La historia de este poblado campechano nacido en medio de la espesura revela una epopeya de empresarios, chicleros y pioneros que desafiaron la selva de Calakmul para levantar una comunidad que hoy apuesta al turismo y al Tren Maya
Sergio Masté
En medio de la selva profunda del sur de Campeche, rodeado de monos aulladores, pavos ocelados y antiguas ciudades mayas ocultas entre la vegetación, se encuentra Zoh Laguna, un poblado cuya historia parece salida de una novela de exploradores y pioneros. Así lo relata José Antonio Ruiz Silva, integrante de la Asociación de Cronistas e Historiadores de Yucatán, quien visitó en 2023 la comunidad perteneciente al municipio de Calakmul y reconstruyó parte de su fascinante origen.
Llegar a la región no es sencillo. Para visitar la majestuosa zona arqueológica de Calakmul es necesario recorrer 63 kilómetros desde la caseta de acceso, en un camino donde los primeros 20 kilómetros apenas permiten el cruce de dos vehículos pequeños, mientras que los restantes se convierten prácticamente en una vía de un solo carril, repleta de baches y curvas entre la vegetación.
Sin embargo, el trayecto ofrece un espectáculo natural único: aves exóticas, pavos de monte y fauna silvestre que parecen convivir con tranquilidad junto a los visitantes, permitiendo escenas difíciles de encontrar en otros puntos del país.
Fue precisamente en esta vasta selva donde nació Zoh Laguna en 1946, impulsado por el empresario yucateco Alfredo Medina Vidiella, quien obtuvo una concesión de 500 mil hectáreas para la explotación forestal, principalmente de caoba, madera que alimentaría durante años el auge industrial de la marca Medval y su producción de triplay.
Enclave chiclero
En aquellos años, la región era prácticamente territorio virgen. Apenas existía una estrecha brecha entre Escárcega y Chetumal, y la única forma eficiente de ingresar era por vía aérea. Medina Vidiella envió entonces a varios de sus hombres de confianza, entre ellos Don Drury y el ingeniero Felipe Rodríguez, para localizar el mejor punto donde establecer un nuevo complejo maderero.
Los enviados aterrizaron en Xpujil, que en aquel tiempo era un importante enclave chiclero, y desde ahí avanzaron ocho kilómetros por caminos abiertos en plena selva acompañados por chicleros locales que conocían perfectamente la región.
Felipe Rodríguez recordaría años después que durante seis días durmieron en hamacas colgadas entre árboles, escuchando el rugido lejano de jaguares, monos aulladores y el constante sonido de ranas alrededor de las aguadas Carolina y Zoh Laguna, únicas fuentes naturales de agua en la zona.
Fue ahí donde finalmente decidieron establecer el futuro poblado.
Con teodolitos y herramientas avanzadas para la época comenzaron a trazar calles, brechas y áreas industriales en medio de la espesura. Poco tiempo después llegaron desde Colonia Yucatán las primeras casas prefabricadas de madera y lámina, además de maquinaria y un aserradero portátil.
En 1947 inició formalmente la contratación de trabajadores y la expansión del proyecto. Nacieron entonces las empresas “Caobas Mexicanas” e “Impulsora Forestal Peninsular”, encargadas de la industrialización y explotación forestal de la región.
Escasez de agua
La actividad transformó rápidamente la selva en una comunidad organizada. Se construyeron calles, viviendas, el camino entre Xpujil y Zoh Laguna, instalaciones médicas, tiendas de abarrotes, escuela, iglesia, molino y hasta un campo deportivo, aunque siempre enfrentando el problema constante de la escasez de agua.
El propio Medina Vidiella pasó largas temporadas en el lugar supervisando personalmente los trabajos bajo condiciones precarias, acompañado por trabajadores experimentados provenientes de Colonia Yucatán.
Con el tiempo, Zoh Laguna tomó forma como un poblado gemelo de Colonia Yucatán, conservando hasta hoy calles identificadas con nombres de árboles como caoba, cedro y zapote, reflejo de la actividad forestal que dio origen a toda la comunidad.
Actualmente, la localidad vive principalmente de la explotación forestal impulsada por el ejido Álvaro Obregón y del creciente movimiento turístico que genera la cercanía con Calakmul, considerada una de las ciudades mayas más importantes del periodo Clásico.
Además, con la llegada del Tren Maya, cuyo trazo pasa entre Zoh Laguna y Xpujil, cuenta con una estación de servicios, los habitantes tienen la esperanza de que impulsará recorridos turísticos hacia Calakmul y otras zonas arqueológicas de enorme valor histórico.
Así, entre la selva, la memoria chiclera y el eco de las antiguas civilizaciones mayas, Zoh Laguna continúa resistiendo el paso del tiempo, orgulloso de un origen construido literalmente a machete, madera y voluntad humana en el corazón verde de Campeche.








