LA CASA DEL JABONERO
NIZA PUERTO
Al inicio de la pandemia por Covid-19 vi rostros consternados, pues se habló de algo raro en China. Muchos decían qué madre va llegar a nosotros, pero llegó, paralizó el mundo, invadió el miedo, la incertidumbre, todos pensábamos ¿qué vamos hacer? Entonces se decidió en muchos lugares, ya muy tarde, tomar medidas. Partieron conocidos.
Cada vez se acercaba más a cada uno de nosotros, algunos pensaron que lo material ¿para qué tanto? Carros varados en casa, humedecieron motores, pero no humedecían las mentes, aquellas que decían: no digan nada “somos un lugar turístico”. Perdían todos, pero más aquellos que viven al día.
¿Cómo sobrevivir? empezaron los despidos, mucha gente comprendiendo lo que vivíamos, iglesias, todos cerraban puertas bajaban telones, el miedo para quien menos tiene se hacía enorme.
Sin embargó nuestra clase de raza es la más acostumbrada a levantarse, a salir adelante, solidarios, amorosos, quienes más comparten son los que menos tienen. Aun sin saberlo traen un Dios muy fuerte que los abraza en amor.
¿Y qué pasó con la política y los diputados, senadores, algunos presidentes, gobernadores? Se guardaron, cuidaron a los suyos como nunca. Ah, pero no dejaron el negocio, que para ellos siempre su interés es cuidarlo por encima de mil pandemias.
La muestra es ahora, en plena subida de semáforo rojo, todos peleando peor que zopilotes. La mayoría hicieron sus fortunas en el PRI, ahora buitres por un cargo en Morena. Los que son diputados locales quieren ser federales, los que son senadores y senadoras quieren ser presidentes, los que son presidentes reprobaron sus improvisaciones quieren repetir pensando que hicieron el mejor papel. El Partido del Trabajo y el Partido Verde aferrados a mantenerse anclados a Morena, como lo hacían también con el PRI.
Como ejemplo el PT en Quintana Roo: la familia Villatoro se aferra al poder, y otra vez quieren sacar ventaja. Hernán Villatoro y su esposa Lorena Martínez han hecho de la política en el PT su mejor negocio.
En el PAN ni caliente ni frío, y el PRD sin nada qué ofrecer. Las candidaturas independientes ya más prostituidas. Gracias a Issac Janix, otro sinvergüenza, desde el cambio en Quintana Roo, donde nos trajeron camote y mucho se lo metieron. Miguel Ramón, Juan Vergara Melquíades, que según dicen, pagó gran parte de la campaña, fue de los primeros en ponerle la fea trampa para detenerlo, acusarlo de lavar dinero, hoy exonerado de ese delito.
La gente olvida muy fácil lo que se vive en Quintana Roo.
¿Dónde quedó Juan Pablo Guillermo? ¿Dónde está la extitular del exIPAE Claudia Romanillos? ¿El operador estrella fugaz, personaje siniestro que aparece y desaparece Juan de la Luz?
Qué puede sorprendernos si lo que dijeron no hacer, ahora lo hacen peor que los que se fueron.
Que hemos sido capaces de hacer nosotros por rescatar lo que nos queda de un Quintana Roo maravilloso, que a muchos nos dio una familia, un hogar un pequeño mundo feliz, hasta cuándo nosotros nos vamos a involucrar para mejorar la política de nuestro Quintana Roo.
Seamos solidarios como lo son los más lastimados, démosle la oportunidad que tanto les prometen, quién quiere y tiene como prioridad un pinche puente, que para pasarlo lo tendremos que pagar, por qué no mejorar las regiones, con seguridad, alumbrado, más actividad cultural, deportiva, debemos acceder a la política, ver con una gran lupa qué queremos que llegue a nuestras vidas y eso podemos lograrlo nosotros mismos.
Es hora de demandar, y que paguen los que también robaron como los que han pisado la cárcel acusados de lo mismo.
Hoy día la clase política, más que nunca, corrompida por el poder y dinero. Nada para nuestra sociedad tan necesitada. La política está en todas partes y constituye un juego complejo que afecta a todo en el Estado, pero ya no podemos permitir ningún exceso pues lo que roban es nuestra tierra y dinero.
“Cuando los que mandan pierden la vergüenza, los que obedecen pierden el respeto”.
Georg C. Lichtenberg, científico y escritor alemán.

