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BERLÍN.- Es bien sabido que el agua es esencial para la vida tal y como la conocemos; sin embargo, los científicos se han encontrado en un largo debate para averiguar cómo es que llegó a la Tierra. Asimismo, desean descubrir si los mismos procesos que dieron pie a los seres uni y multicelulares podrían sembrar exoplanetas rocosos que orbitan estrellas sumamente distantes. Ahora los secretos mejores guardados del universo estarían a punto de revelarse gracias al sistema planetario PDS 70, ubicado a 370 años luz de distancia.
Esta estrella alberga un disco interno y un disco externo de gas y polvo, los cuales se encuentran separados por un espacio de ocho mil millones de kilómetros. Dentro de ese “hueco” hay dos planetas gigantes gaseosos conocidos. Sin embargo, las nuevas mediciones del Instrumento de Infrarrojo Medio (MIRI por sus siglas en inglés), el Telescopio Espacial James Webb pudo detectar vapor de agua en el disco interno del sistema.
“Hemos visto agua en otros discos, pero no tan cerca y en un sistema donde los planetas se están ensamblando actualmente”, explicó la autora principal Giulia Perotti del Instituto Max Planck de Astronomía (MPIA) en Heidelberg, Alemania.
Aseguró que este descubrimiento era “extremadamente emocionante, ya que investiga la región donde normalmente se forman los planetas rocosos similares a la Tierra”.
La estrella PDS 70 es un tipo K, lo que significa que es más fría que nuestro Sol. Se estima que tiene 5.4 millones de años, lo que la hace relativamente antigua en términos “estelares”.
La agencia espacial explica que el agua se pudo haber generado por las moléculas de agua que se estén formando en el lugar y que a medida que pasa el tiempo, se combinan los átomos de hidrógeno y oxígeno.

