29 mayo, 2026

Tulum merece otro destino… – Así nos vemos 

Edgar Prz 

Es doloroso ver cuánta inversión del gobierno y de la iniciativa privada se está tirando por el caño. La violencia y la inseguridad han traspasado todos los niveles, la gente local vive angustiada y los turistas están llevándose a sus países unas imágenes de escalofrío, de miedo, de temor que inmediatamente hace que acorten su estancia y además cuenten en sus países sus terribles experiencias.

De lo local tenemos los asesinatos en las zonas de invasiones que no cesan,  el robo en solitario hace pocos días que realizó un rufián quien entró como cualquier cliente a una barbería en pleno centro de la ciudad. El lugar estaba en actividad normal y había gente sentada cómodamente esperando su turno, de pronto entra un hombre con gorra, mira para todos lados y se acerca a la persona que está sentada, saca una pistola, le arrebata su cadena y su reloj, se retira precipitadamente y los nervios de los clientes, del personal que se quedan entre molestos y enojados por la cobarde actitud del ratero. Nadie hace por seguirlo ya que traía una pistola. Una impresión que nadie quiere pasar.

La otra: está una pareja de turistas departiendo animadamente cuando irrumpe un hombre, los amaga con una pistola y les roba sus pertenencias, sale rápidamente y su cómplice lo esperaba en una moto. Los demás comensales se levantan aterrorizados, se genera una psicosis colectiva, nunca esperaban que esto les sucediera en un restaurante céntrico.

Los ejemplos que les di no son guiones de una película de Alfred Hitchcock, el rey del suspenso; es la realidad que se está viviendo estos primeros días del año en Tulum. Mientras, su Santísima Autoridad, su Alteza Serenísima Diego Castañón anda en el limbo, en la distracción total. Realizando funciones de lucha libre, repartiendo roscas de reyes y la seguridad de sus ciudadanos y de los turistas no parece interesarle. En los 10 meses que tiene como responsable del Ayuntamiento ya van más de una centena de muertos.

Tulum es una zona caliente, riesgosa, peligrosa y no se ve ninguna mejoría. Los números son crudos y representan una enorme verdad, es lo malo improvisar autoridades, es lo malo, que no le interesa la labor de gobernar sino únicamente mostrarse como un personaje “fifí”, chico de gimnasio y lo demás parece no ser de su incumbencia…

Cuánta inversión federal, el Parque del Jaguar, la estación del Tren Maya, el Aeropuerto Felipe Carrillo Puerto Tulum, y los desarrolladores inmobiliarios, hoteleros, restauranteros. Cuántas campañas publicitarias, asistencia a ferias internacionales de turismo, todo en riesgo por culpa de quien carece de voluntad para gobernar , quien anda perdido en las paredes del palacio, quien se negó a aprender a pesar de haber tenido muy cerca un enorme maestro como Marciano Dzul. 

Sin haber sembrado nada, sin ninguna carrera política, la suerte le favoreció y se encerró con su cofradía a gobernar, con sus amigos clones suyos, como el tal Barbachano de ilustre apellido, lástima que no le dé prestigio. Diego nunca ha estado a la altura de las exigencias, por ello Tulum es un caos, un desgobierno. Súmele a esto los permisos que otorga para los bacanales que resultan los festivales rave y de música electrónica que no aportan nada, más que dinero para sus bolsillos y para los organizadores, en donde circulan ríos de drogas y alcohol.

Ahora tuvo varias sedes y una de ellas en la entrada de la zona habitacional conocida como Aldea Tulum, un verdadero caos se genera por las noches con la llegada de los trabajadores del Aeropuerto de Tulum y del Tren Maya y por la salida en las mañanas, ya que los eventos terminan después del mediodía. Además, la incomodidad de los habitantes de ese fraccionamiento. Diego es un auténtico Rey Midas a la inversa. Con todo y ese caudal de violencia pretende reelegirse, eso es no tener vergüenza, hágame usted el santísimo favor.

Mejor seguiré caminando y cantando “ Por la esquina del viejo barrio lo vi pasar, con el tumbao que tienen los guapos al caminar. Las manos siempre en el bolsillo de su gabán pa’ que no sepan en cuál de ellas lleva el puñal. Usa playera sin cuello, pantalones de mezclilla y zapatos de marca para que vean que es un fifí. Anda con su banda de pillos apresurado pa’ salir volao…”

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