AGENCIAS
LONDRES.- Un equipo internacional de investigadores ha descubierto el agujero negro
más antiguo jamás observado, un objeto que nació en los albores del universo, 400 millones
de años después del Big Bang, el momento que hace 13 mil millones años dio paso a un
universo repleto de maravillas.
Hasta hace apenas dos años, muchos secretos del cosmos permanecían ocultos pero la
llegada del telescopio espacial James Webb, construido por la NASA, la agencia espacial
europea (ESA) y la agencia canadiense (CSA), ha cambiado las cosas.
De entrada, la existencia de este agujero negro sorprendentemente masivo –unos cuantos
millones de veces la masa de nuestro Sol– en una época tan temprana del Universo
desbarata las teorías sobre la formación y crecimiento de estos objetos.
Según los modelos estándar, se forman a partir de los restos de estrellas muertas, que
colapsan y pueden formar un agujero negro de unas cien veces la masa del Sol pero, según
esta teoría, el joven agujero negro recién descubierto tardaría unos mil millones de años en
alcanzar su tamaño actual pero el universo todavía no tenía mil millones de años cuando se
detectó.
Los investigadores opinan que este agujero es tan grande que tiene que haberse formado de
otra manera: podría haber “nacido grande” o devorar materia a un ritmo cinco veces mayor
de lo que se creía posible.
“Las galaxias muy primitivas eran extremadamente ricas en gas, por lo que habrían sido
como un bufé para los agujeros negros”, sugiere el investigador.
Igual que otros agujeros negros, este joven agujero negro crece devorando el material de su
galaxia anfitriona, llamada GN-z11, pero es mucho más voraz que otros agujeros de épocas
posteriores.
Esta galaxia es compacta –unas cien veces más pequeña que la Vía Láctea–, pero los
astrónomos creen que el agujero negro está causando su muerte.
Descubren el agujero negro más antiguo conocido

