SALVADOR CANTO
CHIQUILÁ.- A principios del siglo XX, en las zonas inundables de la costa de Chiquilá una de las grandes compañías colonizadoras establecidas en la Península de Yucatán estableció el primer complejo agroindustrial de Quintana Roo, el ingenio de San Eusebio y su zona cañera Yalahau, que llegó a tener gran importancia, al grado de que estudios históricos, retomados por la Semarnat, citan que llegó a ser “el más grande de México”.
Sin embargo, su pobre rendimiento propició que los trabajadores, muchos de ellos extranjeros y mayas, decidieran emigrar a la isla de Holbox y hoy ese complejo agroindustrial, cuyos restos han sido saqueados desde hace muchos años, se encuentra olvidado porque ninguna autoridad se ha interesado en rescatarla y establecer un plan para promoverlo como atractivo turístico, pese a que el lugar tiene mucha historia que contar.
El equipo de investigación de El Despertador de Quintana Roo realizó un recorrido por dicha comunidad, localizada a tres kilómetros del puerto de Chiquilá y que hoy, de acuerdo con datos oficiales, es habitada solamente por 20 personas.
Al final del camino recién pavimentado por el gobierno municipal, como consta en un anuncio instalado en la entrada donde se explica que se invirtieron 1,719.580.17 pesos para reparar 1,815 m2 en 60 días, sobresale una enorme chimenea de piedra.

“Ahí hubo un ingenio azucarero y esa chimenea era parte del horno donde se quemaba el azúcar para la extracción del producto, eso fue hace unos 120 años”, platicó el señor Lorenzo López, vecino del lugar.

De acuerdo con una ficha informativa a la que se tuvo acceso y que puede ser consultada en el link https://rsis.ramsar.org/RISapp/files/RISrep/MX1360RIS.pdf, relacionada con información del Área de Protección de Flora y Fauna Yum Balam, el azúcar que se producía en ese ingenio era transportada vía marítima al Puerto de Progreso, Yucatán.
Se plantea que ahí fue el puerto histórico donde se embarcaron el norteamericano John Lloyd Stephens y el británico Frederick Catherwood para iniciar uno de los recorridos más conocidos del siglo pasado antes de estallar la guerra de castas.

Lo anterior es justamente la referencia de la importancia de ese ingenio azucarero, que, gracias a su zona de influencia, fue integrado a la compañía El Cuyo y Anexos, la más grande hacienda de México, con cerca de un millón de hectáreas.
Ante la falta de insumos como la caña, la actividad en San Eusebio fue decayendo y ahora está totalmente en el abandono.
Ahí, en los terrenos donde se ubicaba el ingenio azucarero existen al menos tres cuevas que, a decir de los vecinos, servían como hornos para la caña pero hoy son nidos de murciélagos, al igual que la chimenea.
Se pudo conocer que este ingenio fue dañado durante la guerra de castas y desde entonces se encuentra abandonado, sin representar algún beneficio para la comunidad, a pesar de que varias veces las distintas autoridades municipales han ofrecido rescatarlo para promoverlo como atractivo turístico, sin que llegasen a concretarlo.
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