¿Alguna vez te has preguntado por qué los gatos son tan selectivos con las personas? La escritora Barbara Mertz (más conocida por su seudónimo literario Elizabeth Peters) dijo en una ocasión que la mejor manera de llevarse bien como un gato es tratándolo como el ser superior que él sabe que es. Esta idea, envuelta en ironía, encierra una verdad fascinante sobre la naturaleza felina.
Los gatos son animales que eligen cuidadosamente con quién se relacionan. A menudo, parecen ignorar o evitar a algunas personas, incluso dentro de su propia familia. Pero, ¿por qué esta actitud que podría interpretarse como superioridad? Resulta que tiene sentido cuando consideramos su modo de vida.
La mayoría de los félidos, exceptuando los leones, son solitarios y viven en pequeños grupos familiares. Esta herencia se refleja en los gatos domésticos, que tienden a relacionarse solo con individuos de su núcleo, ya sean otros gatos o humanos. Sin embargo, esto no garantiza una conexión emocional profunda.
La relación que establecen los gatos con las personas depende de dos factores fundamentales: cómo han sido socializados de pequeños y qué representa cada individuo para ellos a nivel práctico y de cuidado. Así, sus personas “preferidas” serán probablemente aquellas que los alimentan y se ocupan de ellas.
Si un gato no ha tenido contacto con personas durante sus primeras semanas de vida, y de socialización, o su contacto ha sido escaso (por ejemplo, los gatos que han nacido como callejeros), es muy posible que siga teniendo una actitud distante con los humanos durante el resto de su vida, incluso si es adoptado más adelante.
Y ¿por qué a veces los gatos prefieren la compañía de personas que les ignoran? Aquí es donde entra en juego la comprensión de su lenguaje corporal. Los gatos aprecian las caricias, pero pueden sentirse incómodos con abrazos o contacto invasivo. Mirarlos directamente a los ojos, a menos que seamos alguien de su confianza, puede ser interpretado como una amenaza.
Así pues, si queremos llevarnos bien con los gatos debemos comportarnos como ellos esperan, especialmente si somos visitantes en su casa, ya que son animales muy territoriales y desconfían de los intrusos. Al no buscar contacto directo ni mirarlos fijamente, les hacemos sentir seguros y amistosos. Por ello, si queremos llevarnos bien con los gatos, debemos respetar su espacio y sus señales, especialmente si somos visitantes en su territorio.
Entender estas sutilezas del comportamiento felino nos permite construir relaciones más armoniosas con estos misteriosos y fascinantes compañeros peludos. (Basado en información de National Geographic)


