Héctor Cobá
El estilo estético propio del escultor colombiano-mexicano Rómulo Rozo conservado en diferentes latitudes surge de la influencia de las culturas mesoamericanas y la vanguardia artística de París en 1928, más las expresiones y búsquedas estéticas y conceptuales.
Gracias a la clara labor de Yesid Contreras, el colombiano-mexicano-chetumaleño autor del libro de arte Rómulo Rozo: Raíz en la piedra sabemos esos datos.
Importante aportación literaria y gráfica a 60 años del deceso del escultor no llamado de gratis precursor del arte moderno colombiano, cuya magna obra en México es posible apreciarla en Mérida, Yucatán, en Chetumal, Quintana Roo; y en Veracruz. Bueno en este último lugar ya no…
El periodista, escritor, poeta, narrador y editor radicado en Chetumal no se limitó a elaborar una sencilla biografía; al contrario, la colmó de datos históricos importantes y sobresalientes al acercarse a la obra de Rómulo Rozo, y que los lectores hagan lo mismo.
Contreras de inicio señala que Rozo, al principio, fue lustrabotas –bolero en México–, picapedrero; tras un largo viaje en barco hacia Madrid, España en 1923; donde abrevó de los saberes de escultores expertos como Victorio Macho (sólo duró pocos meses ahí), y ya instalado en París estudió con Antoine Bourdelle pupilo de Auguste Rodin, del primero adquirió conocimientos y conceptos junto con los de Landowski, ambos sin saberlo impulsaron el rumbo que Rómulo tomaría.
Tras ese paso halló en su obra la concepción propia del arte cimentada en los mitos de su tierra natal y tendencias en materia de escultura.
Sin discusión
Para Rozo amalgamar lo primitivo con el arte moderno dio pie a un arte de magnificencia, producto del aprendizaje de técnicas de talla, cantería artística, fundición y orfebrería; crear ornamentos en relieves, herrería, vitrales y mosaicos, lo que marcó “el resurgimiento del arte colombiano anclado en raíces propias y la ruptura con el europeísmo neoclásico, síntesis artísticas… predestinados al éxito”.
Mexicano malo
Los rencores de los reporteros son malos, la muestra está con la escultura El Pensamiento, la que representa a un mexicano con un sombrero tradicional, sentado en el piso con las piernas recogidas posando su cabeza en las rodillas y la cara baja en posición de descanso. Con ésta Rozo buscó retratar a un mexicano imaginativo, cansado luego de un largo día de trabajo.
Sin embargo, para mala fortuna del escultor, una pésima broma manchó la obra y su significado, ya que en la presentación de la escultura, un desconocido colocó una botella de tequila frente a la figura, lo que contradijo el mensaje, así ya no era alguien en descanso y reflexión.
Lo que dio pie a una enorme piratería y descarados robos de derechos de autor, se generó gran cantidad de figuras jocosas del mexicano flojo que dormita junto a un nopal en un árido terreno. Figuras para el refrigerador, calcomanías y llaveros con la figura distorsionada llegaron a miles de mexicanos y extranjeros de muchas partes.
Aglutinación
La suma del portafolio cultural del protagonista de este escrito: tendencias europeas de avanzada sumadas a los conocimientos de sus ancestros indígenas muiscas le abrieron las puertas en México en 1931. Base artística a la que añadió la cultura maya de la península de Yucatán.
Mérida y Chetumal
Siempre sobresalen la magnífica obra de Rómulo Rozo el Monumento a la Patria de Mérida, y en Chetumal, Quintana Roo el hoy Centro Cultural de las Artes, antes escuela socialista Belisario Domínguez (construida de 1936 a 1938), y el Hospital Morelos, todas con piedra rosada, llena de aspectos culturales e históricos.
Por ignominias no paramos, en el año 2018, en el Puerto de Veracruz se destruyó la obra de Rozo referida a Las Leyes de Reforma; seguro por el afecto cultural del presidente municipal del momento, Fernando Yunes Márquez.
En cuanto al Monumento a la Patria de Mérida, Yucatán, tras su estadía en Chetumal, Quintana Roo, en 1943 se trasladó a la ciudad blanca, con el fin de construir el monumento que tardó 11 años en finalizar, que registra una exacta cronología de la evolución del país mexicano, de su historia desde la época prehispánica hasta el México moderno.
El investigador y autor de esta brillante obra encontró faltantes históricos como el del promotor de la Revolución Mexicana Salvador Alvarado y de la luchadora social feminista y líder campesina revolucionaria Elvia Carrillo Puerto
Se coincide con Yesid Contreras respecto a que “Rozo logró una amalgama entre las dos vertientes del arte nacionalista mexicano: la neomaya yucateca y el muralismo”, “siempre bajo una reinterpretación o realización creativa propia. El artista… ocupa un lugar relevante e irradia su figura estelar en el ámbito latinoamericano y universal”.
El libro de hoy entra en la categoría del que todo buen cancunense tiene y debe de leer, y ¿por qué no?; (todo recién llegado y visitante también) como la novela Cancún, todo incluido y Crónicas urbanas de Carlos Hurtado Azuara (QEPD), Cancún visto desde Cancún de Héctor Aguilar Zaldívar (QEPD), Paraíso artificial de Jorge Yam, Cannibus 666 de Mauricio Ocampo, el de relatos de Gabriel Vázquez Recuerdo de Cancún, Diccionario para cancunenses de Ismael Gómez-Dantés; la novela Colapso del tiempo de Mauro Barea, Cancún, fantasía de banqueros de Fernando Martí, y Por ningún motivo dejes de ser periodista I. Esbozo histórico del periodismo en Quintana Roo 1972-2006 de Sergio Masté. (Fotos Redes Sociales, Paco Castillejos y Yesid Conteras).
Texto leído en la presentación del libro de arte Rómulo Rozo: Raíz en la piedra de Yesid Contreras, en Cancún, el 21 de septiembre de 2024.
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