18 abril, 2026

EL MAL HÁBITO DE VIVIR QUEJÁNDOSE – PSICOLOGÍA AL DÍA

El tema de hoy:

EL MAL HÁBITO DE VIVIR QUEJÁNDOSE

Dra. en Psic. Laura Álvarez Alvarado

Quejarse es un mal hábito que tienen muchas personas y que les impide contar con paz interior, diálogo interno y éxito subconsciente. Algunas se deleitan buscando de que quejarse para tener un tema de conversación generalmente negativo que no conduce a nada. Las personas incluso saben que quejarse no cambia las situaciones, ni tampoco mejora las cosas, sin embargo, les agrada poner en evidencia que la realidad nunca es grata.

No son pocos los perjuicios causados por las quejas que algunos tienen día a día. Quejarse nos pone en una frecuencia negativa, nos hace ver la vida de manera pesimista y lo peor de todo al quejarnos descargamos la culpa en algo o alguien más, creyendo que con esto nos libraremos de la responsabilidad.

Si nos detuviéramos un poco a revisar las cosas buenas que rodean nuestra vida, seguramente quedaríamos sorprendidos al ver aspectos de nuestra vida que son valiosos y que sencillamente aceptamos como normales sin darnos cuenta que esa normalidad no todas las personas la tienen.

Elementos como la salud, techo, comida, agua, electricidad, familia, amistades, no siempre están presentes en todas las personas, de manera que los que tenemos la dicha de contar con ellos, tenemos motivos para celebrar. Si agregamos otros como un trabajo, tiempo para disfrutar, el dinero suficiente para cubrir las necesidades básicas o algunos bienes materiales, entre otros, las razones para dar gracias a la vida se incrementan.

Sin embargo, a pesar de todas estas cosas buenas que tenemos, muchas personas viven en un permanente lamento y se empeñan en resaltar todos los aspectos negativos que se les pueden presentar como consecuencia lógica del devenir de la vida. quieren tener un auto, pero les molesta pagar el seguro el mantenimiento, quien vivir en parejas, pero se quejan de los defectos de la que tienen, deciden tener hijos y se quejan de los hijos, no les gusta el trabajo que tienen, pero en lugar de cambiarse arrastran los pies para ir a trabajar y así se les va el tiempo quejándose de las cuentas por pagar, del calor, del frío, de la sequía, de la lluvia, del jefe, de los compañeros de trabajo, entre otras muchas cosas.

Así hacen de la queja su estilo de vida, el problema no está en las lamentaciones en sí mismas, sino en lo que hacemos con ellas y el valor que le damos. Podemos usar la queja como una válvula de escape ante una situación que nos desagrada, pero podemos quedarnos colgados de ella y convertirla en una forma permanente de enfrentar las más diversas situaciones.

El problema se torna serio, porque las personas “adictas” a la queja no suelen reconocer que han hecho de la queja su estilo de vida, un hábito dañino que les corta la posibilidad de disfrutar y vivir la vida de una manera más plena y agradable, haciendo no solo su vida insoportable, si no la vida de sus seres queridos más cercanos quienes no encuentran la manera de lidiar con esas actitudes y algunas veces optan por apartarse, cansados de intentos frustrados de generar un cambio. 

En ocasiones quienes más se quejan son quienes menos motivos tienen. Y es que probablemente las personas más pobres o los más desafortunados, han aprendido bien temprano en la vida que quejarse no sirve de nada, es mejor subirse las mangas y poner manos a la obra si deseas cambiar tu realidad.

Por eso es necesario un análisis personal y ordenar las cosas que nos incomodan de nosotros mismos, trazar una ruta a seguir, pero sobre todo diseñar una estrategia clara y precisa de que pasos seguir para ordenar nuestra vida; es por ello que para realizar todo esto necesitamos de ayuda psicológica (ya que no es lo mismo estar dentro del problema que fuera de este) para apoyarnos en esta travesía buscando nuestra paz interior y un bienestar común.

Hay que tener una actitud positiva hacia la vida y buena disposición aceptar las situaciones, incluso aceptarse a sí mismo que tienen el mal hábito de quejarse.

Abrir las posibilidades y pasar a la acción

No debemos confundir la insatisfacción con la queja, poque la insatisfacción mueve a las personas a cambiar, a crear cosas, inventos soluciones y mejoras.

Por tanto, la insatisfacción suele ser saludable cuando se convierte en motivación a la superación. Ahora bien, deja de ser saludable al quedarse estancada en forma de queja y no de acción creativa para la mejora de las circunstancias.

La queja es apartarse del problema y no reconocer que uno tiene responsabilidad para poder abordar una solución, por ejemplo, te quejas de estar gordo, pero no cuidas tu alimentación, ni sales a realizar ningún ejercicio, te quejas de la rutina y no haces nada para cambiarla, te quejas de tu trabajo, pero no eres capaz de buscar otro o de prepararte y adquirir nuevas capacidades y relaciones que abran paso para ello.

Nada ganamos con mantenernos en la queja esperando que las cosas cambien. Es necesario asumir la responsabilidad y actuar en bien de aquello que queremos cambiar.

Romper el mal hábito

Una manera para dejar de quejarse es evitar los pensamientos negativos que cruzan por la mente. Conforme obtengas claridad y conciencia sobre tu propio ser, te darás cuenta de que eres una persona con valores y principios, y que el negativismo es algo que puedes cambiar si no llegas a aceptarlo como parte de ti. No caigas en el conformismo de decir: así soy yo.

Otra manera que ayudará a dejar de quejarte es evitar a personas quejosas, criticonas, chismosas, estas personas no nos ayudaran a salir de este mal hábito.

La queja es contagiosa y predispone a los demás a quejarse; tiende a expandirse como reguero de pólvora, se enquista en todo campo propicio y se convierte en una forma de ser en general: quejosa.

Otra alternativa es actuar. Las personas que se quejan no actúan, pero sobre todo no reconocen sus emociones y/o limitaciones, no toman conciencia de su vida e intenta con la queja librarse de sus pesares, aunque nunca lo logre.  

El quejarse es la intensión inútil de librarse del sufrimiento y solo si somos conscientes cuando nos quejamos, podemos eliminar por completo de nuestros pensamientos la negatividad de la queja; sin embargo, si continuamos quejándonos generalmente estos pensamientos y/o emociones negativas logran somatizarse en nuestro cuerpo afectando nuestra salud.

Algunas quejas tienen un beneficio secundario, pueden obtener respuestas de compasión y evitar tareas indeseables, atraer la atención y evitar hacer lo que corresponde.

Cuando una persona se queja de mala salud convence no solamente a su interlocutor, sino a cada una de sus células de que está realmente enfermo.

Empieza hoy a no quejarte de absolutamente nada, ni del calor, ni de la inflación, ni de la crisis, ni de los dolores nuestros de cada día que se suelen agravar con cada queja.

Cuando te encuentres quejándote, detente y pregúntate si deseas seguir negando la responsabilidad por tu realidad o si prefieres recuperar un poco de esa responsabilidad. Tal vez estes listo o lista para asumir más responsabilidad, o tal vez no, pero haz lo posible para tomar esa decisión conscientemente.

¿Quieres compasión por crear lo que no quieres, o quieres felicitaciones por crear lo que quieres? Una persona que realmente quiere dejar de quejarse empezará por asumir su responsabilidad total.

En la mayoría de los casos, es muy difícil poder salir delante de este mal hábito solo o sola. Por tal razón es indispensable asistir a terapia psicológica, ya que vivir así realmente afecta nuestra calidad de vida.

Estimado lector, si desea que la Dra. en Psic. Laura Álvarez Alvarado toque algún tema en especial o consultarla, favor de comunicarse a:

Teléfonos: 01 (998) 2-89-83-74 y al 01(998) 2-89-83-75 Ext. 101 y 102.

E-mail: laurisalbavera@hotmail.com

Página Web: www.clinicadeasesoriapsicologica.com

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