18 abril, 2026

El Manual de las Buenas Costumbres… – Así nos vemos

Edgar Prz

Hace poco más de 10 años se constituyó como partido una intención democrática, un movimiento que empujaba muy fuerte a las clases sociales, a los grupos vulnerables, a adultos, jóvenes, mujeres que no encontraban algún cauce donde replegarse, un hombro para sostenerse y detener el grito lastimero de “Ya basta”…

Esa motivación se generalizó y se volvió una corriente política que aglutinó a todos los “incomprendidos”, solo que esta masa humana había que organizarla y por ello es que les abrieron la puerta a todos los bandidos y rufianes del PRI, del PAN, del PRD y de los demás partidos satélites. Pronto esta fiesta se volvió una alharaca, un fandango político y los tránsfugas de los otros partidos se incrustaron como externos y tomaron la batuta, empezaron a dirigir la orquesta y cambiaron su ropaje, su discurso, su mirada, pero mantuvieron su espíritu, su esencia, su tufo de corrupción incólume.

Se pusieron alas blancas para convertirse en ángeles portadores de la nueva verdad, del nuevo pensamiento, de la nueva transformación.

Abandonaron a aquellos que durante muchos años, desde sus inicios en otros partidos, les fueron fieles, los llamados “oledores”, y pensaron que con ese simple acto de travestismo político, toda su estela de corrupción con la que venían incluidos se borraba o desaparecía. El alacrán siempre será alacrán, es su naturaleza…

Morena, como partido político de izquierda, tiene una fundación escalonada en diferentes etapas.

Como movimiento político y social, Morena se funda el 2 de octubre de 2011, impulsado por Andrés Manuel López Obrador.

Como asociación civil, el 20 de noviembre de 2012, después de las elecciones.

Como partido político nacional, el 1 de agosto de 2014, después de que el Instituto Nacional Electoral aprobara su registro el 9 de julio de ese año.

En esa década, Morena no solo surgió, creció y apabulló a todo el espectro de los partidos; a varios los desapareció, otros están como zombis, sin acertar qué hacer, y otros que eran sus rémoras empiezan ahora a visualizar otros rumbos. La alianza entre ellos parece desgastada. Morena no solo presenta problemas internos con sus verdaderos militantes, quienes ahora reclaman los espacios políticos ofrendados a los nuevos conquistadores, quienes sin ser morenos han sido beneficiados y otros han mutado de piel para obtener canonjías y beneficios. Hacia el exterior, están en el análisis, valorando qué tanto le aportan sus partidos satélites, sus socios electorales. Hay voces que dicen que son oportunistas, que solo ponen candidatos y Morena hace la tarea política para llevarlos al triunfo. Hay opiniones que es “mejor solos que mal acompañados”.

El PRI tardó 70 años consecutivos en el poder, el PAN fue su alternancia y es igual que el primero: un partido vetusto, antiguo, bien estructurado. Morena, en solo una década, ya presenta síntomas de artritis, esclerosis múltiple y elevada corrupción, de agandalle, de trapecismo, de influyentismo, nepotismo, reelección y otras lindezas que lo están carcomiendo por dentro. Como aquella fábula provinciana del gallo de Jacho.

A Morena le ganó la euforia, la estridencia, el triunfalismo, se enfermó de las “delicias del poder” y dejó volar su imaginación, puso en riesgo su permanencia y construyó “castillos en el aire”…

El pasado domingo 4 de mayo, en la VI Sesión Ordinaria del Consejo Nacional de Morena, tocaron estos temas que les están pesando mucho y, como aquellos aviones en el aire que no pueden aterrizar, deben aligerar su carga, por ello pusieron en la mesa nuevas restricciones, nuevas indicaciones, sugerencias para evitar los excesos y tratar de enmendar el rumbo para las elecciones del 2027, es decir, les presentaron el “Nuevo Manual de las Buenas Costumbres”…

Lo interesante es el momento en que lo percibieron, ya que los desboques, las campañas adelantadas, la falta de respeto, la existencia de islas de poder, de actores que se niegan a disciplinarse, de personajes que no reconocen obediencia y lealtad, de políticos que creen que el poder es para siempre, enfermos de vanidad y egocentrismo. Muchos están sacando sus malas mañas, hay varios que han denigrado al partido con sus actos, existen pseudo militantes que han disfrutado del poder y ahora apenas se han afiliado… ¿y los morenos cuándo? Los hechos han demostrado que le urge a Morena poner una estética para hacerles manicure y pedicure, ya que la mayoría tiene las uñas más largas que “Juanito”, el tejón que tenía Chano Martín en su panadería…

Lo importante no es pegar la cartulina en la pared, ni decirles que habrá cámaras para estarlos vigilando y que se cumplan las indicaciones; lo interesante será ver quiénes serán los primeros sacrificados, los primeros elegidos para dar el ejemplo, la muestra de que van en serio. Por la diversidad y naturaleza, además de la diferencia de criterios, del vedetismo político, muchos no entrarán en razones, solo que la supervivencia en el ánimo del electorado empieza a cuartearse, hay fricciones, fisuras, agujeros que, de no atenderse, corren el riesgo de empujar más al rumbo del despeñadero. ¿No lo cree usted?

Mejor seguiré caminando y cantando: “Siempre que te pregunto que cómo, cuándo y dónde, tú siempre me respondes: quizás, quizás, quizás…”

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