EDUARDO MAY
MÉRIDA.- La economía de Yucatán muestra signos de desaceleración, asociada a una menor inversión en infraestructura, el estancamiento del sector industrial y el aumento sostenido en los precios de bienes de consumo.
Al presentar su balance mensual, el Instituto Mexicano de Ejecutivos de Finanzas (IMEF) en Yucatán informó que en marzo la inflación alcanzó 4.25%, con impacto en productos básicos, combustibles y tarifas eléctricas. Aunque el dato se ubicó por debajo del promedio nacional, que superó 4.49%, mantiene presión sobre el poder adquisitivo.
El organismo señaló que el crecimiento se concentra en el sector terciario —comercio y servicios—, así como en el sector primario, mientras que el sector secundario permanece estancado por la caída en exportaciones y ajustes en plantillas laborales ante el aumento de costos.
De acuerdo con los indicadores, Yucatán suma tres meses consecutivos con inflación al alza. En materia laboral, el estado mantiene una de las tasas de desempleo más bajas del país, con 434,758 trabajadores registrados ante el IMSS y un nivel de ocupación de 98.6% al cierre de febrero.
No obstante, el IMEF advirtió que el sector industrial, que concentra los salarios más altos, no presenta crecimiento ni reinversión, mientras que la economía informal se mantiene cercana al 60% de la población económicamente activa.
El sector de la construcción también reporta debilidad, con una contracción de 12.6% en enero, aunque menor a caídas previas de hasta 25%.
El Índice de Precios al Consumidor (IPC) del Inegi indica que la inflación anual en Yucatán alcanzó 4.63% en la primera quincena de marzo, impulsada por el aumento en alimentos y servicios, lo que ha afectado principalmente a los hogares de menores ingresos.
En la región, Quintana Roo presenta una de las inflaciones más altas, con incrementos en productos como tortilla y carne, mientras que en Campeche la tendencia al alza se mantiene por el encarecimiento de energéticos y productos agrícolas.

