MAURICIO BALAM
SOLFERINO.- En el corazón de la zona norte de Quintana Roo, la comunidad de Solferino ha encontrado en la producción de yaca una alternativa económica que se ha consolidado como sustento familiar y actividad con potencial de crecimiento, aunque con diversos retos.
Hace dos décadas, el cultivo inició de forma inusual. De acuerdo con el productor Margarito Estrella Poot, un extranjero de origen japonés, conocido como “Tinfa”, introdujo la siembra en la localidad. El proyecto comenzó como prueba en tres hectáreas y, ante resultados favorables, se expandió hasta 20. Sin embargo, un derrumbe provocó su desaparición, lo que dejó el proyecto en incertidumbre. Posteriormente, productores locales retomaron la iniciativa y adaptaron el cultivo a sus condiciones.
Actualmente, la producción se concentra en seis hectáreas en operación, con rendimientos constantes. La yaca se comercializa principalmente en Cancún, con un precio aproximado de 10 pesos por kilogramo.
Aunque existe demanda, los productores enfrentan dificultades en periodos de sobreproducción, cuando no logran colocar toda la cosecha. Señalan la necesidad de fortalecer los canales de comercialización y contar con mayor respaldo institucional.
Parte de la producción se transforma localmente en mermeladas y otros productos, lo que permite generar valor agregado. En promedio, se comercializan alrededor de tres toneladas semanales y cerca de 100 toneladas al año.
El cultivo representa una inversión aproximada de 1,500,000 pesos por hectárea, pero ofrece ingresos constantes. Además, las plantas pueden producir durante 60 a 70 años, lo que convierte esta actividad en una apuesta a largo plazo.
Estrella Poot destacó también las propiedades nutricionales del fruto, al que se le atribuyen beneficios para la salud.
Los productores señalaron que el apoyo gubernamental ha sido limitado, ya que no existen programas específicos para impulsar la producción o comercialización de la yaca. Entre sus principales necesidades mencionan apoyo para mantenimiento de parcelas y estrategias para ampliar mercados.
Ubicada a unos 30 kilómetros de Kantunilkín, Solferino también es conocida por su orquideario y su cercanía con Holbox, lo que abre la posibilidad de vincular la producción agrícola con el turismo.
En este contexto, los productores consideran que integrar la yaca a la oferta turística podría diversificar ingresos y fortalecer la economía local.





