El regreso de Guillermo del Toro al Festival de Cannes no solo revivió la nostalgia por El laberinto del fauno, también transformó la inauguración del certamen en una poderosa reflexión sobre el papel del cine en tiempos de incertidumbre.
A dos décadas del estreno de la película, el cineasta mexicano volvió a la Sala Debussy acompañado por Ivana Baquero, protagonista de la cinta, para presentar una proyección especial que provocó aplausos, emoción y ovaciones entre los asistentes. Más allá del homenaje a la obra, Del Toro aprovechó el momento para hablar sobre la resistencia, el miedo y la necesidad de contar historias que desafíen la violencia.
Durante el encuentro, el director recordó las dificultades que enfrentó para levantar el proyecto en 2006 y aseguró que la película mantiene vigencia porque conecta con nuevas generaciones que buscan rebelarse ante contextos hostiles. “Podemos rendirnos al amor o podemos rendirnos al miedo. Nunca se rindan al miedo”, expresó ante un auditorio completamente lleno.
La actriz Ivana Baquero también compartió recuerdos del rodaje y destacó la forma en que Del Toro la dirigió cuando apenas tenía 11 años, asegurando que aquella experiencia marcó su carrera de manera definitiva. El reencuentro entre ambos fue uno de los momentos más emotivos de la jornada inaugural.
La ceremonia también reunió a importantes figuras del cine internacional, entre ellas Alfonso Cuarón y Diego Luna, quien presentó su nueva película Ceniza en la boca junto a la actriz Adriana Paz en la sección Cannes Premiere.
Además, Jane Fonda ofreció uno de los discursos más aplaudidos de la noche al defender la libertad creativa y el valor del cine como herramienta de resistencia cultural. La gala también incluyó un homenaje especial para Peter Jackson, reconocido con la Palma de Oro de Honor por su trayectoria dentro del cine fantástico y épico.

