Aislada de los grandes corredores industriales del país, la península forjó marcas y empresas que convirtieron productos regionales en referentes de calidad con presencia en mercados internacionales
EDUARDO MAY
La historia económica de Yucatán ha estado marcada por el aislamiento geográfico y la necesidad de construir un modelo de desarrollo propio, distante de los grandes centros industriales y comerciales del país. Desde la época colonial, la región apostó por la agricultura, la ganadería y posteriormente por actividades manufactureras que, con el paso de los siglos, dieron origen a un empresariado local capaz de transformar productos regionales en marcas reconocidas dentro y fuera de México.
A diferencia de otras entidades cuya industrialización se sostuvo en la minería o en la cercanía con los corredores económicos nacionales, la península edificó su crecimiento a partir de la adaptación y el ingenio. El auge henequenero consolidó las primeras grandes fortunas yucatecas y sentó las bases de una estructura empresarial que posteriormente derivó en industrias alimenticias, refresqueras, textiles, farmacéuticas, agroindustriales y manufactureras que hoy forman parte de la identidad cotidiana de los habitantes del estado.
En las últimas décadas, el distintivo “Hecho en Yucatán” se ha convertido en una estrategia para fortalecer la competitividad de las empresas locales, impulsar el consumo regional y posicionar productos elaborados con mano de obra yucateca en mercados internacionales. Esta dinámica ha permitido que marcas nacidas en la península encuentren espacios en cadenas comerciales globales y plataformas digitales, al tiempo que consolidan una relación de identidad y fidelidad con los consumidores locales.
Sin embargo, detrás del crecimiento y la expansión comercial persisten desafíos estructurales relacionados con infraestructura, centralismo económico y competencia internacional. A través de las siguientes páginas exploraremos el origen histórico de la industrialización yucateca, la evolución de sus principales marcas, el valor económico y cultural del sello Hecho en Yucatán y el papel que estas empresas desempeñan actualmente en la generación de empleo, inversión y desarrollo regional.
Los orígenes del empresariado yucateco

El desarrollo industrial de la región peninsular inició en el siglo XIX con el auge del henequén. Tras la llegada de los españoles a la región, se fomentaron el comercio y los servicios, y surgieron las primeras empresas yucatecas. Inicialmente, con capital español, se impulsaron granjas y ranchos, mientras el sistema económico de la encomienda fortaleció el comercio mediante la mano de obra maya, generando los primeros capitales para hacendados y aventureros que arribaron a Yucatán para promover nuevas actividades económicas.
La Enciclopedia Yucatanense detalla que el incipiente empresariado yucateco tuvo éxito con productos agrícolas y el fomento de la ganadería. Al carecer la Península de Yucatán de minas y, por ende, de metales preciosos, se consolidó el sector primario, con la agricultura como base del desarrollo económico. Posteriormente, hasta el siglo XVIII, la prioridad fue comercial. Según se refiere, en la península se cultivó tabaco, algodón, azúcar y sal; además, de Campeche y las selvas del sur de Yucatán y la colindancia con Belice se explotó el palo de tinte.
Según registros históricos, la primera concesión ganadera en la Península de Yucatán la obtuvo Francisco de Montejo “El Mozo”, hijo del fundador de la capital yucateca, en 1547, mediante un permiso otorgado por el Cabildo de Mérida. Durante dos períodos, en el año 1549 y posteriormente de 1552 a 1561, la Capitanía General de Yucatán formó parte de la Audiencia de Guatemala, por lo que los solicitantes de tierras debían acudir a la ciudad de Santiago de Guatemala para obtener la confirmación de sus títulos.
“Debido a las características del suelo, los europeos consideraron a la península de Yucatán un territorio pobre y carente de riquezas minerales explotables; por ello no vieron en la tierra posibilidades para su sustento, a menos que continuara siendo cultivada por los propios mayas bajo el milenario sistema de agricultura itinerante y producción milpera”, detalla el historiador Sergio Carrera Quezada en su estudio “La política agraria en el Yucatán colonial: las composiciones de tierras en 1679 y 1710”.
Y continúa: “En un inicio, los colonos yucatecos no consideraron necesario desarrollar una economía comercial más amplia porque, con la tributación, el reparto de tierras y el trabajo de los naturales, tenían garantizada su sobrevivencia”.
“Además, la instauración de un sistema de gobierno indirecto hizo posible que los encomenderos protegieran sus intereses económicos sin tener que despojar a los mayas de sus tierras, lo que permitió que este sistema tributario y de control de mano de obra perdurara durante prácticamente 200 años, incluso después de los decretos de abolición de 1785 y 1810”, argumenta el investigador.
Surge la industria henequenera
Recientemente detallamos, en otra publicación exclusiva de El Despertador de Yucatán, que la estructura económica de la Península de Yucatán se caracterizó desde finales del siglo XIX por la preponderancia de los sectores comercial y de servicios, apoyados primordialmente en actividades agropecuarias que comenzaron a disminuir desde principios del siglo XX.

Asimismo, el impulso modernizador industrial se generó hacia 1880 con la aparición de la industria henequenera. Previamente habían surgido las primeras iniciativas manufactureras: curtido de pieles, fabricación de guitarras, bastones de carey, jarcias, sombreros y otros productos elaborados entre la artesanía y la industria.
De esta manera, el desarrollo industrial en Yucatán tuvo un impulso modernizador que se prolongó hasta mediados del siglo XX; posteriormente comenzó a moderarse, principalmente por la falta de inversión en infraestructura por parte de los gobiernos federal y estatal, así como por la ausencia de incentivos gubernamentales.
El cultivo y procesamiento del algodón representó el primer intento industrial. En Valladolid surgió La Aurora, primera fábrica textil de la región. Sin embargo, el bajo rendimiento del algodón en tierras yucatecas y los costos de importación impidieron su consolidación. Aquella incipiente industria, todavía cercana a lo artesanal, se transformó en 1880 con el inicio de la explotación del henequén.

Los historiadores destacan el conocimiento y la innovación del empresariado yucateco, que mediante talento y trabajo alcanzó altos niveles de producción en la industria henequenera. El proceso de corte de pencas y desfibrado representó un importante logro técnico. La era henequenera duró cerca de medio siglo, desde las dos últimas décadas del siglo XIX hasta las primeras tres del siglo XX.
Con el impulso henequenero también se intentó desarrollar la industria cordelera, aunque sin éxito. La fábrica “La Industrial”, impulsada por empresarios yucatecos, no logró sostenerse y quedó como referente histórico. Las bases de la industrialización se asentaron primordialmente en Mérida, consolidando la presencia y capacidad económica de las familias hacendadas, bajo modelos económicos influenciados por Estados Unidos.
Es importante señalar que el aislamiento de la región peninsular permitió inicialmente comercializar productos con España y posteriormente con Cuba, principales centros de adquisición de insumos y bienes necesarios para el desarrollo económico regional.
La marginalidad a la que quedó sujeta la península, debido tanto a sus propias condiciones geográficas como al centralismo de la Nueva España, provocó que, salvo los colorantes y posteriormente los cueros curtidos, existieran pocos productos atractivos para el comercio. Por ello, la ausencia de metales preciosos limitó durante siglos el desarrollo económico regional.
Los productos y las marcas yucatecas
Desde la miel y el chile habanero hasta las industrias alimenticia, cervecera, aeronáutica, maquiladora, maderera y tecnológica, la producción elaborada con insumos, ingenio y mano de obra yucateca ha crecido de manera gradual. Actualmente, los productos “Hechos en Yucatán” poseen cotización, valor agregado y competitividad internacional.



Con el inicio del nuevo siglo surgieron diversos emprendimientos del empresariado yucateco. Dos de ellos se convirtieron en emblemas de calidad y prestigio: la Cervecería Yucateca, de la familia Ponce, y la Fábrica de Pastas y Galletas Dondé, fundada por la familia Quintero en 1905, ambas consideradas íconos de la economía regional.
En Mérida, a principios del siglo XX, se edificaron fábricas de hielo, chocolate, rones y licores. También surgieron casos notables en el ámbito médico y farmacéutico, con productos químicos para limpieza, cuidado de la piel y medicamentos como Mentolatum y el Bálsamo del Dr. Castro, que lograron incursionar en el mercado nacional e incluso, por temporadas, en el internacional.


El empresariado yucateco cimentó sus aspiraciones en la distancia respecto a los principales centros comerciales del país, como la capital y Nuevo León, donde se concentraban marcas y productos dominantes en el centro de México.
Así, el empresariado local logró desarrollar productos distintivos, de alta calidad y eficiencia, a precios competitivos. Surgieron marcas como Talco Dos Caras, vinculada a la industria farmacéutica y química; Hidrogenadora Yucateca, dedicada a aceites comestibles, jabones y productos de limpieza; y la panificadora Trevi, inaugurada el 29 de enero de 1972 por la familia Xacur Eljure, que revolucionó la industria regional con productos emblemáticos como “Keykito”, “Reyecito” y “Treviñuelos”.
Hacia 1912 nació la empresa Cardín, fabricante de pastas, recados y botanas que se convirtieron en tradición regional y lograron posicionarse en mercados nacionales. Junto a ella surgió La Anita, fundada en 1913 y especializada en recados y condimentos. Tiempo después se consolidó la industria de velas y veladoras “El Faro”, dedicada a derivados de cera.

En el ramo del calzado surgió la fábrica de zapatos deportivos Yvi, así como la manufacturera Cananea. Otro sector relevante es la Industria Salinera de Yucatán, responsable de procesar sal en grano y refinada bajo la reconocida marca Sal Sol.
La industria refresquera dejó un referente desde 1888 con Embotelladora Sidra Pino, fundada por la familia de José María Pino Suárez, reconocida por su calidad y precios accesibles. Años después surgió Embotelladora Peninsular Bepensa, creadora de los refrescos Cristal y concesionaria de Coca-Cola.
En el sector de la construcción destacaron Cementos Maya y Materiales Mitza, fundadas en la década de 1970, además de Materiales Procom y Vidrios Millet. En el ramo alimenticio sobresale Proalmex, fabricante de horchata y concentrados; Botanas El Yucateco; y la marca de condimentos Pájaro Rojo. En el ámbito agroindustrial destaca la avícola Campi.
En el sector porcícola sobresale Kekén. También figura Airtemp, fabricante de aires acondicionados que posteriormente diversificó su producción hacia congeladores, cuartos fríos y refrigeradores industriales. Junto a estas empresas se encuentra Tere Cazola, reconocida firma de repostería fina identificada con el lema “El dulce sabor de Yucatán”, además de marcas como La Lupita, líder en frituras y chicharrones; Picorey, procesadora de botanas; y Crío, importante productora de pollo y huevo.
El valor de las marcas yucatecas, identidad y calidad
El proyecto Hecho en Yucatán es una iniciativa de la delegación estatal de la Cámara Nacional de la Industria de la Transformación (Canacintra-Yucatán) para incentivar y promover las marcas yucatecas, mediante certificaciones, registros y acciones de responsabilidad social empresarial frente a los retos de la globalización.

Creada en 2018, esta iniciativa, respaldada por el gobierno del estado para impulsar la internacionalización de productos elaborados y fabricados en Yucatán, permitió la afiliación inicial de 586 empresas con miles de productos que hoy cuentan con mayor presencia comercial gracias al distintivo.
Entre las empresas registradas, 242 pertenecen a la industria alimentaria; 61, a la industria textil; 54, al sector de consultoría; 47, a la industria química; y 44, a la industria de la construcción. El resto se distribuye entre las industrias automotriz, mueblera, de maquinaria y equipo, papel y cartón, plástico, metálica, salud, energética, maderera, transporte, telecomunicaciones y tecnologías de la información.
La mayoría de estas empresas logró su afiliación principalmente a través de Canacintra, aunque también mediante otros organismos empresariales vinculados al Consejo Coordinador Empresarial, como la Cámara de Comercio de Mérida, la Confederación Patronal de la República Mexicana (Coparmex), la Fundación del Empresariado Yucateco, A.C. (FEYAC), la Cámara Nacional de la Industria del Vestido, el Consejo Nacional de Exportación, la Cámara Mexicana de la Industria de la Construcción, la Cámara Nacional de la Industria Maderera y la Confederación de Cámaras Industriales de los Estados Unidos Mexicanos (Concamin), obteniendo una amplia respuesta y participación.




Inicialmente, en 2018, Hecho en Yucatán integró 586 empresas, con 1,313 marcas y 8,544 productos elaborados con insumos, mano de obra e ingenio yucateco. Para 2020, la iniciativa alcanzó 700 empresas locales registradas, que representaban más de 3,000 marcas y un total superior a 18,000 productos fabricados en el estado. La mayoría corresponde a micro y pequeñas empresas, así como emprendedores de alimentos, bebidas, salsas, textiles, confección, manufacturas diversas y servicios.
El impulso a las marcas yucatecas ha permitido que actualmente productos locales se comercialicen en Estados Unidos, Canadá, Europa, Japón, China, Medio Oriente —Arabia Saudita y Dubái—, Reino Unido, Colombia, Panamá, Perú, así como en naciones del Caribe y Centroamérica, además de su presencia en el mercado nacional.
Hecho en Yucatán impulsa marcas locales, pero también fomenta la generación de empleos formales y fortalece la economía regional, promoviendo que la derrama económica permanezca dentro del estado y genere mejores ingresos para las familias yucatecas.
Desde Canacintra, la estrategia operativa busca incorporar más marcas a esta iniciativa e implementar en sus empaques el sello Hecho en Yucatán, que funciona como distintivo de calidad y origen, facilitando su identificación y preferencia entre los consumidores.
Sobre este tema, Luis Puerto Gutiérrez, director de Canacintra Yucatán, señaló: “Cada vez son más las marcas que ya implementaron el sello Hecho en Yucatán en sus empaques, expresando así su orgullo yucateco”.
Lo Hecho en Yucatán está bien hecho
Pero ¿cuáles son las ventajas y beneficios de integrar este distintivo en sus productos? A continuación, enumeramos algunos de los más importantes:


1. Distingue a tus productos por ser de la más alta calidad, con el origen, la tradición y el trabajo bien hecho que caracteriza a lo Hecho en Yucatán, garantizando así una experiencia única para tus consumidores.
2. Incrementa tus ventas al estar afiliado a una iniciativa respaldada por Canacintra, lo cual incluye la presencia de tu marca o productos en eventos comerciales exclusivos que permiten generar nuevas relaciones de negocio con proveedores, distribuidores y cadenas de supermercados a nivel nacional.
3. Ante México y el mundo, lo yucateco siempre ha gozado de gran aceptación y, al portar el sello distintivo, se abren posibilidades para expandir tu marca a nuevos mercados, con la factibilidad de exportar y posicionarla con mayor exposición.
4. Al distinguir tu marca como Hecho en Yucatán, apoyas el consumo local y, con ello, a miles de familias yucatecas que forman parte de la cadena de valor detrás de cada producto, desde la materia prima y la mano de obra hasta su distribución”.
“Estas son solo algunas de las múltiples razones por las cuales es importante que, si ya formas parte de la iniciativa Hecho en Yucatán, integres en tus empaques, envases y etiquetas el sello distintivo, ya que así seguirás abriendo las puertas de tu marca a nuevos panoramas con excelentes beneficios económicos”.
Productos yucatecos en Mercado Libre
La proyección y demanda de los productos yucatecos ha permitido que su comercialización se extienda actualmente a distintas partes del mundo. Con ese objetivo, Canacintra Yucatán concretó un acuerdo con la plataforma Mercado Libre, lo que permitió colocar productos locales en el interés de compradores nacionales e internacionales, como ejemplo de la diversificación de la industria yucateca.

Luis Puerto Gutiérrez detalló que el alcance global de las plataformas digitales abrió nuevas posibilidades de competitividad para llevar productos a cualquier destino. Por ello se concretó esta alianza, que permite que millones de usuarios de Mercado Libre encuentren dentro del catálogo Hecho en Yucatán productos elaborados con insumos, mano de obra e ingenio yucateco en la tienda virtual más importante de Latinoamérica.
La presencia de productos yucatecos en la tienda Hecho en Yucatán de Mercado Libre representa una oportunidad relevante para las empresas locales, al contar con espacio en una plataforma de comercio electrónico que registra más de 7.5 millones de búsquedas diarias, de las cuales 10,000 mensuales corresponden a la palabra “Yucatán”, destacó.

La ventaja de una tienda en línea para Hecho en Yucatán radica en que otorga mayor competitividad a las empresas participantes, ya que, junto con el distintivo de esta iniciativa, las marcas locales aparecen entre los primeros resultados de búsqueda de los usuarios de la plataforma, que comercializa anualmente 28,900 millones de pesos a través de un portafolio de 235,000 productos.
Asimismo, las marcas y productos disponibles en la tienda virtual de Hecho en Yucatán cuentan con beneficios económicos superiores a los que tendrían al comercializarse de manera independiente. Esto, con el objetivo de fortalecer el impulso comercial de los productos que portan este distintivo.

De acuerdo con información de la Secretaría de Fomento Económico y Trabajo (Sefoet), desde su apertura la tienda Hecho en Yucatán de Mercado Libre ha incorporado a 70 empresas locales, ampliando el catálogo hasta 282 artículos de diversas categorías.
Esto también impulsa la generación de empleos y el desarrollo comercial del estado mediante el uso de nuevas tecnologías.
La fidelidad a las marcas yucatecas
A lo largo de su proceso de desarrollo, producción y comercialización, los productos yucatecos han logrado mantener una identidad propia y altos niveles de confiabilidad, consolidando prestigio y reconocimiento por su calidad. Ese es uno de los valores más importantes de las marcas locales, que han mantenido un fuerte sentido de pertenencia e identidad entre los consumidores, sustentando la alta demanda del público por “sus marcas”.

Esta fue una de las principales razones para impulsar la marca Hecho en Yucatán: generar un distintivo permanente para el consumidor y fortalecer la fidelidad hacia el consumo local.
Hecho en Yucatán no se limita a ello, ya que, en colaboración con el Instituto Mexicano de la Propiedad Industrial (IMPI), obtuvo el registro 2113618, mediante el cual la marca se transformó en una “Marca de Certificación” avalada por el gobierno federal, convirtiéndose así en un referente nacional e incrementando la competitividad de los productos que portan esta denominación.
La Ley Federal de Protección a la Propiedad Industrial define esta figura como un signo que distingue productos y servicios cuyas cualidades u otras características han sido certificadas, tales como componentes, condiciones de elaboración, calidad, procesos y origen geográfico.
La certificación geográfica funciona como un indicador para los consumidores de que un producto o servicio procede de determinado lugar y posee características vinculadas con su origen. Puede ser utilizada por todos aquellos productores establecidos en la zona designada cuyos productos compartan cualidades propias de su lugar de procedencia.
Aunado a ello, al convertirse Hecho en Yucatán en una Marca de Certificación, se obtuvo exclusividad sobre la propiedad intelectual del distintivo, autoridad para certificar productos que deseen acceder a la Certificación de Indicación Geográfica, protección de los colores institucionales y la incorporación del eslogan “Prefiere lo tuyo”.
Lo anterior no hubiera sido posible sin demostrar la calidad de los productos y servicios locales, así como el trabajo realizado para fortalecer e incentivar la economía del estado.
Con ello se busca fomentar el consumo de productos locales, generando valores de confianza y compromiso social entre las empresas, impulsando la economía regional, beneficiando a trabajadores y obreros locales y promoviendo la creación de empleos formales para las familias yucatecas.
Todo ello ha derivado en una relación de cercanía entre empresas y consumidores, que se ha reflejado en crecimiento económico, generación de empleos, mejora en la calidad de vida y un dinamismo regional que fortalece el posicionamiento de las marcas locales frente a la competencia derivada de la globalización.
De esta manera, especialistas en finanzas han resaltado los indicadores positivos que Yucatán registra en materia de desarrollo económico y generación de empleos, lo que ha permitido que el estado crezca por encima del promedio nacional y demuestra que las acciones impulsadas en seguridad, educación, creación de fuentes de trabajo, turismo, promoción y atracción de inversiones han dado resultados.
Asimismo, la seguridad pública se ha convertido en otra ventaja competitiva y en una estrategia de promoción que ha favorecido un ambiente propicio para la inversión, ya que las marcas yucatecas también funcionan como un factor clave para la llegada de nuevos capitales e inversiones vinculadas a cadenas productivas que fortalecen la interacción económica estatal.
A manera de conclusiones
La economía de Yucatán ha experimentado una transformación significativa en las últimas décadas, consolidándose como un referente industrial y comercial en la región peninsular. El distintivo “Hecho en Yucatán” no es solo una etiqueta de origen; representa un sello de calidad, resiliencia y compromiso social que articula la identidad regional con el crecimiento económico global.

Las marcas yucatecas se distinguen por una combinación entre tradición artesanal e innovación tecnológica. Entre los valores que sustentan a estas empresas destacan:
• Autenticidad: existe un respeto profundo por procesos que preservan la herencia cultural, desde el sector textil con las guayaberas hasta el alimentario con las salsas de chile habanero.
• Resiliencia: las empresas locales han demostrado capacidad de adaptación frente a los cambios del mercado, manteniendo su esencia pese a la competencia internacional.
• Sostenibilidad social: el consumo local permite que el capital permanezca en la región, fortaleciendo el tejido social y reduciendo brechas de desigualdad mediante dinámicas de comercio justo.
La calidad de los productos yucatecos ha dejado de ser un atributo percibido para convertirse en un hecho certificado. Sectores como el agroindustrial, aeroespacial y de manufactura avanzada operan bajo normativas internacionales. La frescura de los insumos del campo y la precisión de los procesos manufactureros han permitido que productos hechos en Yucatán compitan en mercados de Europa, Asia y Norteamérica.
En este contexto, el modelo empresarial yucateco, que durante muchos años fue predominantemente familiar, se ha modernizado y profesionalizado aceleradamente. El desarrollo de estas marcas se sustenta en la innovación estratégica, mediante la adopción de nuevas tecnologías de empaque y distribución.
A ello se suma una identidad visual definida, con narrativas de marca que comunican orgullo por la tierra y generan vínculos emocionales con el consumidor.
Con ello, Yucatán ya no solo produce materias primas; actualmente ofrece productos terminados con alto valor agregado, desde software y servicios tecnológicos hasta moda de alta costura y alimentos gourmet procesados.
Uno de los pilares más sólidos de la economía regional es la fidelidad del consumidor local. El habitante de la península mantiene una conciencia clara sobre el origen de lo que consume. Esta confianza se traduce en:
• Preferencia generacional: las familias yucatecas han crecido consumiendo marcas emblemáticas que forman parte de su vida cotidiana, creando un fuerte sentido de pertenencia.
El orgullo por el éxito de las marcas locales fomenta un ciclo de recomendación entre consumidores que fortalece a las empresas frente a crisis externas, mientras el público reconoce que lo hecho en casa cumple estándares de higiene, calidad y sabor que, en muchos casos, superan a marcas nacionales genéricas.
El impacto más tangible de preferir lo local se refleja en el bienestar de la población. Las empresas yucatecas son motores fundamentales del empleo formal, ya que miles de puestos de trabajo directos e indirectos dependen de la fortaleza de las marcas regionales, ofreciendo estabilidad y prestaciones laborales.
El crecimiento de estas industrias también impulsa la formación de profesionales capacitados, fortaleciendo la educación técnica y universitaria en el estado. Asimismo, la reinversión de utilidades dentro de la región permite mejorar infraestructura y elevar directamente la calidad de vida de las familias yucatecas.
El movimiento Hecho en Yucatán representa el impulso de una economía que mira hacia el futuro sin perder de vista sus raíces. Cada producto local adquirido simboliza una apuesta por la continuidad de una historia compartida de crecimiento.
La sinergia entre empresarios visionarios, trabajadores comprometidos y consumidores leales garantiza que Yucatán continúe consolidándose como un estado de vanguardia, donde calidad, identidad y arraigo regional se convierten en elementos centrales del desarrollo económico.

