El vino sigue siendo una de las bebidas más ligadas a la cultura y la gastronomía, pero el mercado mundial atraviesa un momento de transformación. Según el más reciente informe de la Organización Internacional de la Viña y el Vino, el consumo global cayó a 208 millones de hectolitros en 2025, una reducción del 2.7% respecto al año anterior y el nivel más bajo registrado desde 2018.
La cifra no responde a una sola causa. El sector arrastra varios años de presión derivados de la pandemia, la inflación, el aumento de precios, tensiones comerciales y cambios en los hábitos de consumo. Desde 2018, el volumen mundial ha retrocedido alrededor del 14%.
El caso más llamativo es el de China. El país asiático, que durante años fue visto como uno de los motores de crecimiento del vino, ha reducido de manera sostenida su demanda. La caída ronda los 2 millones de hectolitros por año desde 2018. El consumo asociado a regalos, celebraciones y protocolo empresarial perdió fuerza, mientras los nuevos consumidores muestran preferencias más dispersas.
Europa tampoco escapa a la tendencia. Francia continúa siendo el principal mercado del continente con 22 millones de hectolitros, pero sigue una trayectoria descendente que ya lleva décadas. Italia bajó a 20.2 millones y Alemania quedó en 17.8 millones. España también registró una reducción y cerró el año con 9.4 millones de hectolitros.
Sin embargo, no todo son descensos. Portugal se convirtió en una de las sorpresas positivas del informe: alcanzó 5.6 millones de hectolitros, su cifra más alta registrada. Rumanía también avanzó con fuerza y Japón mostró un crecimiento moderado dentro de Asia.
Fuera de Europa, Estados Unidos mantiene el liderazgo mundial por volumen con 31.9 millones de hectolitros, aunque también redujo su consumo. Entre las razones aparecen cambios generacionales: los jóvenes beben menos alcohol, exploran otras bebidas y muestran mayor sensibilidad al precio.
Brasil ofrece el contrapunto más interesante. El país llegó a 4.4 millones de hectolitros y alcanzó su mayor nivel histórico, con un crecimiento de 41.9% respecto a 2024. El vino gana espacio entre nuevos consumidores y amplía su presencia más allá de las ocasiones formales.
Más que una crisis, el sector parece vivir una redefinición. El vino ya no ocupa el mismo lugar ritual de hace décadas. Se consume menos, sí, pero también de otra manera: en reuniones informales, con elecciones más personales y frente a una competencia creciente de nuevas bebidas.
• Copa de la semana: Graham’s Six Grapes Reserve Port, un Oporto elaborado con variedades tradicionales del valle del Douro, entre ellas Touriga Nacional, Touriga Franca, Tinta Roriz, Tinta Barroca y Tinto Cão. Presenta notas de frutos negros maduros, ciruela, especias y chocolate, ideal para acompañar quesos azules, nueces o postres con cacao. Una buena opción para recordar que algunos estilos clásicos mantienen intacto su atractivo.

