29 mayo, 2026

¿Y después del 9 de marzo? || MUJERES SANANDO

Por: Lizette Aguirre Morlet

 

En las semanas pasadas muchos leímos sobre el paro que hicieron las mujeres de Islandia en 1975 y aunque años después Argentina (que tuvo a la primera presidenta del mundo) y Polonia siguieron su ejemplo, estos no fungieron tanto como referentes.
¿Por qué la pauta que dieron las mujeres islandesas no tiene igual? Probablemente porque 5 años después de su huelga, eligieron a la primer presidente mujer de su país. Como vemos, esto no se logró al día siguiente, pero lograron esto y mucho más, ¿por qué?
Uno, porque en ese país, hubo mucha más unión, (aunque en el trabajo de varias sí había igualdad de salarios, de puestos, etc., entendieron que no se trataba de ver su individualidad sino la situación del único colectivo al que todas pertenecemos, sin ninguna ideología ni implicación de ningún tipo, que es el de ser mujeres, simplemente por ser el género al que pertenecemos).
Dos, porque en ese país el tema siguió en la conversación publica, aunque hubiera quien opinara que ya no se clavaran en el tema.
Tres, porque pedían en general y siguieron accionando por puntos que las beneficiaba a todas, dejando de lado sus preferencias o deseos, pero sí buscando la satisfacción de las necesidades laborales, de seguridad y de educación, etc., de todas sus congéneres.
Cuatro, porque en ese país hicieron una huelga de no trabajar (ni dentro ni fuera de casa, ni en oficinas, ni en fábricas, ni en granjas, en ningún lado) y salir a las calles a marchar o a hacer conversatorios de los temas del paro entre ellas, haciendo notar así una verdadera ausencia y no metiéndose a sus casas como muchas lo hicimos y seguir haciendo lo que muchas hacemos: el quehacer, cuidar a los hijos, home office, o nada, simulando desaparecer como ejemplo de las desaparecidas pero sin desaparecernos… (En muchas empresas sí notaron la ausencia pero probablemente en las menos).
Por ello me atrevo a decir que probablemente no hubo una verdadera gran unión de las mujeres mexicanas, pues muchas optaron por no faltar al trabajo pues esa era su forma de hacer algo positivo por el país, pero nadie dijo que iban a dejar de hacer algo positivo por el país, era sólo un día. Se trataba de unirnos en esta expresión de realmente hacer una huelga, al desaparecer de verdad de la vida laboral (dentro y fuera de casa) por mí, por ti, por todas, un solo día, porque no se trataba de que dejáramos de hacer nuestras cosas siempre, ni de aportar nuestra inteligencia en nuestro trabajo o en nuestra escuela o en nuestra oficina, o en nuestra familia, no se trataba de dejar de ser una buena ciudadana o una buena madre, etc., se trataba de entender que sólo un día nos uniéramos todas. Se han logrado muchas cosas en la historia de la humanidad, sí con violencia (revoluciones, independencias, etc.), pero porque incluso esta violencia tenía unión en su base.
¿Qué sucedió pues en Islandia? 5 años después del paro, una mujer fue elegida como presidente de la nación. ¿Tú, mujer, votarías por una mujer para que sea presidente de México? ¿Tú, hombre, votarías por una mujer para presidente de México? ¿Qué es lo que realmente queremos o queríamos lograr o que lograran las que prefirieron hacer paro y no ir a trabajar, o que lograran las que no fueron a paro?
La red que hemos tejido las mujeres es impresionantemente grande y fuerte como para juzgar a ninguna. Todas conocemos mujeres chingonas que han logrado poner su propia empresa porque una nana cuida de sus hijos; o una mujer que ha logrado triunfos empresariales porque otra mujer hace los quehaceres de su casa; o mujeres que lograron emprender porque probablemente su madre y padre, o alguna otra persona invirtió en su proyecto; o a grandes doctoras, investigadoras, maestras o empleadas que pueden hacer importantes aportaciones al país o a su empresa porque su mamá les cuida a sus hijos o porque las maestras de la escuela o de la guardería les cuidan a sus hijos; muchas mujeres pueden viajar a congresos o a dar o recibir conferencias porque tienen alguna asistente que les resuelve otros tantos de sus temas, muchas mujeres son excelentes madres (y doctoras y cocineras y choferes, etc., etc.) de sus hijos ayudándoles a cumplir sus sueños de llegar incluso a las olimpiadas, aun teniendo otro trabajo fuera de casa, porque probablemente cuentan con el apoyo de alguna otra mujer, o no, pero me parece que en general, muchas mujeres son apoyo de muchas otras.
Y así, la red es infinita, y claro también hay hombres y papás que cuidan a sus hijos y que apoyan a su esposa, pero tristemente estos maravillosos hombres son los menos. Mujeres, somos una enorme y fuerte red conectada profundamente.


Muchos decían que no importaba que hicieran paro y que no pasaría nada, una, porque muchas sí fueron a trabajar, y otra, porque los trabajos que hacen los hombres son muchos más de los cuales depende el país, y sí, pero justamente porque somos más mujeres que hombres, es que se sostiene esta verdad, es decir, el hombre tiene la libertad de ejercer su profesión o su oficio pues la mujer, esposa, madre, etc., está detrás de él para lograrlo, (no generalizo), él no tiene por lo general que buscar quien le cuide a sus hijos, etc., por ello ojalá quedara claro que no era una competencia, que necesitamos a los hombres de eso no hay duda, pero el objetivo del paro no era ver a quien necesitamos más, no era pleito entre hombres y mujeres, era visibilizar la importancia de las mujeres en la vida social, laboral y familiar del país para hacer conciencia de que debemos lograr como ciudadanos una sociedad más igualitaria, segura y empática.
Bueno, con todas o no todas se hizo el paro, ahora qué viene. Porque ahora sí, desde nuestra trinchera ‘propia, personal, privada’, podemos unirnos para obtener logros y las metas que a grito o en la mente sabemos que tenemos todas, repito, tal vez a ti no te suceda pero a otra si, y tal vez esa otra, sea alguien de la que dependas, así que ojala ahora sí podamos todas desde nuestro cotidiano, y probablemente esto no nos costará mucho o nada, hacer en concreto, para nosotras y nuestras congéneres, algunos de los puntos que pedimos o por los que se convocó al paro y con esto me refiero a, por ejemplo:
Uno, si en la empresa donde trabajas a ti te pagan lo mismo por el mismo trabajo que hace un hombre pero a alguna compañera no, habla, ayúdale a investigar qué puede hacer, revisen los estatutos de la empresa, etc. Según la ONU, la igualdad de género es “la igualdad de derechos, responsabilidades y oportunidades de las mujeres y los hombres, las niñas y los niños”. En lo laboral, es pagar lo mismo por el mismo trabajo, el sexo no determina el sueldo.
Dos, seguir hablando del tema no en queja o victimismo, sino en proposición y acción.
Tres, mantener en la agenda nacional del gobierno, de las empresas, de las instituciones, de las escuelas, etc., los temas que ya se pusieron sobre la mesa: alto al acoso en las escuelas, alto al acoso en las empresas, mayor seguridad en las calles, correcta impartición de la justicia, no más corrupción en los procesos penales, etc.
Cuatro, no te quedes callada, denuncia. Muchas vimos que sí nos apoyan, que sí nos creen, si en nuestra casa sufrimos violencia física, sicológica, verbal o económica, muévete, denuncia, acércate a las personas o asociaciones que te puedan ayudar. Aquí por ejemplo en mi ciudad, hay un lugar que se llama Centro de Justicia para la Mujer, que está dedicado a ayudar y proteger a las mujeres y a sus hijos en situación de violencia. Investiguemos qué lugares como estos hay en nuestra ciudad para ayudarnos a nosotras mismas o a alguna mujer de nuestro entorno que lo necesite y así ir frenando la violencia que inicia desde casa, pues si nosotras como mujeres y madres seguimos permitiendo esto, le estamos enseñando a nuestras hijas que así deben ser tratadas y a nuestros hijos que así deben tratar.
Cinco, como padres y sociedad participemos para lograr que se acabe el acoso en las escuelas, en las empresas y en casa con familiares, y para ello integrémonos, estemos presentes en la vida de nuestros hijos, creámosles, denunciemos y apoyémoslos en la denuncia, pues si no estamos con ellos esto seguirá sucediendo, pues por miedo o por no sentirse apoyados, nuestros hijos e hijas podrían seguir tolerando el acoso. No seamos indiferentes ni cómplices.
Seis, si eres empleada, o tu hija, hermana, madre en alguna empresa, fábrica, etc., investiga sobre la Norma 35 de la Ley Federal del Trabajo para conocer y poder aplicar nuestros derechos como empleados y trabajadores, porque esto es una cosa de corresponsabilidad, para exigir debemos estar informados. “Esta norma habla de prevenir los factores de riesgo psicosocial y la violencia laboral, promoviendo un entorno organizacional favorable, con el objeto de desarrollar una cultura en la que se procure el trabajo digno o decente y la mejora continua de las condiciones de trabajo… obligaciones que tienen patrones y trabajadores para atender los factores de riesgo psicosocial, en beneficio de la salud de los trabajadores y de la productividad de los centros de trabajo. El objetivo de la Norma es establecer los elementos para identificar, analizar y prevenir los factores de riesgo psicosocial, así como disponer de mecanismos seguros y confidenciales para la recepción de quejas por prácticas opuestas al entorno organizacional favorable y para denunciar actos de violencia laboral…”.
Siete, en las calles, exijamos al gobierno de nuestras ciudades alumbrado público, policías mejor pagados para que de verdad nos cuiden y podamos confiar en ellos, etc., no lo sé, pero vayamos a nuestro municipio y exijamos porque sólo hablar o quejarnos así de lejos no cambiará nada.
Propuestas hay muchas, hagamos lo que podamos pero hagamos. No dejemos de hablar de estos temas. Si nosotros o alguien en nuestro entorno ha sido víctima ya de algún delito como violación, denunciemos, apoyemos a quien denuncia y exijamos un sistema penal no corrupto, sabemos que esto es difícil porque no depende solo de nosotros pero no desistamos.
Las niñas de ahora, las adolescentes, las jóvenes, pero también los niños y jóvenes varones son quienes de verdad harán la fuerza que necesita nuestro país, unámonos a ellos, a su ímpetu y certeza, a su seguridad y sororidad, y démosles nosotras a su vez la sabiduría que ya tenemos o deberíamos tener como tejedoras de redes fuertes y solidarias para que crezcan y participen en la vida social con valores, para que éste paro haya logrado algo, para que el día a día vaya moldeando una mejor sociedad, para que en un futuro próximo gocen de logros como nosotros ahora gozamos de poder votar o ser votadas, de poder ganar lo mismo que los hombres por el mismo trabajo, etc. Lo que hagamos cada uno irá forjando una sociedad más sana y justa para que no haya más discriminación ni violencia hacía la mujer por el simple hecho de ser mujer.

 

 

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