18 abril, 2026

CONTAMINACIÓN = BUROCRACIA Y CORRUPCIÓN | #NoHayPLANetaB

LIZETTE AGUIRRE MORLET

De acuerdo a la política energética de nuestro país, en diciembre de 2015 se publicó en el Diario Oficial de la Federación la Ley de Transición Energética la cual establece que la Secretaría de Energía debe elaborar el Programa Especial para la Transición Energética, retomando las metas y estrategias del Programa Especial para el Aprovechamiento de Energías Renovables 2014-2018 publicado en 2014.

En el 2017, en el mismo órgano de difusión, se publicó el Reglamento de la Ley de Transición Energética el cual indica las Estrategias de Transición para Promover el Uso de Tecnologías y Combustibles más Limpios, estableciendo actividades y proyectos y asegurando su viabilidad económica, tomando en cuenta, para esto, las opiniones y recomendaciones del Consejo Consultivo para la Transición Energética.

Bueno, resulta entonces que en 2016 se creó la Comisión Nacional para el Uso Eficiente de la Energía, la cual creó el Consejo Consultivo para la Transición Energética, que es el “órgano permanente de Consulta y participación ciudadana, cuyo objetivo es opinar y asesorar a la Secretaría sobre las acciones necesarias para dar cumplimiento a las Metas en materia de Energías Limpias y Eficiencia Energética” que está integrado por: (y si hasta aquí no han leído suficientes palabras burócratas de nuestra burocracia, disculpen pero sigan leyendo por favor, que cada vez se pone peor) el Secretario de Energía; Un secretario técnico; los subsecretarios de la Secretaría, Un representante de las siguientes secretarías Agricultura, Ganadería, Desarrollo Rural, Pesca y Alimentación; Comunicaciones y Transportes; Desarrollo Agrario Territorial y Urbano; Economía; Hacienda y Crédito Público; Medio Ambiente y Recursos Naturales, y Salud; Un representante de la CRE (Comisión Reguladora de Energía); Un representante de la CONUEE (Comisión Nacional para el Uso Eficiente de la Energía); Un representante del CENACE (Centro Nacional de Control de Energía); Tres representantes de la Industria Energética; Dos de Instituciones Académicas y Dos de Organismos No Gubernamentales.

Es una tomada de pelo pues parece que todo esto solo es burocracia y politiquería plasmada en papeles y más papeles, pero que aun así existe para alguna vez ser usado para el desarrollo económico y sostenible de nuestro país, pero hoy no, pues con chasquidos de tanos y berrinches chapatinescos, todos estos acuerdos, comisiones leyes etc, etc, se pierden en el infinito universo de los chistes que son tan malos, que cuesta trabajo entender.

Así pues, resulta que todos los documentos oficiales que busquen están llenos de estas palabras y de un montón de secretarios, representantes, acuerdos, planeaciones, estrategias, comisiones, institutos y programas como el creado en 2019, Programa Nacional para el Aprovechamiento Sustentable 2020-2024.

Así que, si por representantes y consejeros no paramos, y por programas y estrategias menos, entonces por qué después de tanta investigación, mediciones, estudios, recursos, evaluaciones, etcétera, un día solo nos dicen que no van, que se suspenden indefinidamente los proyectos de energías renovables que ya varias empresas estaban haciendo, beneficiando nuevamente con esto a la CFE “pues obliga a los consumidores industriales y comerciales a adquirir energías más costosas y contaminantes”, aseguran CCE (Consejo Coordinador Empresarial) y CONCAMIN (Confederación de Cámaras Industriales).

En el Acuerdo por el que la Secretaría de Energía emite el Programa Especial de la Transición Energética, se establece que se apoyará a las energías limpias para tener un sistema energético más sustentable. Las Energías Limpias están definidas en la Ley de la Industria Eléctrica (LIE) “como aquellas fuentes de energía y procesos de generación de electricidad cuyas emisiones o residuos, no rebasen los umbrales establecidos”. Entre las Energías Limpias están: el viento (eólica), la radiación solar, la energía oceánica, el calor de los yacimientos geotérmicos, los bioenergéticos, el metano, el hidrógeno, la energía de centrales hidroeléctricas, la energía nucleoeléctrica, energía generada por ingenios azucareros, centrales térmicas, entre otras.

Pero desgraciadamente, según el Reporte de Avances de Energías Limpias (RAEL), que describe la participación de las Energías Limpias en nuestro país y que se ha publicado desde 2012, en 2018 sólo el 15.66% fueron Energías renovables, 5.42% Otras limpias y el 78.92% fueron Fósiles.

Hay incluso un Inventario Nacional de Energías Limpias o renovables, que es un sistema de información geográfica que brinda información sobre el potencial de los recursos renovables de energía en México con datos sobre estudios técnicos y económicos que comprueban la factibilidad de su aprovechamiento y explotación. Recursos tenemos, proyectos hay pero aun así México produce apenas del 17% de su energía eléctrica a través de energías renovables, cuando debería de ser del 35%.

Triste ver que México estaba adelantado en cuestión de regulaciones para la transición a energías limpias y renovables pero que tanta palabrería, burocracia y corrupción, frena a las empresas y personas que realizan estudios e inversión y que trabaja por lograr descabonizar la economía para bajar nuestros niveles de contaminación, pero que al final del camino, se topan con la pared dictatorial del presidente. A pesar de la muy hablada, austeridad republicana, fue precisamente la Secretaría de Energía la que más aumentó su gasto en un 458% en 2019, con respecto al mismo periodo en 2018, principalmente debido a Petróleos Mexicanos compañía del estado que la actual administración busca impulsar.

Además, en junio de 2019, la CFE firmó un contrato con la Promotora para el Desarrollo Minero de Coahuila para la adquisición de 330,000 toneladas de carbón mineral y contempla la construcción de cinco centrales. No habría contradicción en querer impulsar estas empresas y también apostar por energías renovables ya que el sector energético es muy amplio, pero con administraciones que no buscan reducir los niveles de contaminación, dentro de sus prioridades, es difícil avanzar en el tema.

El objetivo de la Ley para el Aprovechamiento de Energías Renovables y el Financiamiento de la Transición Energética es impulsar el uso de tecnologías como la eólica, la solar, la hidroeléctrica, la geotérmica, la maremotriz y la biomasa, entre otras, y dar a conocer el potencial energético de nuestro país, proveniente de nuestros recursos naturales, pero la pasividad del gobierno ha mantenido estancado el proceso.

Parece que la decisión está en los usuarios, en las empresas que apuesten por adquirir generadores eólicos y solares pues las energías renovables son limpias, efectivas y confiables. (Fuentes: www.gob.mx)

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