LONDRES.- La relación de un niño con las verduras podría comenzar mucho antes de probar su primer alimento sólido. Un estudio realizado en Reino Unido sugiere que los fetos pueden percibir aromas presentes en el líquido amniótico y desarrollar cierta familiaridad con ellos incluso antes de nacer.
La investigación, publicada en la revista Developmental Psychobiology, analizó cómo reaccionaban los fetos cuando sus madres consumían cápsulas con compuestos derivados de zanahoria y col rizada durante el embarazo. Para observar las respuestas utilizaron ecografías 4D capaces de captar movimientos y expresiones faciales fetales.
Años después, cuando los niños tenían alrededor de tres años, los científicos repitieron pruebas relacionadas con esos mismos olores. Los resultados mostraron que los menores reaccionaban de manera más positiva hacia los aromas que habían estado presentes durante la gestación.
Los especialistas explican que el cerebro fetal no permanece aislado del entorno. Las moléculas aromáticas de alimentos consumidos por la madre pueden atravesar el organismo y llegar al líquido amniótico, que el feto ingiere constantemente mientras se desarrolla su sistema nervioso.
El estudio no afirma que comer verduras durante el embarazo garantice que un niño las disfrutará después. Sin embargo, sí plantea que la familiaridad con ciertos sabores podría comenzar antes del nacimiento y ayudar a reducir el rechazo a alimentos nuevos, un fenómeno conocido como neofobia alimentaria.
Los investigadores consideran que este mecanismo pudo tener ventajas evolutivas, ya que permitiría a los bebés adaptarse con mayor facilidad a la dieta habitual de su entorno familiar. También creen que futuras investigaciones podrían analizar si este aprendizaje prenatal influye en la aceptación de otros alimentos, incluidos productos ultraprocesados. (Con información de Muy Interesante)

