18 abril, 2026

Ir a la playa es bueno para el cerebro


WASHINGTON.- Pasar un día en la playa no solo es relajante: también puede ser muy bueno para el cerebro. Así lo indican diversas investigaciones recientes sobre los llamados “espacios azules”, es decir, entornos naturales cercanos al agua como costas, ríos o lagos.

Estudios en psicología ambiental muestran que estos lugares favorecen lo que se conoce como “restauración de la atención”, una forma de descanso mental que ayuda a reducir el estrés y mejorar el bienestar. Uno de los trabajos más influyentes fue realizado en 2010 por el psicólogo Mat White, quien descubrió que las personas consideran más atractivos y relajantes los paisajes que incluyen agua. Años después, su equipo confirmó que los entornos costeros provocan mayor sensación de bienestar que los bosques o las montañas.


Las razones son múltiples: el sonido repetitivo de las olas, el horizonte amplio y la sensación de inmensidad estimulan una emoción llamada asombro, que ayuda a poner en perspectiva los problemas personales y refuerza el sentido de propósito. También se ha observado que las playas invitan a moverse más: nadar, caminar o jugar. Esto se asocia a beneficios físicos, como mejor calidad de sueño y mayor nivel de actividad física.


Además, mirar patrones naturales como las olas, que son “fractales” visuales, parece favorecer ondas cerebrales vinculadas a la relajación.

Aunque aún hay dudas sobre cuánto influyen estos entornos frente al simple descanso, la ciencia confirma que el mar tiene efectos reales sobre el cuerpo y la mente. Visitar la playa, al parecer, es una forma natural de cuidar la salud mental. (Con información de National Geographic)

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