Niza Puerto
Vaya sainete el que se armó en redes sociales el pasado martes con la publicación subida por varios medios nacionales en torno al supuesto aumento del 4 por ciento a la energía eléctrica. No fueron uno ni dos, fueron diversos los periódicos y demás medios los que publicaron la noticia que retumbó en todo el país.
El argüende causó tal estupor y el enfado de la sociedad, que la Comisión Federal de Electricidad emitió un comunicado “desmintiendo” la noticia, sin lograr que esto genere gran alivio, y sí, en cambio, gran confusión.
Y es que dentro del “desmentido”, lleno de tecnicismos, lo poco o nada que se le entendió a la paraestatal es que la energía eléctrica no subirá 4 por ciento su tarifa, que eso es falso, pero que sí subirá 3 por ciento a lo largo del año, en una información que de pronto causa risa, de pronto llanto, de pronto encabronamiento… muchísimo encabronamiento.
Lo cierto es que la empresa, bajo el control del polémico ex priista Manuel Bartlett Díaz (sí, aquel que tiró el sistema de cómputo en las elecciones de 1988) no desmintió nada, pues la nota primera decía (o al menos así lo entendí) que la luz subió 4 por ciento de abril de 2019 a abril de 2020, mientras que su comunicado aclaró que no, que no subirá 4 por ciento, pero sí el 3 por ciento a lo largo de este año.
Sin embargo, eso ya vale madre, finalmente la pinche paraestatal monopólica cobra siempre lo que le viene en gana, cobra lo que le plazca, y aun cuando se le compruebe un error, ésta lo acepta siempre y cuando pagues lo que marca el recibo. No perdona, nunca pierde.
Lo importante es que esa empresa “de nivel mundial” (como decía su promocional) va a subir sus tarifas, valiéndole tres madres lo que hoy ocurre en el país y en el mundo, mientras que otras naciones de inmediato suspendieron el cobro de la energía eléctrica, al enviar a toda su población a casa, muchos sin empleo.
Bartlett argumenta que no podrá suspender el cobro porque la millonaria empresa debe pagar insumos y salarios. Y es aquí donde la marrana tuerce el rabo: ¿insumos? Carajo, si su principal insumo son los hidrocarburos y éstos han bajado sus precios. De hecho, ese fue el pretexto en su momento de la CFE para incrementar tarifas, el elevado costo de lo que requiere para producir electricidad: el petróleo y sus derivados.
Pero los mexicanos no demandamos que disminuya las tarifas en estos momentos de contingencia, de desempleo, de escasez de dinero, no, queremos que suspenda el cobro, que se solidarice con los mexicanos, que entienda que si no lo hace así, estallará la economía de millones de familias o bien explotará a la paraestatal, bajo la premisa básica a la que muchos se enfrentarán: “comemos yo y mi familia o pago la luz”.
¿En verdad es tan difícil entenderlo?
Entonces, esta situación más allá de estúpidos desmentidos, se puede convertir en una bombita que le explotará en las manos a Andrés Manuel López Obrador, y le detonará en lo que más le duele: En la política y en sus elevadas, en sus desmedidas ambiciones.
Este gobierno está sacando las uñas muy gacho, muy chafa. Muy rápido el lobo se quitó la máscara de cordero y busca sangrar y sangrar a la población hasta exprimirla.
Pero quiero ver que se atreva a cortar la luz a los millones y millones de mexicanos que simplemente no tienen la capacidad económica para pagar por este servicio. Quiero ver la reacción de la población si le bajan la palanca, el nivel de protesta de la gente que así se quedaría no sólo sin dinero, sino además sin benefactores como el refrigerador para mantener en buen estado sus alimentos, sin televisión en los momentos en los que se le pide estar en casa. Quiero ver…
¡Uta! Sería una decisión muy cruel y sin duda un tiro en cada uno de los pies, y en la cabeza de la malhabida Cuarta Transformación.
Veremos si se atreve.

