La voz de la tradición: José Dolores Brito Pech habla sobre la Feria de los Santos Reyes Magos en Poc Boc
2 Ene. 2026
FERNANDO NARACSIO
POC BOC.- En el municipio de Hecelchakán, Campeche, la comunidad de Poc Boc conserva una celebración profundamente enraizada, la Feria en honor a los Santos Reyes Magos, un mosaico de devoción, tradición taurina, música y fe colectiva que define el carácter de este pueblo. José Dolores Brito Pech, hijo de esta tierra y expresidente municipal, desgrana con la paciencia de quien atesora la memoria oral, los detalles y el pulso vivo de una fiesta que es columna vertebral de su comunidad.
Los recuerdos de Brito Pech viajan a su niñez. Describe el sitio donde hoy se levanta una cancha de básquetbol; antes, allí, una ceiba centenaria extendía sus ramas, y bajo su sombra, la comunidad organizó las primeras corridas de toros. Las familias construían sus palcos, donaban animales y unían esfuerzos, todo para honrar a los Santos Reyes en unas fiestas que, manifestó, siempre se han celebrado del 3 al 6 de enero, sin importar el día de la semana.
El escenario de la fiesta ha cambiado. Con la edificación de un parque en la época del gobernador José Ortiz Ávila (1961- 1967), la plaza taurina se trasladó a un terreno ubicado frente a la iglesia, lugar que se conserva hasta hoy. Cada modificación, explica Brito Pech, ha buscado mejorar y darle un nuevo aliento a la tradición.
El corazón de todo es una fe nacida de un relato milagroso. Brito Pech comparte la historia que escuchó de sus abuelos; las imágenes de los Reyes Magos fueron halladas en un pozo de agua, dentro de los límites de la escuela primaria. Personas que acudían por el vital líquido distinguieron un resplandor en la profundidad; al acercarse, descubrieron las efigies guardadas en un nicho natural de la roca. Aquel hallazgo los consagró para siempre como los protectores celestiales de Poc Boc.
Sobre el templo que los resguarda, Brito Pech señala que en el siglo pasado era una de las pocas iglesias de “cielo abierto” dedicadas a estos santos en el país. El techo de teja llegó después, durante la gestión del gobernador Jorge Salomón Azar García (1991- 1997). El respeto hacia el recinto era tal, relata, que la gente se persignaba al pasar frente a sus muros, segura del poder de los Reyes. Quien no lo hiciera, se creía, podía enfrentar alguna dolencia o contratiempo, como un recordatorio de la reverencia debida.
La organización de la feria tomó un rumbo distinto hace unos 25 años. De ser tarea exclusiva del comisario municipal, pasó a manos de la Asociación de Palqueros, un grupo de voluntarios que administra un fondo dedicado a elevar la calidad de los espectáculos taurinos y los bailes, inyectando savia nueva a la estructura de la festividad.
“La fe mueve montañas”, sostiene Brito Pech. Para él, ese fervor colectivo es el verdadero motor de la celebración. Esta convicción, a su parecer, se hizo palpable incluso en los tiempos más críticos de la pandemia, cuando Poc Boc registró un número reducido de casos, un hecho que algunos habitantes interpretan como un amparo divino.
El programa para la edición 2026 promete tres días de intensa actividad. El 3 de enero comenzará con una vaquería. El día 4 habrá corrida de toros y bailes. El 5 se repetirá la fórmula, con el añadido de una “corrida de postín” que contará con diestros de primer nivel. La gran culminación llegará el 6 de enero, Día de Reyes, con una corrida que incluirá a un torero español y al campeón conocido como “El Galo”, una figura de proyección mundial que, según Brito Pech, viene a Poc Boc movido más por la fe y la devoción que por un interés económico, honrando una relación que comenzó cuando el diestro era apenas un joven promesa.
La comunidad aspira a que esta feria, por su antigüedad y significado profundo, sea reconocida como Patrimonio Cultural Inmaterial. No se busca un beneficio económico, enfatiza Brito Pech, sino preservar y dignificar la cultura de los pueblos mayas. “No nos comparamos con Tizimín”, aclara, refiriéndose a la famosa celebración yucateca, sin embargo, “Los Reyes Magos de Poc Boc son únicos, y la fe aquí es la misma”.
Su petición es que se reconozca el valor de esta tradición, no por lucro, sino para preservar un legado. Para la comunidad de Poc Boc, concluye, creer en los Reyes Magos es un acto de fe inquebrantable, un manantial de esperanza y, en esencia, una forma de vida.












