14 abril, 2026

Las obras del sexenio 2018–2024: monumentos a la improvisación y a la impunidad – Vértice Legal

Luis Esquiel

El sexenio 2018-2024 dejó tras de sí un legado de obras faraónicas que, lejos de convertirse en símbolos de progreso, se han transformado en recordatorios de la improvisación, la corrupción y la impunidad que marcan nuestra vida pública. El Tren Maya, el Tren Interoceánico y la Refinería Dos Bocas fueron presentados como proyectos estratégicos para detonar el desarrollo regional y garantizar la soberanía energética. Sin embargo, la realidad es otra: descarrilamientos, accidentes con víctimas mortales, sobrecostos escandalosos y una ausencia total de responsables.

El Tren Maya: velocidad al vapor, vidas truncadas

El Tren Maya se anunció como motor de turismo y empleo en el sureste. Hoy, lo que vemos son tramos construidos con prisas, sin estudios ambientales serios y con una planeación deficiente. Los descarrilamientos y accidentes que han cobrado vidas humanas son prueba de que la seguridad fue sacrificada en aras de la propaganda política. La obra, más que un tren, se ha convertido en un símbolo de cómo la improvisación puede costar vidas.

El Tren Interoceánico: promesas incumplidas y riesgos latentes

El Tren Interoceánico del Istmo de Tehuantepec fue presentado como alternativa logística para competir con el Canal de Panamá. En la práctica, ha sido otro proyecto marcado por fallas técnicas, retrasos y accidentes. Los descarrilamientos recientes muestran que la infraestructura no está lista para operar con seguridad. La prisa por inaugurar, sin importar las condiciones reales, ha convertido este tren en un riesgo permanente para trabajadores y usuarios.

La Refinería Dos Bocas: el pozo sin fondo

La Refinería Dos Bocas es quizá el ejemplo más claro de corrupción y despilfarro. Con presupuestos que se multiplicaron año tras año, la obra sigue sin cumplir las metas de producción prometidas. Los sobrecostos, las adjudicaciones opacas y la falta de transparencia son evidencia de que la refinería no fue concebida como un proyecto técnico, sino como un monumento político. Mientras tanto, los accidentes laborales y las muertes de trabajadores se suman a la lista de tragedias ignoradas.

Corrupción e impunidad: el verdadero sello del sexenio

Lo más grave no son solo los errores técnicos o los sobrecostos, sino la impunidad absoluta. Cada accidente, cada muerte, cada peso desviado se diluye en un mar de justificaciones oficiales. No hay responsables, no hay sanciones, no hay justicia. La corrupción en las construcciones es evidente: contratos inflados, empresas fantasmas, adjudicaciones directas. Y, sin embargo, nadie responde.

La justicia mexicana parece ausente cuando se trata de proyectos gubernamentales. La impunidad es el verdadero cemento que sostiene estas obras.

Reflexión final

El sexenio 2018–2024 pasará a la historia no por haber construido infraestructura estratégica, sino por haber levantado monumentos a la improvisación y a la corrupción. El Tren Maya, el Tren Interoceánico y la Refinería Dos Bocas son recordatorios de que en México se puede gastar miles de millones de pesos, poner en riesgo vidas humanas y destruir ecosistemas, sin que nadie rinda cuentas.

Como abogado y ciudadano, sostengo que la justicia no puede seguir ausente. Las muertes y los accidentes no son cifras: son vidas truncadas por la negligencia y la ambición política. La corrupción no es un rumor: es un cáncer que carcome nuestras instituciones. Y la impunidad no es destino: es una decisión que debemos combatir con firmeza.

El país merece obras que construyan futuro, no tragedias que perpetúen el pasado.

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