29 mayo, 2026

Autoridades confirman presencia de microalgas tóxicas en 117 kilómetros de costa y establecen veda sanitaria para proteger la salud pública y ecosistemas marinos

El pasado martes 12 de agosto, el Gobierno de Yucatán anunció oficialmente la presencia de marea roja en una extensa franja costera que abarca 117 kilómetros, desde Puerto Progreso hasta Celestún. Esta declaración fue tomada por unanimidad tras analizar los resultados de muestreos realizados el 9 de agosto, que revelaron concentraciones elevadas de microalgas tóxicas Prorocentrum lima y Pyrodinium bahamense, especies consideradas riesgosas para la salud humana.

El fenómeno, conocido técnicamente como Florecimiento Algal Nocivo (FAN), se caracteriza por la proliferación desmedida de microalgas que, aunque forman parte del fitoplancton marino esencial para la vida, pueden ocasionar daños ambientales y afectar a sectores económicos como la pesca y el turismo.

Restricciones y recomendaciones para la población

Como medida preventiva, el Comité Interinstitucional de Seguimiento y Evaluación de Marea Roja 2025 decretó una veda sanitaria general que incluye la prohibición de pesca ribereña hasta 40 kilómetros mar adentro en la zona afectada. Además, se exhortó a la ciudadanía a evitar bañarse en el mar, dado que el contacto con el agua puede provocar irritación en la piel, ojos y vías respiratorias, especialmente en niñas y niños.

Las autoridades también recomendaron no recolectar ni consumir especies marinas varadas o muertas que aparezcan en las playas, debido a los riesgos que representan por la presencia de toxinas y los procesos de descomposición.

La vigilancia sanitaria permanecerá activa con muestreos continuos y presencia constante de brigadas de Protección Civil, Secretaría de Seguridad Pública, Secretaría de Salud, Secretaría de Marina y ayuntamientos de la región.

Negación inicial y evidencia científica contundente

Durante semanas previas a la declaración oficial, el Comité Interinstitucional negó la presencia de marea roja en la costa de Yucatán, a pesar de reportes científicos y evidencias visibles. El Centro de Investigación y de Estudios Avanzados (Cinvestav) Mérida, dependiente del Instituto Politécnico Nacional, advirtió desde finales de julio sobre un aumento en el florecimiento algal nocivo.

Este organismo reportó la aparición de peces muertos y pulpos vivos varados en las playas de Puerto Progreso, lo que contradecía las declaraciones oficiales. Los análisis del Cinvestav confirmaron concentraciones de microalgas que superaban los límites normales y que ya comenzaban a causar daños ambientales y afectar la economía local.

El contraste entre la postura científica y la respuesta oficial —quizás temerosa, inicialmente, de reconocer la presencia del fenómeno por las afectaciones en plena temporada turística de verano— generó preocupación entre pescadores y habitantes, resintiéndose una disminución en la venta de productos del mar y un ambiente de incertidumbre en torno a la seguridad del consumo.

Naturaleza y causas del fenómeno

La marea roja es un proceso natural que ocurre cuando el fitoplancton, principal productor de oxígeno y base de la cadena alimentaria marina, se reproduce de forma acelerada bajo condiciones ambientales específicas. Factores como la temperatura del agua, salinidad, luz solar y nutrientes favorecen estos florecimientos.

En Yucatán, el origen del fenómeno se relaciona con el surgimiento de agua profunda y rica en nutrientes en Cabo Catoche, punto donde convergen el Mar Caribe y el Golfo de México. Esta corriente alimenta el fitoplancton y propicia su floración.

Sin embargo, la contaminación por aguas residuales sin tratamiento y otros desechos humanos incrementan la concentración de nutrientes en el mar, intensificando los florecimientos nocivos y empeorando su impacto ecológico.

Impacto ambiental y social

Aunque no todas las mareas rojas son tóxicas, aquellas clasificadas como Florecimientos Algales Nocivos (FAN) reducen el oxígeno disuelto en el agua, afectando la vida marina por hipoxia y causando mortandad en peces y otras especies.

En años recientes, eventos similares han generado daños en las comunidades pesqueras de Yucatán, con efectos negativos en la economía local y en el turismo costero. La actual contingencia provoca incertidumbre y preocupación entre las familias que dependen del mar.

Además, la Secretaría de Salud estatal advirtió sobre los riesgos para la salud humana, recomendando evitar el consumo de especies afectadas y el contacto con el agua contaminada, que puede causar alergias y problemas gastrointestinales.

Monitoreo y medidas a futuro

Para enfrentar esta situación, se han implementado programas de monitoreo continuo y estudios oceanográficos que incluyen modelación numérica de las corrientes marinas y los patrones de viento, variables clave para predecir la dispersión de la marea roja.

El Laboratorio de Producción Primaria y Fitoplancton del Cinvestav Mérida lleva más de dos décadas estudiando estos fenómenos, buscando entender su dinámica para minimizar sus impactos.

A pesar de estos esfuerzos, no existen soluciones rápidas ni definitivas para controlar los florecimientos algales nocivos. Por ello, expertos insisten en la necesidad de mejorar el manejo de aguas residuales, reducir la contaminación y fortalecer los sistemas de vigilancia para prevenir daños mayores.

Una llamada a la colaboración ciudadana

Las autoridades piden a la población colaborar con las brigadas de vigilancia, acatar las recomendaciones oficiales y mantenerse informados sobre la evolución del fenómeno.

La marea roja es una alerta para repensar la interacción entre las actividades humanas y los ecosistemas marinos, y resalta la importancia de preservar la salud ambiental y la seguridad de las comunidades costeras.

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Gobierno de Yucatán activa operativo 

El gobernador Joaquín Díaz Mena anunció un operativo integral para atender la marea roja que afecta la costa entre Progreso y Sisal. Se instaló un Comité Interinstitucional de Seguimiento y Evaluación, conformado por científicos y autoridades estatales, con el objetivo de proteger la salud de la población y garantizar la vigilancia de la zona afectada.

Entre las medidas acordadas se incluyen una veda sanitaria preventiva para todas las especies marinas hasta 40 kilómetros mar adentro, muestreos y análisis diarios del agua, y la difusión constante de resultados a la ciudadanía. Brigadas informativas de la SSP, Procivy, SSY, Semar y los ayuntamientos recorrerán las playas para orientar a los habitantes sobre los riesgos.

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