18 abril, 2026

Monroy el sepulturero… – Así nos vemos 

Edgar Prz 

Es sorprendente la capacidad de la gente, la insistencia, el acomodo, la campechaneria,  pero en complicidad con la autoridad es un agravio a la inteligencia, es un insulto a las buenas costumbres y es una desfachatez rotunda.

Me refiero al tal Pepe Monroy, quien hace unos meses sepultó al partido MÁS, Más Asistencia Social, un partido local que nació bajo el liderazgo de Cecilia Loria, quién contra viento y marea con una férrea decisión catapultó su incipiente organización hasta lograr que participe electoralmente. Su punto cumbre fue con el carismático Nivardo Mena que le consiguió cerca de 37 mil votos, una diputación local y regidurías en algunos municipios. 

Después, en ese partido político, el capitán Monroy se sintió DiCaprio en el Titanic y se perdió en el limbo de las incoherencias, desconoció que las posiciones políticas logradas fueron producto del trabajo político de años atrás con la fundación Amigos de Nivardo Mena. Monroy empezó a navegar solo, elevó su cotización y pensó que su partido sería un buen botín económico por las prerrogativas de ley, las componendas, los cochupos, las donaciones, las dádivas y todo lo que se acumule. Craso error, en lugar de ser inclusivo, de apertura, abierto a las voces que reclamaban espacio, lo convirtió en un negocio familiar. En la lista de plurinominales, en el número uno colocó a su consorte, en el número dos él mismo se registró dizque por cuestión de equidad y género, qué hermosa casualidad, qué generosos se vieron al ocupar los primeros espacios.

La ciudadanía no solo los reprobó electoralmente, sino que perdieron su registro como partido político en la última elección estatal, Tanto se ufanó en cotizarse que al final se quedó solo, triste y abandonado, tuvo su tiempo de coqueteo y cual quinceañera en flor, como chupamirto revoloteaba por todos lados. Morena le guiñó un ojo y no solo se puso a su disposición sino que pretendió exigir en la mesa de la negociación lo que nunca en las urnas había ganado, así que le dieron salida, carpetazo al asunto. Dobló su cola, se lamió las orejas y caminó rumbo al patíbulo en la elección. Después, cuando las autoridades electorales dieron su veredicto se inconformó, jalo su pelo mulix, quería dejarlo lacio, brincó como Rigo Tovar cuando cantaba El Sirenito, movía su cabeza para todos lados modo abanico de la zona libre, todo un espectáculo en las reclamaciones exigiendo algo de oxígeno para su partido para poder seguir lucrando. Las instancias dijeron “perdió el registro por no alcanzar el mínimo del tres por ciento de la votación…”

El problema es que la autoridad por un lado es coherente y por otro es cómplice, desaparecieron dos partidos y aprobó cuatro más, entre ellos Redes Sociales Progresando por Quintana Roo, bajo el liderazgo de quien se imaginan, piensa mal y acertarás: del intransigente, irreverente Pepe Monroy, quien solo descansó unos meses y en ese tiempo fraguó malévolos planes para seguir pegado a la ubre gubernamental, y ahora le concedieron el registro de ese nuevo partido. Se debería legislar que los personajes que lideraban partidos que perdieron su registro reposen determinados años para no permitirles no solo dirigir, sino autorizarles otra franquicia. Este es un cuento de nunca acabar. 

Ya vio su realidad, ya probó el sabor de la derrota y la extinción, se niega a aceptar que su liderazgo no tiene futuro. Aquí vemos que tanto peca el que mata la vaca, como el que le jala la pata. 

Este país ya no requiere más partiditos, no más rémoras, no más concubinatos, urge una verdadera reforma electoral que impida, cancele o suspenda por un tiempo la inclusión de nuevos partidos, es una sangría al presupuesto, es gasto innecesario, es poder ficticio ya que no tienen sustento de la base, la gente ya está harta de tanto abuso, de tantas decisiones que en lugar de beneficiar afectan. Estos recursos servirán para mantener de nuevo a una bola de holgazanes, a gente sin escrúpulos, sin compromiso social; mejor ese dinero que se destine para mejorar la salud, la educación, la vivienda, para generación de empleos y no tirarlo por el caño partidista. Monroy da la impresión de que padece gula, nunca se llenó y lo dramático es que la autoridad de lo permita, ¿no lo cree usted?

En el nombre describe el futuro de Monroy: Redes Sociales Progresando por Quintana Roo, los únicos que van a progresar son Monroy y su familia, si no me cree dejémoslo al tiempo, que nos dará su veredicto….

A este partido se le pronostica una vida efímera, muy corta, más rápida que la anterior, dicen que Monroy anda con sus clavos para asegurar el próximo ataúd…

Mejor seguiré caminando y cantando: “Haz amigo el favor de no hablarme de él aún, todavía es muy pronto y lo recuerdo. Haz amigo el favor de ignorarlo delante de mí, ni siquiera pronuncies su nombre, que aún mi alma está hecha jirones…”

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