MÉXICO.- La morosidad en las tiendas departamentales continúa en aumento y se ha vuelto más visible conforme se acerca la temporada de mayor consumo del año. Con hogares presionados por un menor ingreso disponible, estos comercios siguen siendo una de las principales puertas de acceso al crédito, pero también el primer segmento donde se refleja el deterioro en los pagos.
El contraste con la banca es claro. Aunque enfrenta el mismo entorno económico, el índice de morosidad de las tarjetas bancarias se mantiene contenido, apoyado en criterios de otorgamiento más estrictos y modelos de riesgo que se endurecieron tras la pandemia. De acuerdo con la CNBV, en octubre la morosidad bancaria se ubicó en 3.32%, por debajo del 3.53% registrado un año antes.
Especialistas explican que la diferencia radica en el perfil de los clientes y en la estructura del crédito. Las departamentales operan con esquemas más flexibles para atraer a consumidores de riesgo medio y alto, con tasas elevadas y mayores opciones de refinanciamiento, lo que incrementa la probabilidad de impago. En la banca, la diversificación de productos y mecanismos como el vínculo entre tarjetas y cuentas de nómina ayudan a contener atrasos.
Liverpool es la única cadena que reporta públicamente su indicador de morosidad, que en septiembre de 2025 se ubicó en 4.4%, cerca del umbral que analistas consideran de riesgo. Otras cadenas han impulsado esquemas de entrada gradual al crédito, pero el mayor uso de plásticos y meses sin intereses también eleva la carga mensual de los clientes.
Aunque no se observan riesgos sistémicos, la tendencia al alza coloca a las tiendas departamentales ante la necesidad de reforzar evaluación y cobranza, en un cierre de año marcado por un consumidor más ajustado. (Con información de Expansión)

