29 mayo, 2026

PARA LEER AL FÚTBOL MEXICANO,  A MARADONA Y AL PAPA

La Covacha del Aj Men

LA COVACHA DEL AJ MEN

CLAUDIO OBREGÓN CLAIRIN

 

De México

El fútbol es una representación plástica de prehistóricas batallas tribales con la que reafirmamos la identidad, la pertenencia y la fuerza comunitaria. El estilo de juego de cada equipo denota su idiosincrasia y su cultura; las diferentes maneras de festejar un gol, refieren a la forma en la que las culturas manifiestan su relación con el éxtasis; la derrota es enfrentada con dignidad o con grave dolor en función del control emocional que otorga la historia combativa de cada pueblo.

El fútbol nos permite reconocer —y revivir— nuestros atavismos de cazadores y guerreros, en un partido, proyectamos a nuestro instinto de supervivencia; la victoria es una poderosa inyección que fortalece los lazos comunitarios.

En México, el fútbol es un nítido reflejo de nuestra tendencia a construir un Progreso Involutivo ya que responde a intereses económicos por encima de los futbolísticos. Los jugadores profesionales de fútbol en México, son valorados como mercancía de uso, préstamo y compra-venta, sin que puedan participar en la decisión de su futuro laboral. Existe un “pacto de caballeros” entre los dueños de los equipos para no contratar a los jugadores que intentan revelarse a su control.

Las comisiones y los anuncios publicitarios determinan las alineaciones y no la calidad futbolística, las comisiones en la venta de las cartas de los jugadores de fútbol provoca que las posiciones de creadores o delanteros en México, sean ocupadas regularmente por extranjeros de mediana talla quienes impiden el surgimiento de valores mexicanos.

Por el beneficio económico que produce el hecho de que cada 6 meses exista un nuevo equipo campeón, contamos con dos campeonatos en el mismo lapso de tiempo en el que otras ligas del mundo realizan un campeonato, en consecuencia, la irregularidad se manifiesta en los partidos y los entrenadores son despedidos a los primeros descalabros. El sistema del campeonato permite que un equipo que quedó en octavo lugar, al pasar a la liguilla, pueda ser campeón. Los jugadores del fútbol mexicano no tienen derecho a formar un sindicato, entre otras circunstancias propias de la sumisión colectiva que incluye, por supuesto, a los espectadores.

El mítico narrador Ángel Fernández lo llamó “El Juego del Hombre” (aunque las mujeres juegan excelentemente) y se ponía de pié para saludar a una jugada maestra. Desde el lejano 1966, en Wembley, Don Fernando Marcos se preguntaba por qué siempre las pelotas del equipo mexicano pegaban en los postes en tanto que las de los contrarios, entraban al arco, quizá por ello, Enrique “el perro” Bermúdez invoca a “los dioses del estadio” para que iluminen la puntería de nuestros artilleros pero no lo escuchan y lo único que logra es deformar al idioma con sus exóticas verbalizaciones.

Un apartado especial merecen los comentaristas de Azteca Deportes por su libido lenguaje, declaradamente gay y circense. “El Dr. Luis García”, es uno de los pocos comentaristas con claridad futbolística ya que fue un gran jugador, ahora bien, en compañía de Christian Martinolli, han declarado matrimonio a los jugadores, les mandan besos en la boca, los llaman hermosos, quieren tener un hijo con ellos… el elenco es extenso; lo cierto es que han logrado éxito utilizando un lenguaje de amor homosexual delante a una audiencia mayoritariamente masculina, lo cual, abre espacios para la reflexión y para explorar los motivos colectivos detrás de la risa y del descaro.

 

Del D10S

La Federación Internacional de Fútbol, (FIFA) es un organismo poderoso, corrupto y mafioso, goza de exenciones fiscales y es el dueño del circo. Sus decisiones son inapelables y hace caso omiso a las leyes nacionales para implantar sus criterios y procurar galácticas ganancias económicas. Cuenta con más afiliados que la Organización de las Naciones Unidas y los gobiernos se doblegan delante a sus requerimientos, gustos y beneficios… únicamente Diego Armando Maradona ha confrontado y vapuleado a la FIFA.

El 10 argentino emergió del lodo y con una pelota surcó el vacío entre las estrellas, vivió con la intensidad que genera un regate, amó con la pasión de un gol que desea otro y, en la intensidad del éxtasis, quemó a más de uno con el fuego que emitió su luminoso paso por el fútbol.

Recientemente Maradona partió de nuestro plano existencial y generó un gran dolor a los aficionados al fútbol. Multitudinario fue su velorio en la Casa Rosada, como toda pasión, hubo excesos. Ya se ha hablado hasta la saciedad de su luminosa trayectoria, replico a quienes denuestan su vida privada y subrayan que no debe ser un ejemplo para las futuras generaciones por sus vicios, por sus preferencias políticas, por el trato a las mujeres que amó y por abandonar a algunos de los hijos que procreó.

La impecabilidad es exclusiva de los chamanes, todos los demás somos falibles y en nuestra existencia, lo único que trasciende es la obra. Sugiero separar al maestro de sus sombras y a lo que hizo en la cancha, de su vida privada.

Quienes observan a las sombras de los creadores, luego se asustan y denuestan sus preferencias existenciales, evidencian incomprensión de la Condición Humana y en su queja, encuentran su redención.

 

Del Papa

Refiriéndose al Vaticano, Maradona tuvo la osadía de preguntar ¿cómo un hijo de p… vive en un palacio de oro? Y luego viaja a África para besar a niños pobres con la panza vacía. ¿Quieren erradicar la pobreza? ¡Que vendan el oro! (La reserva de oro del Vaticano es de 3 mil 500 millones de euros)

El señor a quien se refería Maradona, era Karol Woytila, conocido también como el Papa Juan Pablo II, quien por cierto, en su juventud, fue un aguerrido portero amateur en su natal Polonia.

Juan Pablo II, es venerado como Santo Católico, sin embargo, encubrió a los sacerdotes pederastas de Estados Unidos y al pederasta sacerdote mexicano Marcial Maciel, de quien se refería como “El Apóstol de la Juventud”. Combatió a la teología de la liberación, a la teología del pluralismo religioso y a la teología feminista. Estuvo relacionado con los mafiosos Roberto Calvi y Paul Marcinkus, en la quiebra del Banco Ambrosiano, así como en los apoyos económicos para los “contras” de Nicaragua, entre otras de sus pálidas sombras.

El actual Papa Francisco I es argentino, se encuentra inmerso en la turbulenta transformación de la Iglesia Católica. Jesuita de formación pero con vocación franciscana, fue elegido como propuesta de renovación por una curia que se niega a perder sus privilegios, frecuentemente ingiere alimentos provenientes del exterior del Vaticano por miedo a ser envenenado. En el documental “Francesco” del cineasta Evgeny Afineevsky, el Papa expuso que los amantes del mismo sexo, al igual que los heterosexuales, tienen el derecho a formar una familia e inmediatamente después, la Secretaría del Estado Vaticano aclaró a los cuatro vientos que las palabras del Papa Francisco habían sido descontextualizadas y que la Iglesia no aprueba el matrimonio lésbico u homosexual.

En la conciencia de Francisco I y en la memoria de sus aliados, se encuentra la respuesta sobre su imparcialidad o su complicidad con los secuestros y las torturas que durante la dictadura militar argentina padecieron cuatro catequistas (desaparecidos) y sus compañeros de evangelio Francisco Jalics y Orlando Yorio.

Es hincha y socio número 88235N-0 de los cuervos de San Lorenzo de Almagro, goza con pasión mundana los partidos de su equipo y de la selección argentina. Maradona lo visitó y se fundieron en un abrazo futbolero, fue la reconciliación del futbolista con la Iglesia Católica, Maradona comentó que ahora sí podía morir tranquilo… en tanto,  en España, Italia, Alemania, Reino Unido, Escocia, Japón, Afganistan, Perú, Brasil, Chile, México, Uruguay y los Estados Unidos, existe una Iglesia Maradoniana.

Luces y sombras configuran a los seres humanos.

Quien esté libre de culpa, que cobre el tiro libre en lugar de Maradona.

 

Facebook: Claudio Obregón Clairin / Investigador, Guía y Promotor Cultural

 

 

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