29 mayo, 2026

¿Por qué mi gato tiene una “M” en la frente? – CONSULTORIO DEL DOCTOR GATO

Existe un patrón en el pelaje de algunos gatos que resulta cuanto menos, curioso. Se trata de una zona más oscura en la frente, similar a la grafía de la letra mayúscula ‘M’, justo por encima de los ojos. No es un rasgo físico presente en todos los gatos, ya que depende del color del pelaje. Esta característica no es propia de los gatos de un solo color, con la frente blanca o con un tono uniforme. Únicamente se hace evidente en los gatos de pelaje atigrado, barcino, romano o ‘tabby’, en su denominación inglesa.

Realmente no existe ninguna explicación científica al respecto, más allá de que el pelaje es así; aunque se han creado leyendas para intentar explicar la ‘M’ de ciertos gatitos.

Religiones como el Cristianismo y el Islam ofrecen un relato distinto sobre el origen de la letra ‘M’ en la cabeza de los gatos de pelaje atigrado, pero ambas coinciden en la bondad del gato como compañero y protector para los humanos.

Cuenta la historia cristiana que estaban José y María en el portal de Belén con Jesús recién nacido. Estos se encontraban en la compañía de varios animales. Además de los animales del relato bíblico –la mula y el buey–, también había algunos más, entre ellos una gata atigrada. Según el relato, el niño Jesús se encontraba incómodo y comenzó a llorar. La gata que se dio cuenta del llanto del recién nacido quiso consolarlo, de tal forma que se acercó a él y se acurrucó en sus pies reconfortándolo.

Enternecida por el gesto de la gata, la Virgen María la acarició pasando su mano por la cabeza, dejando en su frente la marca en forma de ‘M’ de María. Desde entonces el fenotipo de los gatos atigrados incluye este característico fenómeno fijado simbólicamente en su pelaje.

Los musulmanes son en general muy respetuosos con los gatos, ya que Mahoma fue un gran amante de este animal. Cuenta una antigua historia que un gato salvó a Mahoma de la mordedura de una serpiente venenosa, concretamente una víbora muy común en Arabia. 

El profeta estaba ocupado orando, tan absorto en la contemplación que no se percató de la proximidad de una serpiente, que esperaba sigilosa escondida en un hueco. Un gato apareció rondando y pese al temor que la mayoría de los animales tienen hacia las serpientes, el felino logró ahuyentarla. Mahoma acarició al gato en la frente, pasando su mano por la cabeza del gato barcino, dibujando en su cabeza el patrón en forma de ‘M’ con cinco trazos, que desde entonces portan en la frente todos los gatos atigrados.

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