Héctor Cobá
El reactivar la cultura ancestral a través de las percusiones, de los sonidos del huéhuetl en el Pueblo del maíz, en Cozumel, tras la caminata para honrar a Ixchel con más de 100 danzantes, provenientes de Puebla, Querétaro, Guadalajara, Ciudad de México, Estado de México, Yucatán y Quintana Roo.
Este 26 de mayo, en la antaño Kuzamil, se realizó la séptima edición de la caminata a Ixchel: Tejiendo pasos bajo la luna, de los más de 120 mantenedores y danzantes de la cultura del Anáhuac por el malecón de Cozumel hasta llegar al parque impregnado de cultura Pueblo del maíz.
Acerca de la reactivación de la cultura ancestral de la nación de Anáhuac en Cozumel y de las danzas de agradecimiento a los productos de la tierra, de su cosmogonía hablan con energía don Juan Manuel “El Indio”, don Roberto Carranza Flores de Izúcar de Matamoros, Puebla; y el curandero de tradición don Ray, de Cholula, Puebla.
Somos energía
Dueño de una profunda filosofía prehispánica acoplada con lo contemporáneo don Juan Manuel “El Indio” de 60 años, con 24 de residir en Akumal, señala que a las nuevas generaciones hay que recordarles cuatro cosas básicas, existenciales. Tienen que formarse todas las nuevas generaciones para entender el verdadero propósito de la existencia. Tienen que entender cuatro informaciones básicas, sustanciales: ¿En dónde estás? ¿De dónde vienen? ¿Quién eres?, ¿cuál es la misión? El que quiera trascender, el que quiera sentir la verdadera esencia de la existencia puede empezar por ahí.
En el Anáhuac se tenía una lengua madre, era multicultural y diverso. Como es multicultural y diverso tiene muchas lenguas, muchos colores, pero tienen una sola filosofía. Es importante saber en dónde estás, saber que estamos regidos por la dualidad, por la ley de los opuestos complementarios. Somos la unidad viviendo de la tercera dimensión. Regidos por la dualidad.
Entonces, si existe lo visible, existe lo invisible. Si existe lo tangible existe lo intangible. No puede existir el uno sin el otro. Para que exista el arriba tiene que existir el abajo, frente hacia atrás. Izquierda, derecha; dentro fuera; mujer-hombre, día-noche, vida y la muerte. La lista es infinita, ¡infinita!
No es una sola persona, son dos; el que veo y el que no veo, puedo tocar y no puedo tocar. Es la fusión de dos materias, la fusión de una materia sutil. Espíritu, energía. El tiempo es moderno. Y una materia sólida llamada cuerpo.
Tu cuerpo no trabaja sin la energía, sin el espíritu, se tienen que fusionar. Eso es Quetzalcóatl, eso es Kukulcán; la segunda es saber en dónde estamos.
¿De dónde venimos? Si yo no sé ni de dónde tengo, ¿cómo carajo voy a saber para dónde voy? Hay que investigar, hay que informarse. Cuatro, saber quiénes somos. Cuando sabes quién eres empiezas a recordar tus poderes. Los poderes que te fueron otorgados de forma natural. Por ley de creación. Simple, todos nacemos con esos poderes. Pero si no sabes ni quién eres ¿cómo vas a entenderlos?
Imagínate nada más un elemento manifestándose en su máxima potencia, el aire cuando se convierte en un huracán en un tornado. El agua cuando se convierte en un Tsunami, su magnificencia. Su poder, su fuerza es, en verdad, innegable. Lo mismo sucede con el fuego cuando se come las selvas y los bosques y las sábanas, ¡innegable no! Ahora imagínate esos cuatro poderes en un solo paquetito. Eso eres tú. Eres tú, no nada más el humano. El árbol también, las piedras también, el águila también. No somos edición especial de la creación.
¿Cómo se llama aquí? No sabe ni cómo está compuesto verdad, por eso caminamos caóticamente, incongruentemente, a veces causamos daños irreversibles.
Recordar de dónde viene uno, es un trabajo personal, individual, tenemos que estar bien conscientes, tenemos que estar consciente de que todo es único, es incomparable. La vida no es comparaciones. Así que tú es mejor que yo y yo soy mejor que tú, así que a los abuelos eran mejor que los de ahora y que los de ahora son mejores que los abuelo. La vida no es de comparación. La vida es tampoco es competencia. Todo es único e incomparable, tú eres única incomparable cómo te vas a comparar con alguien. Para que puedas hacer una comparación, debe ser con algo idéntico. Si te gusta hacer comparaciones entonces compárate contigo misma. Y regálale a la creación la mejor versión de tu ser, el día de hoy no hagas lo que no te gustó ayer.
Así con esa simpleza, no tan sofisticado, no tan complejo. La vida es simple y sencilla. Venimos a dos cosas nada más. Nadie sabe ni siquiera qué carajo estamos haciendo aquí. Venimos a disfrutar de la maravilla de la creación, los colores, los sabores, las texturas, las formas, los aromas. La otra es que venimos a compartir. Venimos. A vivir con plenitud esta maravilla, si te tomas un respiro y de repente detienes el tiempo. Te lo juro que te vas a dar cuenta de la maravilla de lugares donde estás. Tienes que entender que esto es dual.
Tienes que entender que si esto existe, lo visible existe, lo invisible. Si existe lo tangible, existe lo intangible. Tú no eres tú nada más y ya. Hay una energía sutil que está ahí. Por eso están danzando ellos. Ellos están pidiendo permiso a esa energía sutil para que pueda el día de hoy manifestarse y regalarnos esa maravilla que necesita la vida.
¿Qué necesitamos ahorita? ¡Agua! Con ella todo y sin ella nada. Con ella todo y sin ella nada. Punto, así nada más.
Nuestros antepasados dejaron trazos de su gran medicina, eran grandes doctores, ya se hacían endodoncia, se hacían trepanaciones, las pruebas son irrefutables, ahí están. Eran grandes matemáticos, grandes astrónomos, estadistas filósofos.
Eran grandes científicos, biogenetistas, ingenieros biogenetistas. Aquí se inventó el maíz, para para sacar el maíz del teocintle, que es un pasto. ¿Cómo lo desarrollaron?, así como la hace Monsanto, a base de selección biogenética, las mejores, eso lo hicieron hace miles de años aquí. Es bien bonito recordar nuestra grandeza. ¿Quién eres? ¿De dónde vienes? ¿Cómo se llama aquí? ¿No sabes ni cómo se llama? Tiene cómo está compuesta aquí como carajo. ¿Vas a saber cómo moverte en este medio ambiente? Si no sabes de dónde vienes, cómo carajo vas a saber para dónde vas. Donde cualquiera te diga por aquí es el camino. Hay que tomar en cuenta que nosotros toda la creación es totalmente individual, única. Cualquier persona que empieza a caminar en este sendero alcanza un nivel de sabiduría y de conciencia completo, amplio, claro y nítido. Así ya no es fácilmente manipulable, ya no lo puedes mandar a chambear para que produzca para ti.
Hay tres formas como despierta al mexicano del Anáhuac: a través del calor, a través de un golpe, o a través de una agresión. Ahí despierta el agua, ahí sacas al guerrero. Si llega alguien y te da una patada o dos, no te importa de qué tamaño esté. ¡Tú vas a reaccionar!
En la cultura del Anáhuac nunca existieron dioses, nunca, jamás fueron politeístas. Fue algo que inventaron los estadistas, los antropólogos, los historiadores porque no pudieron entender más. Todas esas figuras que se ven como la de Huitzilopochtli, todas esas figuras no eran dioses. Era un diseño pictográfico de un fragmento de la creación, para que nosotros pudiéramos entender ese pedacito de la creación. Si nos dan toda la creación de un putazo no lo entendemos. Por eso nos lo dieron de fragmento en fragmento. Ese es el punto, aquí nunca fuimos politeístas, aquí no había religiones. Cada 52 años todas las estatuas que representaban las energías de la creación se rompían. Para no caer en la idolatría y en el fanatismo. Esa idea de que nosotros seamos politeístas la trajeron nuestros abuelos del otro lado del charco, del otro lado del océano, de allá vino esa idea, aquí existía Teotl ese aquí existía energía, sólo energía, ni buena ni mala; energía, poderosísima energía. Aquí éramos mucho más que eso. Esto no es religión. ¿Esta danza qué mueve? ¡Energía!
Somos una puntada más en este maravillosísimo tejido llamado creación. No somos más ni que el jaguar ni que el águila, ni que la serpiente. No somos más que la piedra ni que el árbol, tampoco somos más que cualquier planeta y cualquier sol y cualquier galaxia, pero tampoco somos menos. Somos tan importantes como cualquiera de todos ellos, cuando venimos a este círculo venimos a recordar.
Trasmisión a nuevas generaciones
¿Vale la pena trasmitir a las nuevas generaciones la danza y la cultura del Anáhuac?, se le pregunta a Roberto Carranza Flores de Izúcar de Matamoros, Puebla, quien tiene el calpulli Itzi, qué quiere decir: Lugar de la obsidiana. No tengo la menor duda, es la forma de armonizar con la naturaleza. Nosotros danzamos, no como piensa la voz popular, para pedir agua o lluvia, no. Nosotros danzamos para generar armonía, para generar un equilibrio. Un equilibrio que se está perdiendo en el universo.
El danzante en la filosofía mexica, nosotros agradecemos, no pedimos, nosotros agradecemos por la cosecha cuando se retira el tiempo de lluvia. Agradecemos por los frutos, por las semillas, por los dedos que nos da la tierra cuando se va al verano y ya los frutos están recios, y nosotros no pedimos el pan nuestro de cada día. Nosotros lo que queremos es energía, vitalidad para que para que podamos este tener esa esa trabajar por estos frutos, pero claro tenemos que cuidar el padre Viento, el padrecito Fuego, la Madre Tierra y la madre Agua, los que nos dan el sistema.
Esta reunión de danzantes en Cozumel es para recordar qué Mesoamérica, la nación del Anáhuac estaba desde Alaska hasta Nicaragua. ¿Cómo surgió la idea de reunirse una vez al año aquí?
Viene desde en el momento que se constituyen las culturas mesoamericanas, en ese tiempo era el del Valle de Anáhuac la Mesoamérica, no existían los países todavía y existieron a todas las culturas que desde diferentes este lugares coincidieron en esa filosofía de cuidar a los elementos generadores de vida, mal llamados dioses porque la historia dice que el dios del Agua, que el dios del Fuego, no, no, no, no, nosotros le llamamos energías. Venimos de Puebla, allá pertenecemos a la cultura náhuatl y del Anáhuac; por ejemplo, a la energía del maíz le llamamos Centeotl. Más que nada es conservar esa cultura, esa cultura, esa filosofía de pensamiento que nuestros ancestros, nuestros abuelitos practicaban, que realmente les dio resultado por cientos de años, por siglos.
Nosotros en los últimos 50 años hoy en día, observamos desde el año 80 por ejemplo, del 70 hacia acá ya cambiamos mucho nuestro ecosistema lo hemos perjudicado tanto, que realmente no es posible que nuestras abuelas cuidaron tanto esos elementos naturales durante cientos o milenios, incluso no y hoy en qué situación estamos entonces. Siento que si es tiempo fundamental seguir realizando estas danzas, a las que llamamos Macehualixtli (danza o baile), en este caso la veneración a una energía.
Invitar a todos los hermanos mexicanos, la que defendió la invasión, ojalá se acerquen y compartir nuestra manera de pensar, los rituales para agradecer a la vida; conservar nuestra casa, la Madre Tierra, no contaminarla, no sobreexplotarla. Ser armoniosos, cuidadosos con nuestros elementos naturales, ya que si en 50 años que pasaron hemos transformado mucho nuestro ecosistema, quién sabe qué pasará en los próximos 30 años que vengan, los 50. Que se acerquen nuestros hermanos, la verdad aquí hay mucho conocimiento que aprender.
El curandero de tradición* don Ray
Venimos de diferentes lugares a la ceremonia de Ixchel, venimos por segunda ocasión a Cozumel, del calpulli Huitzillihuitl, de San Pedro Cholula, Puebla; el nombre de nuestro capitán es Huizil, tenemos 18 años trabajando
No hay riesgo de que esta tradición se pierda si se sigue haciendo con pobladores del lugar y la comunidad, esto va a seguir; también pedimos a las autoridades de este lugar sigan el apoyo, ya que venimos de diferentes lugares de la República y sabemos cómo tenemos otros lugares donde visiten. Ahorita parte de esto vamos a Puerto Vallarta, a Puebla y a Puerto Peñasco, regresamos y luego vamos a por pequeñas cosas nuevas.
Lo que hoy vemos en Cozumel es una enseñanza universal, vamos dejando nuestra huella, así como me la dejaron a mí, y la dejaré a las nuevas generaciones.
Amabilidad cozumeleña
Pablo Aguilar del Consejo de Promoción Turística de Quintana Roo (CPTQ) fue el anfitrión de los reporteros convocados, quien del muelle de barcos, en este caso de WinJet, tras bajar de la nave en el vehículo trasladó al grupo al restaurante Hemingway, en playa Casitas, para un exquisito desayuno, atención esplendida de Adda, quien sigue en su cacería de un galán con mucho dinero.
De ahí siguió la séptima edición de la caminata a Ixchel, Tejiendo pasos bajo la luna, de los más de 120 mantenedores y danzantes de la cultura del Anáhuac por el malecón de Cozumel, al son de las percusiones de los sonoros huéhuetl, instrumentos de la tradición musical prehispánica.
Dos horas después ellos llegarían al Pueblo de Maíz, parque interactivo prehispánico combinado con la herencia ancestral de la cultura maya. Hombres, mujeres y niños, incansables bailaron y cantaron por más de horas bajo un candente sol.
Previo a la llegada de los bailadores, dentro del Pueblo de Maíz, los privilegiados, se acercaron a una historia de más de ocho décadas, que trajo a Cozumel la pulquería La Canica, al festival dedicado a Ixchel, con sus curados del prehispánico pulque con cacahuate o con mango, degustados sin costo por los asistentes, producto de la generosidad de don César Ponce y su familia.
Relleno negro de pollo, cochinita, lechón tostado, picosito chicharrón en verde con frijol y arroz, ya sea en taco y en torta sin medida ni egoísmo, el bochorno ameritó unas superiores y coronadas amargas; de postre naranja dulce y rebanadas de sandía, este fruto rojo presentado en una estética embarcación marina. Mil puntos positivos al Pueblo de Maíz por su labor de mantener la imbricación entre la cultura del Anáhuac, la maya, la contemporánea en un destino turístico cosmopolita como lo es Cozumel.
*Especialista en alineación musculo esquelético, limpieza de energía, masajes relajantes, masajes con piedras calientes y con obsidianas.
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