¿Qué pasó un 12 de octubre? – Así nos vemos
17 Oct. 2025
EDGAR PRZ
Hace unos días se celebró un aniversario más de la llegada de los españoles a América, un episodio histórico que, con los análisis realizados, está quedando en entredicho respecto a la historia que nos contaron en las escuelas en nuestra época de escolapios.
Cuando Cristóbal Colón arribó a la Isla La Española, desembarcó y enterró en la arena el estandarte que simbolizaba a la corona española, y ese simple hecho les otorgaba potestad sobre los indígenas que poblaban estas tierras.
Había vida, actividad, desarrollo y crecimiento; había muchos avances que los supuestos conquistadores desconocían. Detrás de esa primera impresión, los indígenas habían aprendido durante años, quizá siglos, a convivir con la naturaleza, que les proveía de alimentos, vivienda, seguridad y protección, y dominaban también las artes. Eran pueblos con tradiciones, cultura e historia que les permitían alcanzar niveles insospechados de organización y atención a todo el conglomerado que habitaba varias regiones de América.
Por ello, el término “conquista” está desfasado; no es idóneo para señalar la barbarie que vinieron a cometer los españoles gambusinos que arribaron en las tres carabelas: la Pinta, la Niña y la Santa María. Su llegada dio inicio al saqueo inmisericorde de recursos minerales y naturales. Mientras América sufría este latrocinio, Europa se consolidaba como un continente próspero y rico, llenando sus arcas con oro, plata y piedras preciosas; un robo tan descarado que ofendía hasta a los mismos dioses.
Esos trágicos episodios no han desaparecido del todo. Aun ahora persiste la discriminación, el repudio y el rechazo hacia todo lo que huela a indígena. A esa gente se le impuso una maldición eterna: la vilipendiaron y con el tiempo les cambiaron la identidad, pasando de ser nobles y pensantes a convertirse en servidumbre. Esta postal aún subsiste en el tiempo; se sigue padeciendo un paternalismo vergonzante y humillante: a los indígenas se les enclaustra, se les encierra y se les margina, mientras otros se autonombran representantes de su causa.
Colón no supo la dimensión del daño que causaría con su ilusión de aventurero. Fue desplazado por Américo Vespucio, su cartógrafo, quien bautizó este continente como América. La historia de Colón nos narra que falleció pobre, enfermo y solitario; así acabó la vida del marino genovés.
Los españoles causaron un profundo dolor a los pueblos americanos, arrebatándoles todo. Como decía Galeano, “los indígenas tenían las tierras y los españoles la Biblia; les dijeron cierren los ojos y, al abrirlos, ellos tenían la Biblia y los españoles las tierras”. Este problema de herencia maldita, desplazamiento cultural y subordinación persiste, y su frecuencia lo ha convertido en algo cotidiano.
Existe un enorme rezago y una deuda histórica con los indígenas, que las autoridades, de cualquier filiación política, se niegan a atender. Siguen siendo utilizados como distractores; recientemente se otorgó la presidencia de la Suprema Corte a un indígena mixteco que integra el cartel del Teatro Guiñol: sin presencia ni capacidad de decisión, se convirtió en un patiño y en el hazmerreír del gobierno, que sirve a otros intereses. El lunes, para agradar a sus patrocinadores, Hugo Aguilar organizó un desfile festival de pueblos originarios, donde los grupos principales eran de Oaxaca y el remate se realizó en la Suprema Corte. ¿Cuánto habrá costado ese espectáculo? ¿Quién lo financió? ¿A quién benefició?
Nuestros colectivos indígenas siguen siendo utilizados como decoración: invitados silenciosos que observan, pero no molestan, y siguen acumulando agravios y vejaciones. Los indígenas siguen siendo manipulados; algún día despertarán de su letargo y este mundo podría cambiar. Entonces, se revertiría la historia y se cumpliría una de las profecías del Chilam Balam: “Esta tierra volverá a nacer”.
Mejor seguiré caminando y cantando: “Los hermanos Pinzones eran unos marineros que se fueron a Calcuta a buscar algunas playas, y los indios mortilones se pusieron a sembrar fruta para darle a los hijos de España…”














