Perteneciente al municipio de Lázaro Cárdenas, de cuya capital, Kantunilkín, dista apenas unos cuatro kilómetros, se encuentran, cubiertos por la maleza, los vestigios de un pequeño poblado


SALVADOR CANTO / EQUIPO DE INVESTIGACIÓN
DE EL DESPERTADOR DE QUINTANA ROO
Localizado a 110 kilómetros de la ciudad de Cancún, en la carretera libre que conduce a la Colonia Yucatán a través de Kantunilkín, se encuentra la comunidad de San Isidro, un pueblo fantasma perteneciente al municipio de Lázaro Cárdenas, el cual aparece en los mapas, pero que desde muchos años está abandonado y hoy solo quedan algunos vestigios de que ahí hubo habitantes.
El equipo de investigación de El Despertador de Quintana Roo se adentró en la selva de la zona norte del Estado en busca de historias olvidadas, pero vivas entre la gente que habita en los alrededores como lo es Quintana, la primera comunidad al pasar la línea divisoria de Yucatán y que está a solamente 2.5 kilómetros de lo que fue San Isidro.



No hay señalamientos que indiquen la ubicación exacta del pueblo, la mayoría de la gente local solo tiene referencias de algunas personas mayores y quienes más conocen de él son los pobladores de Quintana, quienes explicaron que San Isidro pertenece a Lázaro Cárdenas y para llegar había que regresar rumbo a Kantunilkín unos 2 o 3 kilómetros y adentrarse en la primera vereda, del lado izquierdo.
Ahí todo es selva, solo existe un camino por donde algún auto pudo transitar algún día, pero hoy es imposible porque ha sido invadido por la maleza. Así, emprendimos una caminata entre la vegetación por alrededor de un kilómetro siguiendo el sendero, que iba desapareciendo a medida que avanzábamos, hasta llegar al pueblo fantasma de San Isidro, donde dificultosamente pudimos descubrir entre la espesura lo que antaño fue el salón de clases de una escuela, la base de un asta bandera, así como algunas construcciones de mampostería derruidas por el paso de los años, cubiertas por yerbas y matorrales e incluso por árboles que han crecido en su interior y cuyas raíces no solo abrazan, sino también sostienen los restos de las paredes de lo que fueron esas edificaciones.
El periodista Santos Gabriel Us Aké refirió que él hizo un trabajo hace algunos años sobre la comunidad de San Isidro –quien, dentro de la religión católica, es considerado el patrono de los agricultores– y compartió a El Despertador de Quintana Roo su texto, publicado en el portal Peregrineros, para ser usado como referencia.




Ahí, narra que el pueblo fue fundado alrededor de 1930, hace unos 94 años, y llegó a tener aproximadamente 200 habitantes, entre ellos las familias Poot Balam, Pool Dzib, Aké Bonilla y Pech.
A continuación, parte del texto, reproducido con la autorización de su autor:
San Isidro fue habitado durante unos 50 años, pero en 1975 con el decreto de creación del municipio de Lázaro Cárdenas con Kantunilkín como su cabecera, comenzó el éxodo de los pobladores.
Y además la construcción de la carretera de asfalto a principios de los años ochenta, aumentó más el éxodo de las familias en busca de mejores condiciones de vida en la cabecera municipal.
Vidalio Poot, alias “El Águila”, fue el último habitante y además él se negó a abandonar el pueblo, y para su desgracia fue presa del alcoholismo y de la adición a la marihuana. Por eso, durante sus delirios decía que escuchaba las risas y la algarabía de los niños en la escuela abandonada.
Finalmente falleció y desde entonces San Isidro se convirtió en un pueblo fantasma, junto con otras comunidades de la zona que se llamaban San Francisco, Noh Cachi y El Crucero.
En la escuela primaria sólo quedan los restos de las ventanas destruidas, una mesa de madera y una cruz, la puerta desprendida y la huella en la pared donde alguna vez estuvo el pizarrón.
Los antiguos pobladores dedicaban una fiesta patronal a San Isidro Labrador en el mes de mayo, pero ahora sólo quedan los recuerdos de un pasado que nunca volverá.
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Los vestigios de San Isidro se encuentran entre la selva, en el kilómetro 13 de la carretera estatal hacia la Colonia Yucatán, en el tramo Kantunilkín-Quintana.
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