La amenaza de Trump de imponer tasas generalizadas de hasta 50% sobre las exportaciones mexicanas preocupa a los diversos sectores económicos de Yucatán; en riesgo 1,600 empleos directos solo en la industria automotriz: INDEX
REDACCIÓN
MÉRIDA.- La reciente amenaza de Estados Unidos de imponer aranceles a las exportaciones mexicanas ha generado una creciente preocupación en diversos sectores económicos de Yucatán. Desde la industria manufacturera hasta el comercio y la pesca, el posible aumento de aranceles podría desencadenar una crisis que afectaría tanto a los productores locales como a los consumidores.
Cabe apuntar que, adicional a los aranceles del 25% que México y Canadá deberían pagar por exportar aluminio y acero a Estados Unidos a partir del 12 de marzo, de acuerdo a lo anunciado por el presidente Donald Trump, se sumarían otras tasas generalizadas del 15%, previamente anunciadas sobre bienes canadienses y mexicanos, según declaraciones de un funcionario de la Casa Blanca citado por la agencia informativa EFE.
El presidente del Consejo Nacional de la Industria Manufacturera de Exportación (INDEX) en Yucatán, Alejandro Guerrero Lozano, señaló que la aplicación del arancel del 25% a productos mexicanos podría tener consecuencias devastadoras para las empresas locales. En particular, las compañías asentadas en la entidad que exportan partes para la industria automotriz se verían directamente afectadas, ya que los costos de producción aumentarían entre 10 y 15%. Guerrero Lozano destacó que, aunque la situación es complicada, no se descarta la posibilidad de que se apliquen tarifas diferenciadas, que oscilarían entre el 5% y el 8%, en sectores específicos.
Uno de los sectores más vulnerables a los aranceles es el automotriz, que representa una parte significativa de las exportaciones de Yucatán. En 2023, las exportaciones de la región hacia Estados Unidos superaron los 1,800 millones de dólares, principalmente provenientes de empresas como Leoni y Uchiyama Manufacturing, que proveen componentes para marcas como BMW, Nissan y Volkswagen. La amenaza de aranceles podría no solo afectar la competitividad de estas empresas, sino también poner en peligro más de 1,500 empleos directos en la industria.
En el sector comercial, la Cámara Nacional de Comercio de Mérida (Canaco) también expresó su alarma ante el posible impacto de los aranceles. Enrique Molina Casares, presidente de la Cámara, subrayó que, aunque los empresarios locales están buscando estrategias para mitigar los efectos de la medida, la incertidumbre persiste. Además, solicitó al gobierno federal la implementación de incentivos fiscales para apoyar a las empresas afectadas, garantizando la estabilidad de los empleos y la competitividad de los productos locales.
El temor de un aumento en los costos no solo afecta a las grandes industrias, sino también al comercio local. En los mercados de la ciudad, como el Lucas de Gálvez, locatarios de la sección de pescados y mariscos expresaron su preocupación por los posibles aumentos en los precios de productos importados, como los camarones y calamares, que pasan por Estados Unidos antes de llegar a Yucatán. Este encarecimiento de insumos podría generar una baja en la demanda y un aumento en las mermas de productos, especialmente durante la temporada previa a la Cuaresma.
La pesca en Yucatán, que representa un aporte económico significativo, también podría verse afectada. Con exportaciones de camarón hacia Estados Unidos que superan las 20,000 toneladas anuales, un incremento en los aranceles podría afectar gravemente la competitividad de los productos marinos de la región. La incertidumbre sobre el futuro de las relaciones comerciales con Estados Unidos está generando un clima de ansiedad entre los productores y comerciantes, que temen que los aranceles puedan extenderse a otros sectores de la economía local.
La economía de Yucatán se enfrenta a un panorama incierto, y aunque las autoridades y empresarios continúan buscando soluciones, el impacto de los aranceles podría ser considerable, afectando tanto la competitividad como los precios finales de los productos. Sin una resolución rápida, la región podría sufrir consecuencias negativas que repercutirían en el empleo, la producción y el consumo local.





