17 abril, 2026

TIANGUIS TURÍSTICO, 5 DÉCADAS: VITRINA SIN DIRECCIÓN

Con 48 millones de visitantes y casi 5 millones de empleos, el sector llega a Acapulco con una paradoja: sexto en afluencia global, pero 26 en captación de divisas y sin estrategia federal de promoción, tras la desaparición en 2018 del organismo encargado

EDUARDO MAY

A lo largo de las últimas seis décadas, el turismo se ha impulsado como motor económico del país; sin embargo, el gobierno en sus tres niveles ha insistido en declararlo como una “prioridad nacional” sin lograr consolidar una política consistente. Las tareas, acciones, políticas públicas, así como la construcción de medidas, normas, leyes y competencias, han sido erráticas, poco responsables y, en algunos casos, marcadas por prácticas de corrupción.

La actividad turística cobró un auge significativo en la economía nacional a finales de los años cincuenta del siglo pasado. Esto indica que México, en más de setenta años, no ha logrado construir un proyecto sólido para encauzar las condiciones, dinámicas y mecanismos de transformación de este sector económico.

Por razones poco claras, la autoridad ha insistido en anteponer cuestiones políticas a las tareas turísticas, estableciendo determinaciones que contrarrestan los alcances y resultados que puede aportar el turismo a la sociedad. “El turismo es economía y no política”, han señalado profesionales del sector; sin embargo, esta premisa ha sido poco comprendida en el ámbito político.

De esta forma, a mediados del siglo pasado, el gobierno asignó al turismo un papel relevante dentro de la política económica. Desde entonces, su importancia radica en su capacidad para generar empleos y divisas, así como en su potencial para dinamizar la economía a través de los encadenamientos productivos que genera.

El turismo en México comenzó a adquirir relevancia en la política económica a partir de la década de los cincuenta, cuando el país enfrentó problemas como bajo crecimiento del PIB, caída de exportaciones y reducción de la actividad industrial, derivados de políticas públicas mal aplicadas. Esto llevó al gobierno a buscar alternativas para enfrentar la crisis.

Los beneficios atribuidos a este sector lo posicionaron como una opción viable para atender dichos problemas, debido a su capacidad para generar divisas, empleos y cadenas productivas. Esto implicó la posibilidad de fortalecer a cientos de micro y pequeñas empresas, fomentar el empleo formal y contribuir al desarrollo regional.

A lo largo de seis décadas, la dinámica de crecimiento turístico ha permitido que el país se ubique como el sexto lugar a nivel mundial en recepción de visitantes. Según el gobierno federal, en 2025 México recibió 48 millones de viajeros, quienes generaron una derrama económica superior a 12,700 millones de dólares. No obstante, el país se ubicó en el lugar 26 en captación de divisas, lo que representó el 7.8 por ciento del Producto Interno Bruto.

Si bien el turismo internacional es relevante, el turismo nacional generó el 83 por ciento de la actividad comercial y de servicios en al menos 340 municipios del país, lo que evidencia la importancia de este sector en el ámbito local.

De acuerdo con cifras del Inegi, en 2025 el PIB turístico se integró principalmente por el transporte de pasajeros (21.1 por ciento), servicios de alojamiento (21 por ciento), restaurantes, bares y centros nocturnos (15.3 por ciento), así como bienes y artesanías (12.6 por ciento). Por su parte, el Consumo Turístico Interior registró 4.5 billones de pesos corrientes.

De este total, el consumo turístico interno —realizado por residentes nacionales— representó el 83 por ciento, mientras que el consumo turístico receptivo —correspondiente a visitantes internacionales— alcanzó el 17 por ciento.

Asimismo, el Inegi reportó que, hasta el tercer trimestre de 2025, la población ocupada en el sector turismo ascendió a 4 millones 992 mil personas, lo que equivale al 9.4 por ciento del empleo total del país; de manera indirecta, más de 14.3 millones de personas dependen de esta actividad.

En el contexto internacional, Francia ocupa el primer lugar en turismo, seguida por España y Estados Unidos. Francia recibe anualmente cerca de 100 millones de turistas, con una derrama económica de 261 mil millones de dólares. Sin embargo, Estados Unidos es el país con mayores ingresos por turismo, al captar en 2025 alrededor de 1.5 billones de dólares.

El origen de las ferias de turismo del mundo

El crecimiento del turismo internacional estuvo ligado al desarrollo de la movilidad aérea, la expansión de la aviación comercial, el transporte ferroviario, la construcción de carreteras y, en menor medida, el transporte marítimo. Este proceso, iniciado en los años veinte del siglo pasado, impulsó nuevas formas de ocio y consolidó la expansión del turismo.

El desarrollo industrial y la acumulación de capital en Europa abrieron la posibilidad de viajar y conocer distintos destinos, lo que antes, por vía marítima, era limitado y lento.

De acuerdo con la Enciclopedia Yucatanense, en Mérida se estableció en 1883 la primera agencia de relaciones públicas y viajes, vinculada a la llegada de exploradores estadounidenses a sitios arqueológicos mayas. Previamente, no existen registros de negocios organizados dedicados a la atención de viajeros en la región.

En 1841, Thomas Cook organizó el primer viaje planificado de la historia. Aunque representó un fracaso económico, sentó un precedente fundamental para el desarrollo del turismo organizado. Posteriormente, en 1851, fundó la primera agencia de viajes del mundo: Thomas Cook and Son.

Con el crecimiento económico y el interés de las clases con mayor poder adquisitivo, se abrieron rutas turísticas y se profesionalizó el capital humano en este sector, dando paso a los agentes de viajes y a la comercialización de productos turísticos.

Una vez consolidados los puntos referenciales turísticos, surgió la necesidad de establecer mecanismos de promoción y comercialización mediante eventos, actividades y propuestas que impulsaran su crecimiento.

De acuerdo con el especialista Antonio Mazza, a partir de la segunda mitad del siglo XIX surgieron tres tipos de exposiciones. La primera correspondió a exhibiciones industriales, como la de productos de cuero en Berlín (1877), la Expo de impresión en Nueva York (1900) y la de artes modernas en París (1925).

Un segundo tipo fueron las exposiciones regionales, enfocadas en conmemoraciones históricas, como la Exposición de los Grandes Lagos en Cleveland en 1936, que reunió a cerca de 80 mil asistentes.

El tercer tipo corresponde a las Exposiciones Universales, generalmente patrocinadas por gobiernos, que reúnen desarrollos técnicos, culturales y productos manufacturados. Estos eventos, con miles de expositores y millones de visitantes, han tenido un impacto económico y social significativo en los países anfitriones.

La primera Gran Exposición Universal se realizó en Londres en 1851, organizada por la Sociedad de Artes. Posteriormente, Dublín y Nueva York realizaron exposiciones en 1853, mientras que París celebró la suya en 1855, en los Campos Elíseos.

La exposición de París, más elaborada que sus predecesoras, tuvo un costo aproximado de 5 millones de dólares y contó con la participación de cerca de 21 mil expositores. Su momento cumbre fue la inauguración de la Torre Eiffel, ícono hasta nuestros días de la Ciudad Luz. Este evento marcó un precedente en la promoción cultural y turística, y consolidó a la ciudad como un referente internacional.

El autor señala que la mayoría de estas exposiciones operaron con déficit; sin embargo, su valor promocional, sumado al impulso turístico que generaban, hizo que dichas pérdidas fueran consideradas aceptables.

Con el desarrollo de la mercadotecnia y la aparición de medios como la radio, el cine, la televisión, así como tecnologías de comunicación como el teléfono, la computadora y, posteriormente, internet, el turismo adquirió una nueva dimensión, permitiendo posicionar destinos y servicios a escala global.

Esto impulsó la creación de eventos especializados en promoción turística a partir de la década de los sesenta del siglo pasado. Los registros indican que la primera feria internacional de turismo se realizó en ese periodo como estrategia comercial para promocionar destinos y fortalecer relaciones, siendo la ITB Berlín (1966) una de las pioneras, derivada de las exposiciones universales del siglo XIX.

Una feria de turismo para México

Una vez que las condiciones turísticas del país se fueron consolidando y respondiendo a las alternativas de promoción de vestigios arqueológicos, la amplia plataforma gastronómica, la diversidad de riquezas naturales y la prolija mano de obra en orfebrería, talabartería y cerámica, así como el profundo misticismo de las culturas mesoamericanas afianzado en la identidad y las tradiciones, el turismo fue catapultado a nuevas dimensiones, lo que se reflejó en la creación de la primera feria de turismo nacional.

Inicialmente denominada Feria Internacional de Hoteles y Agencias Turísticas de Acapulco, este antecedente se concretó con la reunión de las principales empresas del sector, operadores de servicios receptivos, organizadores de giras y agencias de viajes internacionales, con el objetivo de promover el destino Acapulco, balneario donde el presidente en turno, Miguel Alemán Valdés, y sus socios habían asentado sus negocios turísticos, consolidando así el primer referente turístico de gran escala en Latinoamérica.

Previamente, otros destinos del Caribe habían realizado eventos multitudinarios de promoción turística; sin embargo, pocos contaban con las ventajas y atractivos del por entonces descollante destino turístico mexicano: la cercanía aérea con Estados Unidos, desde el ámbito de Hollywood y su industria cinematográfica hasta regiones de clima frío que buscaban destinos de sol y playa, lo que posicionó a Acapulco como un referente internacional.

De esta forma, el primer evento se realizó en 1975, con la denominación “Feria Internacional de Hoteles y Agencias Turísticas de Acapulco” y, durante 36 años, el puerto más importante del estado de Guerrero fue sede oficial del Tianguis Turístico de México, considerado el evento más relevante del sector en el país. Hasta 2011 se celebró de manera continua en ese destino; sin embargo, en 2012 se convirtió en itinerante, cambiando de sede cada año y regresando a Acapulco de forma periódica.

El Tianguis es organizado por la Secretaría de Turismo federal y, hasta 2018, también por el Consejo de Promoción Turística, organismo que desapareció tras señalamientos de presuntos actos de corrupción que no fueron plenamente comprobados. 

Este evento se consolidó como punto de encuentro para representantes del sector turístico, principalmente nacionales y, en menor medida, internacionales.

Se trata de una vitrina de negocios en la que estados y empresas presentan novedades, productos y promociones con el objetivo de generar acuerdos comerciales, impulsar la economía y fortalecer la promoción de los destinos nacionales.

En la feria participan prestadores de servicios turísticos agrupados en pabellones de entidades federativas y municipios, donde exponen sus atractivos. En este espacio coinciden operadores receptivos, mayoristas, minoristas, agencias de viajes y empresas que establecen citas de negocios para concretar acuerdos, alianzas y estrategias de promoción.

Inspirado en exposiciones itinerantes con enfoque en el mercado estadounidense —principal emisor de turismo hacia México—, el Tianguis se desarrolló inicialmente para posicionar a Acapulco a nivel internacional. Posteriormente, con el fortalecimiento de las entidades federativas, se diversificó para promover otros destinos, como la península de Baja California y la Península de Yucatán, reconocidos por su oferta de sol y playa.

No obstante, fue hasta 1976, tras la creación de la Secretaría de Turismo (Sectur), cuando se decidió renombrar el evento como Tianguis Turístico. En su primera edición bajo esta denominación participaron 100 vendedores mexicanos y representantes de 22 países, teniendo como sede el Centro Internacional Acapulco.

El objetivo principal fue atraer eventos que posicionaran a Acapulco entre las preferencias de los viajeros internacionales, consolidando la Feria Internacional de Hoteles y Agencias Turísticas de Acapulco (IHATA), que reunió a actores relevantes de la industria turística global.

Como hemos mencionado, en 2011, la entonces secretaria de Turismo federal, Gloria Guevara Manzo, anunció la decisión de convertir el Tianguis en un evento itinerante. Esta medida generó inconformidad entre la población local, que solicitó mantener la sede en Acapulco debido a la derrama económica que generaba.

Sin embargo, el deterioro del destino, asociado a problemas de inseguridad y hechos de violencia registrados en el estado de Guerrero, propició la confirmación del modelo itinerante, el cual tampoco ha logrado recuperar plenamente los niveles de presencia y calidad promocional que el evento alcanzó en etapas anteriores.

De esta manera, en 2012 el Tianguis se llevó a cabo en Puerto Vallarta, marcando la primera ocasión en que el evento se realizaba fuera de Acapulco tras 36 años consecutivos.

Posteriormente, en 2015, Enrique Peña Nieto confirmó el carácter itinerante del Tianguis, estableciendo que Acapulco sería sede cada dos años, con cambios en los recintos, incluyendo hoteles que fungieron como espacios alternos para la realización del evento.

A partir de 2012, el Tianguis registró un incremento en citas de negocios y participación internacional. La edición de 2017, realizada en Acapulco, alcanzó un récord con la asistencia de representantes de 88 países, cifra que fue superada en 2023 en la Ciudad de México, con compradores de 90 países.

La pandemia de COVID-19 durante 2020 y 2021 obligó a cancelar el evento de manera presencial. Aunque se implementó un formato virtual, este no cumplió con las expectativas de compradores y vendedores, en un contexto donde el sector turístico enfrentaba el cierre de empresas y una contracción cercana al 60 por ciento.

En 2021, la edición número 45 se realizó en Mérida, con la participación de 45 países compradores, en un escenario donde aún persistían restricciones de viaje y limitaciones para la reactivación de eventos masivos y actividades turísticas.

Para 2025, el Tianguis se llevó a cabo en Baja California, con sedes en Rosarito, Tijuana y Ensenada. Esta edición fue considerada la primera de carácter binacional, al incluir actividades en San Diego, California, complementadas con eventos en territorio mexicano.

La edición 49 del Tianguis Turístico se celebró del 28 de abril al 1 de mayo de 2025. Participaron 1,259 empresas expositoras, más de 3,200 asistentes y 1,154 compradores provenientes de 44 países, con un total cercano a 88 mil citas de negocios.

Si bien el evento registró resultados positivos en términos operativos, la respuesta de compradores fue moderada, influida por reportes de inseguridad y hechos de violencia registrados previamente en la entidad sede.

Promoción turística contra inseguridad

La relación entre turismo e inseguridad ha sido objeto de estudio en diversos contextos, debido a que la percepción de riesgo puede afectar significativamente el flujo de visitantes y la economía local, señala el investigador Pedro Falconí.

A nivel global, la inseguridad ha demostrado ser un factor que puede alterar la actividad turística y, en consecuencia, las economías que dependen de este sector. Países con altos índices de delincuencia o conflictos internos suelen experimentar una disminución en el número de turistas, lo que conlleva pérdidas económicas sustanciales, señala la académica Georgina Arévalo Pacheco, docente en la UNAM.

En su estudio publicado en 2025, “Nota crítica: Reflexiones de la relación entre turismo e inseguridad en México”, la autora sostiene: “la percepción de inseguridad puede ser tan perjudicial como la inseguridad real, dado que influye en la decisión del turista de visitar o no un destino. Esto evidencia la importancia de gestionar la imagen de seguridad para mantener la competitividad en el mercado global”.

Asimismo, señala que “en México, un país reconocido por su riqueza cultural y natural, los problemas de inseguridad han generado inquietudes tanto para los turistas como para las autoridades, impactando la competitividad del sector turístico. La percepción de inseguridad es uno de los principales obstáculos que enfrentan los destinos turísticos mexicanos en la actualidad, afectando tanto la afluencia de visitantes nacionales como internacionales”.

En este contexto, resulta fundamental analizar cómo la inseguridad influye en las decisiones de los viajeros y qué estrategias pueden implementar los destinos para contrarrestar estos efectos. La relación entre turismo e inseguridad es compleja y multifacética, lo que demanda esfuerzos coordinados tanto en la reducción de riesgos reales como en la comunicación efectiva para mantener la confianza de los turistas, sostiene la especialista.

Además, la percepción de seguridad es un elemento clave para el éxito de la actividad turística en cualquier destino, especialmente en aquellos afectados por fenómenos de violencia.

Según cifras del Consejo Nacional de Seguridad Pública, en los últimos cinco años se han registrado 126 mil hechos delictivos en los principales 10 destinos turísticos del país, incluyendo homicidios, robos, extorsiones, asaltos, cobros por derecho de piso y agresiones contra turistas, entre otros.

Siendo el turismo una de las principales actividades económicas del país, las acciones y políticas para atender estos hechos de violencia han sido limitadas o insuficientes.

El impacto de la inseguridad en el turismo mexicano se ha reflejado en la disminución del número de visitantes en regiones con altos índices de delincuencia y violencia. Según el Observatorio Turístico de México (2024), en estados como Veracruz y Guerrero, las llegadas internacionales se han reducido hasta en un 15 por ciento en los últimos dos años.

Por su parte, gobiernos extranjeros, particularmente Estados Unidos —de donde procede el 80 por ciento de los turistas que llegan a México— han emitido alertas de viaje en 30 de las 32 entidades del país; únicamente dos estados de la península, Yucatán y Campeche, se mantienen fuera de estas advertencias.

Este fenómeno refleja cómo la inseguridad, definida por la Organización Mundial de la Salud (OMS, 2020) como la condición en la que las personas se sienten amenazadas en su integridad física o material, incide negativamente en el desarrollo turístico y en la economía local, provocando una reducción en empleos y en recursos destinados a la promoción.

Tan solo en 2025, Estados Unidos emitió alertas de viaje de nivel 4 (“No viajar”) para estados como Colima, Guerrero, Michoacán, Sinaloa, Jalisco, Puebla, Veracruz, Zacatecas, Sonora, Baja California, Chihuahua y Tamaulipas, debido a los riesgos asociados a la violencia.

Estas recomendaciones se sustentan en altos niveles de delincuencia, incluyendo secuestros, robos y violencia generalizada.

En sentido contrario, el gobierno federal eliminó en 2018 el Consejo de Promoción Turística de México (CPTM), organismo encargado de proyectar la imagen del país en ferias, exposiciones y representaciones internacionales.

Esta decisión provocó que la promoción turística quedara en manos de las representaciones diplomáticas y consulares, las cuales carecen de recursos, personal especializado y herramientas suficientes para competir con otros destinos internacionales.

A ello se suman factores externos como conflictos bélicos y condiciones económicas globales que han replanteado los escenarios de captación turística.

En este contexto, la inseguridad afecta la imagen y posicionamiento de los destinos turísticos del país, sin que exista un contrapeso efectivo frente a estos factores que debilitan los esfuerzos promocionales de gobiernos estatales, municipales y del sector privado.

La inseguridad ha aumentado en diversas regiones, afectando distintos ámbitos sociales y económicos, incluido el turismo, ya que la percepción de riesgo puede disuadir a los viajeros, señala Arévalo Pacheco.

A nivel mundial, las estadísticas reflejan un panorama preocupante. De acuerdo con el Instituto para la Economía y la Paz (IEP, 2023), los países con mayores tasas de homicidio presentan impactos negativos en su actividad turística.

En 2022, México, Brasil y Sudáfrica registraron tasas de homicidio cercanas a 30 por cada 100 mil habitantes, lo que incide en su percepción como destinos seguros.

En México, la inseguridad se ha mantenido como un problema persistente. Según el Sistema Nacional de Seguridad Pública (2023), en 2022 se reportaron más de 34,500 homicidios, manteniendo una tendencia elevada en la última década.

Estas cifras reflejan un nivel de violencia que impacta directamente al sector turístico, afectando la llegada de visitantes y la dinámica económica de las comunidades receptoras.

De acuerdo con la consultora KPMG, las regiones con mayores niveles de violencia han registrado caídas de hasta 20 por ciento en la llegada de turistas internacionales. En Quintana Roo, por ejemplo, en 2025 se reportó una disminución cercana al 16 por ciento en visitantes extranjeros.

Esto impacta el empleo y la inversión en el sector turístico, evidenciando cómo la inseguridad incide de manera directa en las cadenas productivas vinculadas a esta actividad.

México concentra 7 de las 10 ciudades más violentas de Latinoamérica, superando a países como Colombia, Brasil y Guatemala.

Ciudades como Tijuana, Ciudad Juárez y Acapulco figuran entre las de mayores tasas de homicidio y delitos vinculados al crimen organizado. En estos contextos, la llegada de turistas internacionales puede disminuir hasta en un 30 por ciento, afectando a hoteles, restaurantes y servicios relacionados.

En 2025, la violencia y la inseguridad generaron pérdidas económicas estimadas en más de 124 mil millones de pesos, de los cuales el 27 por ciento correspondió al sector turístico, según el Inegi.

En este sentido, la inseguridad representa uno de los principales desafíos para el desarrollo turístico, al afectar la percepción internacional, limitar la inversión y generar un entorno de incertidumbre tanto para visitantes como para la población local.

Desde una perspectiva crítica, es necesario cuestionar si las políticas implementadas abordan de manera integral las causas estructurales del problema, como la desigualdad social, la corrupción y el narcotráfico, o si se limitan a medidas temporales.

Otro elemento relevante es el papel de la comunicación en la construcción de la percepción de seguridad. La difusión de noticias, rumores y campañas mediáticas influye de manera directa en la imagen del país, por lo que la responsabilidad recae tanto en los medios como en las autoridades para comunicar de manera efectiva los avances y estrategias implementadas.

Conclusiones:

• La promoción turística no debe entenderse como un gasto, sino como una inversión estratégica. La reducción sostenida del presupuesto en esta materia ha colocado a México en una posición de desventaja frente a competidores internacionales que invierten de manera constante en posicionamiento. Sin una estrategia de marca país sólida, el destino pierde visibilidad en mercados de alto poder adquisitivo.

• La violencia sistémica se ha convertido en uno de los principales factores que inhiben el crecimiento del turismo. No solo afecta la percepción internacional mediante alertas de viaje, sino que incrementa costos operativos y deteriora la experiencia del visitante, limitando la competitividad del país.

• El sector turístico carece de una política pública integral que lo posicione como eje estratégico del desarrollo económico. A pesar de su contribución al PIB, las acciones institucionales permanecen fragmentadas y sin una visión de largo plazo que articule seguridad, infraestructura y sostenibilidad.

• Persiste una brecha entre los destinos de alta gama y el turismo comunitario. Para que la actividad turística contribuya al desarrollo social, es necesario fortalecer capacidades locales, elevar estándares de calidad y promover una distribución más equitativa de la derrama económica.

• El futuro del turismo en México depende de la capacidad para articular una estrategia que combine seguridad pública, promoción efectiva y desarrollo comunitario. Solo mediante políticas integrales y sostenidas será posible transformar la riqueza cultural y natural del país en bienestar económico y social para la población.

Acapulco, el origen y el destino

Cincuenta ediciones después de su primera convocatoria, el Tianguis Turístico regresa al puerto que le dio vida. Del 27 al 30 de abril, Mundo Imperial será la sede de un encuentro que nació hace cinco décadas como una pequeña expo de hoteles y agencias de viaje locales y que hoy constituye la plataforma comercial más relevante del sector en el país. El regreso no es casual: responde a una estrategia deliberada para reactivar la economía local tras los estragos del huracán Otis en 2023, la persistente afectación por violencia en la región y el deterioro de imagen que ha alejado a mercados internacionales. 

Acapulco dispone actualmente de más de 17 mil habitaciones en más de 300 hoteles, en su mayoría remodelados, y reporta niveles de ocupación no registrados en décadas; pero la reconstrucción material no ha resuelto los cuestionamientos sobre seguridad que pesan sobre el destino.

La edición de aniversario llega con cifras que buscan marcar un hito. Los 32 estados tendrán presencia, junto a nueve naciones con pabellones propios —Belice, Costa Rica, Cuba, El Salvador, Guatemala, Honduras, Japón, Nicaragua— y Colombia como país invitado de honor. Más de ocho mil participantes y mil compradores internacionales de 17 países están previstos, con 30 mil citas de negocio ya agendadas antes de que abra el primer pabellón. El mercado estadounidense, principal emisor de turistas hacia México, será determinante en los resultados comerciales del encuentro, aunque es también el origen de las alertas de viaje que mantienen bajo escrutinio a buena parte del territorio nacional.

La agenda introduce novedades de fondo. El turismo comunitario ocupará por primera vez un pabellón propio con proyectos de los 32 estados, incluyendo iniciativas del Mundo Maya desarrolladas con Fonatur y la UNESCO. A ello se suman seminarios sobre tecnología aplicada al sector, sostenibilidad y turismo de lujo, además de la presentación de un proyecto estratégico de nueva terminal de cruceros con inversión internacional. 

Autoridades federales y estatales han subrayado que el evento busca enviar un mensaje de confianza a los mercados globales; el reto es que ese mensaje resulte creíble más allá del recinto ferial.

El listón es alto: la edición anterior reunió a más de 8,800 asistentes de 46 países y generó un impacto económico superior a los mil 380 millones de pesos. La elección de Acapulco como sede representa, al mismo tiempo, una oportunidad para relanzar el destino y una prueba para la política turística del país en un entorno de alta competencia global. Acapulco tendrá cuatro días para demostrar, ante la industria de medio mundo, que su transformación no es narrativa oficial sino realidad comprobable.

Yucatán en el Tianguis

• El titular de la Secretaría de Fomento Turístico, Darío Flota Ocampo, destacó que Yucatán registró en 2025 un crecimiento del 14% en la recepción de visitantes, el mayor incremento entre los destinos turísticos del país. La entidad alcanzó la meta de 2.5 millones de visitantes con pernocta, impulsada por el aumento en conectividad aérea, el crecimiento del turismo de cruceros y una estrategia de promoción sostenida en mercados locales, nacionales e internacionales.

• La derrama económica registró 13,728 millones de pesos en el tercer trimestre de 2025, un incremento del 35.2% respecto al mismo periodo del año anterior. La conectividad aérea movilizó 3.5 millones de pasajeros, un 6% más que en 2024, mientras el segmento de cruceros cerró con 153 arribos y más de 470 mil pasajeros, con un crecimiento del 48.3%.

• La oferta hotelera creció 24.5% en número de hoteles y cuartos respecto a 2019; actualmente operan 739 establecimientos con 17,599 cuartos. La inversión privada sumó más de 9,200 millones de pesos en 61 proyectos, generando más de 11 mil empleos directos e indirectos.

• Yucatán llegará al Tianguis Turístico 2026 como la única entidad del país en obtener dos de los ocho Reconocimientos a la Innovación del Producto Turístico Mexicano, otorgados por la Secretaría de Turismo federal. Los galardones serán entregados durante el evento en Acapulco. 

• El estado suma además seis nominaciones a los premios “Lo Mejor de México”, cuyos resultados se darán a conocer el 29 de abril en el marco del propio Tianguis. Entre las categorías figuran Izamal, Valladolid, Sisal, Maní y Chichén Itzá, lo que convierte la edición 50 del evento en una plataforma de visibilidad particularmente relevante para la entidad.

• Como extensión de esa presencia, Yucatán será también sede del K’íiwik 2026, Feria Turística del Mundo Maya, que se celebrará del 2 al 5 de junio en el Centro de Convenciones Yucatán Siglo XXI. El propio Flota Ocampo presentó la iniciativa en el Tianguis de 2025, y la feria reunirá a delegaciones de Guatemala, Belice, El Salvador y Honduras, además de los estados del bloque maya mexicano.

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