29 mayo, 2026

Tengo ojos en la espalda | Mujeres Sanando

LIZETTE AGUIRRE MORLET

En una ocasión mientras mis hijos hacían la tarea y yo lavaba los trastes, le pedí a mi hijo mayor que dejara de hacer dibujos y se enfocara en su tarea; en ese momento mi pequeña hija sorprendida volteó a ver a su hermano y ambos mirándose incrédulos, desde donde estaban me preguntaron ¡¿mami cómo supiste que estaba dibujando y no haciendo la tarea?! Yo les contesté lo que mi madre, y seguramente todas las madres contestaban, “tengo ojos en la espalda.”

Mis hijos, y tal vez todos, crecimos creyendo a ciegas en esto: “las madres tienen súper poderes”: ojos en la espalda, vista de águila, oído biónico, memoria fotográfica y algunas veces hasta son adivinas porque predicen lo que va a pasar usando los clásicos ‘ya lo sabía’, ‘te lo dije’, ‘por qué no me haces caso’.

¿En verdad tenemos poderes sobrenaturales?, ¿por qué tenemos esa capacidad de estar en casi todo y atender diversas tareas al mismo tiempo?, ¿en qué radica nuestra magnificencia, cuál es la fuente?

Y es que sin pedirlo y casi sin percibirlo, las mujeres nacemos con ese sexto sentido más desarrollado que los hombres, y no es discurso feminista, yo amo a los hombres y además me parece que el término feminista está muy tergiversado y que las capacidades de los hombres son tan necesarias como las nuestras. La cosa es que yo en verdad creo en nuestros poderes y además pareciera que con los años, o cuando nos convertimos en madres o después de varios sufrimientos superados, adquirimos poderes sobrenaturales que nos hacen abrazar nuestro entorno desde una perspectiva de 360 grados donde, como faro que abarca, para ver y atender nuestro todo, un todo que empieza desde adentro, por nosotras mismas y se expande a nuestra familia, hijos, parientes y amistades, a nuestro trabajo o negocio y a nuestra comunidad, nos convertimos en una luz protectora y amorosa que no tiene límites sino al contrario, se multiplica.

Si quisiéramos, si queremos y las que sí lo reconocen y se abrazan en ello, son luz. Somos luz, con cualidades intrínsecas a nuestra naturaleza que vamos desarrollando y nos hacen cada vez más poderosas, lo cual se ve reflejado en nuestro entorno. Aprendemos a tener ojos en la espalda, en el corazón y en la mente. Aprendemos a ser alma, cuerpo y mente expandidos. Aprendemos a estar en todo y para todos, pasando por el estrés de las todólogas, sí, pero una vez que conocemos y sabemos dominar nuestros poderes, estos actúan a nuestro favor y en busca del bienestar propio y el de las personas que nos rodean.

Por ello reconozco y agradezco lo maravilloso que es vivir desde una perspectiva ” soy mujer 360 grados”, porque genero y busco desde mi centro la prosperidad de mi familia, magnificando mis “poderes, dones, cualidades”, para dar el soporte que necesitamos, logrando si, a prueba y error y después de años de práctica, estar al principio de mi lista de prioridades, entendiendo con ello que todo empieza desde y en mi misma.

Logramos que nuestra familia y amistades cuenten con nosotros cuando nos necesitan. Logramos encerrarnos a llorar en el baño y después limpiarnos la cara y seguir adelante. Logramos pedir ayuda cuando la necesitamos porque es básico vaciar el vaso y volverlo a llenar, encontrando así más sabiduría y claridad. Logramos dar amor pero también recibirlo. Logramos trabajar tanto en casa, como afuera, con amor y esfuerzo creciendo nuestras habilidades por convicción  y pasión. Logramos desaprender y aprender, pero sobre todo, logramos abrazar esa fuente inagotable de amor que nos resetea y nos renace cada noche y cada día, recordándonos la divinidad con la que fuimos creadas. Y es probable que pienses que es exagerado lo que digo, pero tú lo haces, obsérvate y admírate de ti misma.

Por eso, debemos cuidarnos y creer en nuestro interior que es de donde emergen nuestros súper poderes. Debemos admirarnos a nosotras mismas, apapacharnos y amarnos siempre para que nuestros dones no se pierdan. Para que nuestros hijos sigan teniendo la certeza de nuestro amor aun de espaldas y para que nuestra magnificencia contagie y multiplique.

Soy madre de 2 hijos, mujer completa y en crecimiento, hija, hermana, tía, amiga, amante de la vida, contadora de historias, comunicóloga de profesión y todóloga de corazón y sí, tengo ojos en la espalda como seguramente todas ustedes.

Mujeres sanando, dones en expansión.

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