TULUM, EN BUSCA DE SOLUCIONES URGENTES: EUGENIO BARBACHANO – DE VIVA VOZ
29 Nov. 2025
Negar la realidad de este año tan difícil no ayuda, reconoce el regidor de la Comisión de Anticorrupción, Participación Ciudadana y Transporte; llama a discusión y toma de decisiones responsables sobre finanzas, desarrollo urbano y administración pública
SALVADOR CANTO
Tulum, uno de los destinos más codiciados del Caribe mexicano, enfrenta hoy una encrucijada que mezcla retos históricos con crisis recientes. La llegada masiva de turistas, el auge inmobiliario desordenado, la falta de infraestructura básica —como drenaje y un relleno sanitario funcional—, así como fenómenos naturales como el sargazo, han generado un panorama complejo para autoridades, empresarios y habitantes.
En entrevista con el equipo de investigación de El Despertador de Quintana Roo, Eugenio Barbachano Losa, quinto regidor de la Comisión de Anticorrupción, Participación Ciudadana y Transporte, conversa De Viva Voz sobre la urgencia de proteger el entorno natural que hace único a Tulum, la necesidad de regular las construcciones ilegales y los servicios turísticos, y los impactos negativos de campañas mediáticas y fenómenos ambientales en la llegada de visitantes. También aborda los desafíos históricos de la Comisión de Agua Potable y Alcantarillado (CAPA) en materia de drenaje, la importancia de la coordinación entre los tres niveles de gobierno y la responsabilidad de los servidores públicos en un contexto donde muchos ya están pensando en futuras campañas electorales.
Barbachano Losa analiza además la situación del desarrollo urbano y el PDU, la protección de la niñez frente a la violencia y la urgencia de instaurar tabuladores claros para los servicios turísticos. Su mensaje es contundente: Tulum necesita esfuerzo conjunto, transparencia y acciones concretas para consolidarse como un destino seguro, ordenado y sostenible, capaz de generar desarrollo económico sin comprometer su entorno natural.
Esta conversación revela no solo los problemas actuales, sino también la oportunidad de convertir la crisis en un punto de inflexión para hacer de Tulum un modelo de gestión turística y ambiental.
—¿Cuál es la situación actual de Tulum como destino turístico y económico?
—Este año ha sido muy difícil para Tulum. Tuvimos un bajón muy significativo de turismo en todos los sectores: el centro, la zona costera, los hoteles boutique, los all inclusive… Incluso la Riviera Maya, desde Akumal, sufrió un desplome notable. Esto se combinó con una temporada histórica de sargazo que, durante seis meses, afectó el color y la limpieza de nuestras playas.
Además, se viralizaron notas negativas sobre la percepción del destino, lo que golpeó la llegada de visitantes. Sin embargo, este golpe mediático obligó a la administración pública —municipal, estatal y federal— y a la industria privada a reflexionar y actuar: se mejoró el Parque Jaguar, se limpiaron playas, se abrió el acceso gratuito y se fortaleció la seguridad y la atención en el destino. Hoy se perciben cambios positivos que están ayudando a recuperar la confianza del turista.
—Tulum ha crecido mucho, pero persisten problemas de infraestructura. ¿Cuál es la situación del drenaje y la gestión del agua?
—El drenaje en Tulum es un tema histórico. La Comisión de Agua Potable y Alcantarillado (CAPA), dependencia estatal, tiene un adeudo histórico con el municipio. Durante el sexenio de Carlos Joaquín se decidió instalar agua potable sin contemplar el drenaje en zonas críticas como la costera y áreas de manglar, debido a limitaciones presupuestales.
Hoy seguimos enfrentando retos: muchos desarrollos no cumplen con plantas de tratamiento, biodigestores u otros procesos esenciales para el manejo de aguas residuales. Esto contamina cenotes y arrecifes, particularmente la Barrera Mesoamericana, la segunda más grande del mundo. Cada desecho humano que llega al subsuelo afecta directamente nuestro ecosistema y, por ende, la industria turística que depende de él.
—¿Qué opina sobre las construcciones ilegales o fuera de norma en la zona costera?
—Somos conscientes de que Tulum es un destino codiciado y que su principal atractivo es su entorno natural: selva, cenotes, arrecifes y playas. He sido muy contundente: las obras fuera de la ley deben castigarse y, de ser necesario, demolerse. Muy pocos lugares en el mundo tienen lo que Tulum ofrece; debemos protegerlo y aplicar todo el peso de la ley para evitar que estas irregularidades continúen.
—¿Cuál es la función real de los regidores frente a estas problemáticas?
—El papel de los regidores es fiscalizar, señalar irregularidades y proponer soluciones. Debemos poner los temas sobre la mesa, discutirlos y tomar decisiones responsables respecto a las finanzas, el desarrollo urbano y la administración pública. No se trata de atacar, sino de levantar la voz y garantizar que Tulum siga siendo un destino competitivo y sostenible.
—¿Qué opina sobre los funcionarios que ya están en campaña electoral sin atender sus responsabilidades actuales?
—Me parece horroroso. Siempre ha habido tiempos para hacer campaña y tiempos para gobernar. Lo que vemos en 2025 —con gente enfocada en 2027 sin atender 2025 ni 2026— es un descaro y una falta de respeto a la ciudadanía. La gente está cansada de esta actitud. Mientras están en campaña, ¿quién hace el trabajo? Un servidor público tiene la obligación de darlo todo por la ciudadanía; si no, debería retirarse.
—¿Qué medidas urgentes se requieren para mejorar la percepción turística y proteger a los visitantes?
—Es urgente regular precios y servicios. El caso del taxista que cobró de más a turistas de Costa Rica demuestra la necesidad de un tabulador de tarifas actualizado y accesible. Todos los sectores deben estar en sintonía para garantizar que Tulum sea un lugar seguro, ordenado y confiable. Cada visitante satisfecho puede atraer a otros diez; cada turista insatisfecho puede ahuyentar a 100 o 200.
—Sobre los recientes casos de violencia, ¿cómo impactan al destino?
—El caso del menor ejecutado es una tragedia que me quita el sueño. Para que Tulum sea lo que todos deseamos, debemos proteger a la niñez y juventud, aplicar filtros adecuados y garantizar seguridad. Tenemos que convertir a Tulum en una fábrica de buenas noticias; negar la realidad de este año tan difícil no ayuda a nadie.
—¿Qué importancia tiene el turismo para la economía local y la inversión?
—Tulum depende del turismo: de él derivan impuestos, desarrollo inmobiliario, inversión y empleo. Si no hay turismo, no hay recursos. Esto exige un plan a largo plazo, orden y paz. La propiedad ha perdido entre 30 y 50% de su valor; debemos reconocer la situación para tomar acciones viables a corto, mediano y largo plazo.
—¿Cuál es la situación del PDU (Plan de Desarrollo Urbano) en Tulum?
—Está en análisis y revisión. Ha habido litigios, suspensiones y cancelaciones respecto al PDU anterior. La administración municipal, con apoyo estatal y federal, así como de los colegios de ingenieros y arquitectos, trabaja para lograr un desarrollo ordenado y sostenible que proteja el medio ambiente y permita el crecimiento económico.
—Ante este panorama, ¿cómo ve el futuro de Tulum?
—Tulum es una joya que debemos cuidar. Tenemos la oportunidad de convertirlo en un destino de excelencia mundial, donde se equilibre el turismo, el desarrollo urbano y la protección ambiental. Pero esto requiere responsabilidad de los servidores públicos, cumplimiento de la ley y conciencia ciudadana. Solo así podremos garantizar que Tulum siga siendo el paraíso que todos deseamos y merecemos.





















