MARISOL BALADO ESQUILIANO
Hace 15 días aprovechando que ya estamos en semáforo amarillo, fui con una amiga a comer, la plática empezó con la pregunta que nos hacen o hacemos en los últimos días ¿ya te dio COVID? Después de los comentarios acerca de la salud de nuestras respectivas familias vino la parte que nos mortifica y preocupa, la dificultad para conseguir ingresos y pagar las cuentas, sobre todo la de la hipoteca… La pandemia nos tomó desprevenidas porque en noviembre de hace ya casi un año, China nos quedaba muy lejos, al otro lado del mundo; en marzo cuando pusimos atención, la enfermedad había llegado y que sería cosa de poco tiempo volver pronto a la normalidad.

En agosto se terminó el plazo para la suspensión de pagos de las hipotecas que la mayoría de los bancos acordaron con sus deudores pero la situación económica se empieza a reactivar lentamente y con mucha dificultad, por eso no hubo de otra y la semana pasada la Secretaria de Hacienda oficializó el segundo paquete de medidas para apoyar a los deudores de la banca con la restructuración de créditos. El paquete de ayuda tiene varias opciones como reducción de las tasas de interés, extensión de los plazos de pago, disminución del pago en al menos 25%, hacer quitas de capital y/o ampliar el plazo remanente hasta en un 50%. Este anuncio viene a dar un respiro a la clase media que de entrada tiene una deuda en tarjeta de crédito y en la mayoría de los casos el o la jefa de familia está por caer en el buró de crédito por falta de liquidez para el pago de la hipoteca o el automóvil.
Y es que en un estado como Quintana Roo, cuyo motor económico es la actividad turística ya que le aporta 87% al PIB estatal y el 80% de la población económicamente activa está incorporada al turismo, los efectos de la pandemia han hecho pedazos el paradigma de la solidez de la industria turística. En 2005 tuvimos la primera llamada para dejar de apostarle toda la economía al turismo; quién no recuerda los efectos de Wilma y demás fenómenos meteorológicos que ese año paralizaron la llegada de turistas al estado por meses; 15 años después la segunda llamada llega más fuerte por su duración y sus efectos. La diversificación económica estatal seguirá siendo una asignatura pendiente también para este gobierno como para el de los dos anteriores.
LA RUEDA DE LA FORTUNA
Con la renuncia de Jaime Cárdenas al Instituto para Devolver al Pueblo lo Robado la opinión pública supo de la lealtad ciega a la 4T que exige el Presidente. Bastaron 3 meses para que el exdirector diera cuenta en su carta de renuncia de las graves irregularidades que encontró en el Instituto en el que desde su creación se han pasado por el arco del triunfo la normatividad. Cárdenas, quien sí sabe de administración pública, dijo: “AMLO piensa que la política es de resultados pero como abogado insisto en procedimientos administrativos, en cumplimiento de normas administrativas y a veces eso se veía como obstáculo para la toma de decisiones y para conseguir resultados”. Antes de renunciar hizo las denuncias pertinentes a la Fiscalía General de la República y a la Secretaría de la Función Pública exponiendo actos de corrupción gestados al calor de la 4T. El pragmatismo del Presidente pone en riesgo la rendición de cuentas por la que tanto han luchado las organizaciones civiles.
Aquí le dejo mi correo por si tiene algún comentario marisolbaladoes@gmail.com
Sonría que hoy también hay buenas noticias.

