HOUSTON.- En el entorno de microgravedad de la Estación Espacial Internacional, virus y bacterias no solo sobreviven: evolucionan de manera distinta a como lo hacen en la Tierra. Un estudio de la Universidad de Wisconsin-Madison mostró que estas condiciones alteran la forma en que ambos organismos se enfrentan, con posibles implicaciones para combatir bacterias resistentes a antibióticos.
Los investigadores trabajaron con el bacteriófago T7, un virus que infecta bacterias, y con Escherichia coli. Cultivaron ambos organismos juntos en laboratorios terrestres y a bordo de la estación espacial, y compararon cómo cambiaban sus mecanismos de ataque y defensa. En microgravedad, los virus tardaron un poco más en iniciar la infección, pero una vez dentro resultaron mucho más eficaces.
El análisis genético reveló que los bacteriófagos desarrollaron mutaciones que mejoraron la capacidad de una de sus proteínas para unirse a los receptores bacterianos, como una llave que encaja mejor en su cerradura. Esa adaptación les permitió infectar cepas de E. coli conocidas por causar infecciones urinarias y por resistir otros intentos de ataque.
Las bacterias, por su parte, también desarrollaron cierta resistencia, aunque insuficiente para evitar la infección. Este desequilibrio sugiere que la microgravedad favorece, al menos en este caso, la evolución de virus más efectivos.
El objetivo del estudio no es proteger a los astronautas de infecciones, ya que la estación se mantiene lo más esterilizada posible. La meta es trasladar lo aprendido al planeta: recrear condiciones similares a la microgravedad podría ayudar a “entrenar” virus terapéuticos capaces de combatir bacterias resistentes, una de las mayores amenazas actuales para la salud pública. (Con información de Hipertextual)

