En el corazón de Bolonchén de Rejón, municipio de Hopelchén, una historia ancestral entre una doncella y un guerrero sigue viva entre estalactitas y estanques sagrados que, según la tradición, salvaron a todo un pueblo
SERGIO MASTÉ
Enclavadas en la comunidad de Bolonchén de Rejón, en el municipio de Hopelchén, Campeche, las grutas de Xtacumbilxuna’an no sólo resguardan caprichosas formaciones de estalactitas y estalagmitas, sino también una de las leyendas más entrañables del mundo maya: la historia de un amor que desafió la tragedia, la sequía y el destino mismo. Este sitio, cuyo nombre significa “la mujer escondida”, es testigo de un relato que ha trascendido generaciones y que mezcla la cosmovisión indígena con la fuerza de los sentimientos humanos.

Bolonchén, cuyo significado en lengua maya es “nueve pozos”, es también cuna del jurista Manuel Crescencio García Rejón y Alcalá, pero mucho antes de su historia moderna, enfrentó una de sus peores crisis: una sequía devastadora que puso en jaque la supervivencia de sus habitantes. Ni los rituales ni las ofrendas al dios Chaac lograban atraer la lluvia, mientras la sed y la pérdida de cosechas cobraban factura en la población.
En medio de la desesperación, surgió una historia de amor. Lol-Be, una joven de gran belleza, cautivó al jefe guerrero del pueblo, un hombre reconocido por su valentía y liderazgo. Sin embargo, la relación fue rechazada por la madre de la doncella, quien decidió ocultarla en lo más profundo de una gruta, convencida de que jamás sería encontrada.
La desaparición de su amada sumió al guerrero en una profunda tristeza. Incapaz de gobernar con claridad, imploró a Chaac ayuda para encontrarla. La desesperación lo llevó a movilizar a sus hombres en una búsqueda incansable, hasta que, días después, uno de ellos escuchó un leve sollozo proveniente del interior de una caverna.
Siete estanques de agua
Decidido, el guerrero ordenó construir una rudimentaria escalera para descender. En el fondo de la gruta encontró a Lol-Be, quien, al verlo, corrió a su encuentro en un abrazo que selló su reencuentro. Pero el hallazgo no terminó ahí: junto a la joven, el guerrero descubrió siete estanques de agua cristalina, cada uno con características únicas, a los que nombró Chac ha, Pucuel ha, Sallab, Akab ha, Chokoj ja, Oci ha y Chimais ha.

El descubrimiento de estas fuentes de agua cambió el destino de Bolonchén. La sequía quedó atrás, las cosechas prosperaron y el pueblo recuperó la esperanza. Así, el amor entre el guerrero y Lol-Be no sólo sobrevivió a la adversidad, sino que se convirtió en la salvación de toda una comunidad.
Sin embargo, la historia guarda un giro místico. Tras la muerte de su madre, una especie de hechizo transformó a la doncella en Xtacumbilxuna’an, “la mujer escondida”, fundiéndola con la naturaleza. La leyenda asegura que tanto ella como su amado permanecen en la gruta, inmortalizados en formaciones rocosas que algunos visitantes dicen reconocer entre las sombras y la humedad del lugar.
Hoy, las grutas de Xtacumbilxuna’an son más que un atractivo natural: son un santuario de memoria, donde el eco del agua y la piedra parece susurrar una historia en la que el amor, literalmente, brotó de las entrañas de la tierra para salvar a un pueblo entero.
Cómo llegar
Para visitar las grutas de Xtacumbilxuna’an, es necesario contar con auto propio o rentado, o bien, contratar a alguna tour operadora, que regularmente combina esta actividad con la visita a zonas arqueológicas de la ruta “chenes”. Las grutas se localizan en el poblado de Bolonchén de Rejón, municipio de Hopelchén a 110 km de la ciudad de Campeche.




