29 mayo, 2026

Libros de la semana

Haruki Murakami. La ciudad y sus muros inciertos. Tusquets. 576 pp.

Poco se imagina el joven protagonista de esta novela que la chica de la que se ha enamorado está a punto de desaparecer de su vida. Se conocieron durante un concurso entre estudiantes de diferentes institutos, y no pueden verse muy a menudo. De pronto, entrado el otoño, el protagonista recibe una carta de ella que quizá suponga una despedida, y eso lo sume en una profunda tristeza. Tendrán que pasar años antes de que pueda atisbar alguna posibilidad de reencontrarla. 

Varios autores. Érase un país verde olivo. Grano de Sal. 186 pp.

Con textos de Juan Jesús Garza Onofre, Sergio López Ayllón, Javier Martín Reyes, María Marván Laborde, Pedro Salazar Ugarte y Guadalupe Salmorán Villar, este libro recorre un siglo de la tensa relación entre el poder civil y el poder militar, desde los tiempos en que un requisito no formal para ser presidente de la República era contar con galones de general hasta nuestros días, y en paralelo narra la historia de la crónica debilidad policiaca.

Isabel Zapata. Troika. Almadía. 200 pp.

En la primera novela de Isabel Zapata conviven delicadamente, como encima de un altar del lenguaje, la observación de los detalles que a veces llamamos poesía y la precisión de las palabras de quienes han explorado el silencio. Dividida en mitades que son como dos caras de una misma moneda, Troika cuenta la relación extraordinaria de una niña y su perra, la historia de una mujer que viaja a otra ciudad para encontrar trabajo e intentar sobrevivir el duelo con sus muertos, y cómo sus vidas se entrelazan fatalmente.

Beatriz Russo. Bruna. Lince. 208 pp.

Bruna Vals tuvo que caminar durante seis años para darse cuenta del alcance de sus pasos. Su vida transcurre en una eterna huida para escapar de su vacío existencial y de su soledad. Autodestrucción, pulsiones sexuales, relaciones tóxicas, vigorexia, adicción a las series. Cuando sus fantasías comienzan a ser más relevantes que la propia realidad, Bruna se aferra a la búsqueda de un timón con el que gobernar su vida. Bruna es una sucesión de tragedias mínimas, un síndrome, una atracción vertiginosa, un reflejo, al fin y al cabo, de muchas mujeres que habitan en otros nombres.

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