18 abril, 2026

¿En qué invierte un expresidente? – Tecnopolítica Geek

@_Chipocludo

Así que, imagina esto: ya fuiste presidente, ya pasaste los días de discursos interminables y reuniones aburridas. Ahora, tienes tiempo libre y, lo más importante, un montón de dinero. ¿En qué demonios lo inviertes? Vamos a desglosarlo, porque sí, hasta los expresidentes tienen que encontrar qué hacer con su fortuna.

1. Inmuebles:  Ah, los inmuebles, la inversión favorita de todos los tiempos. Un expresidente no puede simplemente vivir en una casa común y corriente. No, señor. Necesitan una mansión aquí, una villa allá y, por qué no, un penthouse en Nueva York. Es como jugar Monopoly, pero con dinero de verdad. Comprar propiedades es casi una obligación para mantener ese aire de superioridad. Además, siempre es bueno tener un lugar donde esconderse si las cosas se ponen feas.

2. Fondos de Inversión y la Bolsa de Valores: Porque ¿qué es más divertido que ver números subir y bajar en una pantalla? Los expresidentes tienen asesores financieros que hacen todo el trabajo sucio. Solo tienen que sentarse y ver cómo su dinero crece. Las inversiones en la bolsa y los fondos de inversión son perfectas para los que no quieren arriesgarse demasiado, pero aun así quieren jugar al magnate. Total, si pierden un par de millones, ¿a quién le importa? Todavía tienen más donde eso vino.

3. Consultorías y Conferencias: Este es el negocio de no hacer nada y ganar todo. Los expresidentes pueden cobrar una fortuna por decir obviedades en conferencias y dar asesorías. “Sí, claro, para ser presidente necesitas ganar elecciones.” ¡Qué revelador! Y lo mejor es que viajan por el mundo, conocen lugares exóticos y comen en restaurantes caros, todo pagado por los organizadores de las conferencias. Es la mejor manera de seguir sintiéndose importante sin tener que lidiar con la política real.

4. Negocios y Startups: Los expresidentes siempre están a la caza de la próxima gran idea. ¿Invertir en una startup tecnológica que promete revolucionar el mundo? Claro que sí. Si fracasa, siempre pueden decir que apoyaron la innovación. Y si tiene éxito, pueden decir que fueron visionarios. Es como una apuesta en el casino, pero con más glamour y menos olor a cigarrillo. Además, siempre está esa pequeña posibilidad de que se conviertan en el próximo Elon Musk.

5. Nada dice “me importa el planeta” como invertir en energías renovables y proyectos sostenibles. Es la mejor manera de lavar la imagen y decir que realmente les importan el medio ambiente y las futuras generaciones. Claro, después de haber pasado años en el poder sin hacer mucho al respecto. Pero ahora, invertir en paneles solares y parques eólicos es el nuevo cool. Y, de paso, da buenos dividendos.

6. Filantropía: ¡Ah, la filantropía! Crear fundaciones y ONG es casi un cliché, pero uno muy lucrativo en términos de imagen. Nada como donar un par de millones aquí y allá para que todos crean que eres un santo. Además, hay beneficios fiscales. ¡Viva la caridad interesada! Y, por supuesto, siempre hay galas y eventos benéficos donde pueden codearse con la crème de la crème y presumir de lo buenos que son.

7. Oro y Criptomonedas: Para los más aventureros, nada como el oro y las criptomonedas. Porque, ¿quién no querría tener unos lingotes de oro escondidos en el sótano? O mejor aún, unos Bitcoins que suben y bajan de valor más rápido que las promesas de campaña. Es el mercado de los valientes (o de los que tienen tanto dinero que no les importa perder un poco).

 8. Arte y Coleccionables: Invertir en arte es otro clásico. Tener un Picasso o un Warhol colgado en la sala no solo muestra buen gusto, sino también una billetera bien gorda. Además, el arte suele aumentar de valor con el tiempo, a diferencia de algunos exmandatarios. Y si el arte no es lo suyo, siempre pueden coleccionar autos clásicos. Nada como un Ferrari del ’62 para mostrar que todavía tienen estilo y dinero para quemar.

Así que ahí lo tienes, querido lector de El Despertador, la guía definitiva sobre en qué invierte un expresidente. Después de todo, tener poder y dinero es una combinación irresistible, y encontrar maneras de mantener ambos es todo un arte. ¿Quién diría que manejar una fortuna podría ser tan divertido? ¡Larga vida al expresidente inversionista!

Related Post