18 abril, 2026

Beben del Café París el abominable hombre de las nueve con Irma Serrano, Chico Che, Octavio Paz, Juan de la Cabada y cancunenses

Héctor Cobá

La historia cultural, literaria, poética e histriónica es imposible que se despegue de los abrevaderos de café, en este caso del Café París, uno de los sobresalientes en el otrora Distrito Federal hoy Ciudad de México. Paso obligado desde los años 30 de todo interesado por las bellas artes. Incluidos encuentros, desencuentros y travesuras de algunos cotidianos cafeteros.

El cuarto y último Café París es del que se habla en estas líneas, lugar cercano a cumplir su tercer lustro de vida. Si existiera el primero –1934–, ubicado en la calle 5 de Mayo, hoy tendría 90 años.   

Se habla del año 1978 a 2024, en voces del actual encargado del París “vivo”; un reportero con más de 50 años de experiencia, un litigante de grandes ligas (ambos de Cancún, quienes en los 60, 70 y 80 convivieron con literatos y artistas mexicanos).

Apalabrada la entrevista para el lunes 2 de diciembre, el redactor desayuna –antes– con el literato Manuel Monroy Correa –MMC–, ya terminado el desayuno se acerca don Oscar Pérez González –OPG– de 63 años (originario de Huejutla de Reyes, Hidalgo), listo para ser entrevistado. 

Él está al frente del Café París (en calle Rosales entre Hidalgo y Dr. Basilio Badillo, desde 2011, el cuarto y último Café París), nieto del trío anterior de abrevaderos del néctar negro; él inició su vida a partir de hacer de todo, a los 17 años, hasta la actualidad que es un restaurantero con todas las de la ley. 

Inevitable su inclinación a la cultura, los museos y la lectura en el ambiente de 1978 y lo posterior, a punto el personaje de cumplir su segunda de década de vida comenzó lo que ya son 46 años de historia andante (1978-2024), de sus vivencias que ha vivido en el París. 

Los puntos de vista de don Oscar se aderezan con los de dos cancunenses: Gabino Andrade Romero –GAR– y Jorge González Durán –JGD–, ambos en su juventud fueron testigos y asiduos del mítico Café París de 5 de Mayo. 

HC ¿Alguna vez vio a Octavio Paz?

OPG Octavio Paz, no; Octavio Paz hacía sus tertulias… Yo era joven y de ahí, éste, oía que se reunían Carlos Monsiváis, Octavio Paz, Carlos Fuentes y hacían sus reuniones

Desde el principio de la entrevista en el local reina el cotidiano ruido de un café y eso que no había muchas personas.

HC ¿Más o menos cuántos años tenía en ese momento?

OPG Tenía 17, todavía no, como que yo no me metía.

HC ¿Cuántos tiene ahora?

OPG ¡Ahorita tengo 63!

HC ¿Qué hacía usted, don Oscar?

OPG Hacía, estaba yo de ayudante, de todo; ahí era como que la matriz el Café París –de la calle 5 de mayo, en el centro de la Ciudad de México–, y como estaba este Café París (en el callejón San Fernando esquina con avenida Hidalgo), nos mandaban a hacer las copias ahí, de esas antiguas, de color morado. 

HC El menú, no.

OPG ¡El menú! Teníamos que ir caminando de aquí a allá. El pan nos lo mandaban acá. Ahí andaba yo recogiendo las mesas, había panadería arriba. Había un café de esos que ya no existen, que eran para pasar las tardes. Había música en vivo, no había bebidas alcohólicas; malteadas, capuchinos sí, se reunían parejas de novios. Se veía muy bonito, de esos lugares que ya no hay ahora.

HC ¿Este Café París (en calle Rosales entre avenida Hidalgo y calle Dr. Basilio Badillo, en la colonia Tabacalera) lo podemos considerar el nieto del que estaba en el centro, en 5 de Mayo que podría ser el abuelo; el tío el que estuvo en la calle Bolívar, y el papá, el que estuvo al lado del Jardín de San Fernando?

OPG ¡Ajá!

HC ¿El café que usan para las bebidas y toman los clientes de dónde viene?

OPG De la tienda de café Do Brasil La Balsa –ahí lo venden desde el año 1949–, que está en la calle Bolívar en el centro de las ciudad; el kilo vale 700 pesos. (Muestra la bolsa con el café molido de un más que agradable olor, que se prepara en una añeja máquina italiana). 

Se puede decir que es de un sabor exquisito; nota del reportero.  

HC ¿En cuál le tocó ver u oír de esos escritores que se mencionan al principio?

OPG En 5 de Mayo; acá (al lado del Jardín de San Fernando) vinieron personalidades. Hicieron novelas, Héctor Bonilla hizo ahí La casa al final de la calle, de hecho, salgo en esta telenovela mexicana, trasmitida en 1989. A él, a Angélica Aragón, Leticia Calderón, a ellos sí los atendí; llegaba la que se casó con (Carlos) Salinas: Adela Noriega a comer. También nos visitaba mucho Johnny Laboriel; esteeeee, Chico Che, me acuerdo que alguna vez pasó. 

HC ¿Chico Che?  

OPG De hecho siempre andaba con sus tirantes. Cuando llegaba el líder petrolero y dirigente del Sindicato de Trabajadores Petroleros de la República Mexicana (STPRM) Joaquín “La Quina” Hernández Galicia, al lado del Jardín de San Fernando, eran muy buenas propinas; hace el gesto clásico del pulgar y el índice simulando una gran moneda. Otro día bueno para nosotros los meseros era cada 18 de julio, fecha del fallecimiento de Benito Juárez cuando los masones hacían un homenaje luctuoso a Juárez, cuando estaban sus restos en el panteón de San Fernando, antes de trasladarlo a la Rotonda de los Hombres Ilustres; al terminar ellos formaban una mesa muy grande en el París, que nos beneficiaba. 

HC ¿Este de Rosales no existía? 

OGP ¡No! 

HC ¿A qué se debió el cambio del segundo a este tercer café?  

OPG Como el edificio es antiguo, quedó dañado del terremoto del 85 y lo iban a apuntalar. Ahí había varios negocios, no nada más estaba el Café París, había una cantina famosa, a un lado; una taquería, pollos, una librería. Todos tuvimos que cerrar porque, según, lo iban a apuntalar. 

HC ¡Está muy bonito el edificio!

OPG Hicieron películas ahí, como que de terror, estaba medio terrorífico el edificio. Y películas, creo que una de Luis de Alba, de las picarescas. Ahí había un patio enorme atrás, hacían locaciones, sí estaba feo, eh. Sí daba terror el edificio, porque ese edificio tenía salida para atrás, era como un laberinto.

HC ¿En algún momento se sintieron tristes?, sí se justifica salir de ahí, pero dejar ese lugar y venir acá. 

OPG Sí, nos sentimos mal porque fue de repente, fue sin avisarnos, así nos la llevamos.

MMC ¿Y los clientes que estaban allá vienen acá?

OPG Sí aquí vienen, como hay un puesto de periódicos ahí llegan a preguntar y nos los traen. Alla me aventé como cinco meses. Y todavía llega gente nueva aquí, eh. Nos preguntan ¿dónde andaban?, mucho conocido. 

OPG Hablando del de 5 de Mayo era un café muy concurrido porque ahí estaba el Club de Periodistas –en Filomeno Mata–. Ya después me entró eso de lo de la cultura, como veía, pues me llamó la atención, y leía yo mucho, ya después me interesó y ahí conocí a varios compañeros, a Alberto Beltrán que hacía dibujos con lapicero, él se hospedaba en uno de los cuartos del Club de Periodistas, inclusive trabajaba en el periódico El Día, y le hicimos su homenaje en vivo. Beltrán tenía otro amigo que hacía logotipos, creo del IMSS; de las olimpiadas también hizo.

HC ¿En sus años que ha estado en alguno de los tres lugares que mencionamos le ha tocado entrar de emergente en la cocina?

OPG Sí, de todo, yo me lo sé de todo, como anduve en la loza, anduve sirviendo, sé cocinar, de emergencia, a donde, cobrar en la caja, en todo.

HC ¿Recuerda si en algún momento, en el primero o segundo lugar, se hicieron presentaciones de libros?

OPG Acá no –extiende la mano para señalar el anterior café antes del actual, sito en la avenida Hidalgo esquina con Jardín de San Fernando–, muy cerca; allá –5 de Mayo– hacían sus reuniones nada más. 

Se le muestra el fragmento a don OPG de una nota acerca del café, publicado en el Excelsior el 8 de marzo de 2015: “Café París, ateneo de las ideas”*, ve la foto de la nota y exclama “hummm, eso todavía lo llegué a ver, eso de que entraban los boleros”.

Acompañado del poeta, ensayista y editor Manuel Monroy Correa (MMC), le pregunto ¿si quiere hacer alguna pregunta?

MMC ¡Pues sí!, ¿entonces convivía todo tipo de personas?

OPG Sí muchos, no recuerdo bien el nombre. 

MMC ¿Y la panadería que estaba arriba era del mismo restaurante?

OPG Sí, arriba se hacía el pan. Era la barra muy mona, la barra muy bonita.

HC ¿Entonces se daban un entre con La Blanca y El Popular?

OPG Así es, La Blanca estaba más adelantito, sigue viendo la nota de 2015 y nombra: Octavio Paz, Salvador Toscano…

HC Diego Rivera, Frida Kahlo.

MMC ¿Era frecuente verlos?    

OPG Sí, casi diario como ahí estaba el Club (de Periodistas), se reunían, si no unos, otros. Sí estaba padre, sí hacían sus historias.

MMC ¿Qué bonito recuerdo tiene de entonces?

HC Uno, uno o dos de los mejores que tenga, que aprecia.

OP El edificio, a un lado está el bar La Ópera, era muy bonito, como a mí me gustaba mi trabajo, admiraba todo, llegabas contento al lugar, pero el platicar con la gente, platicar con la gente.

Lo interrumpe el diligenciero y le da el cambio de un pago, tarjeta inválida dice: “si ahorita voy” contesta.

¿Estas sillas-sofás de dónde son?

OP Son de allá, del edificio apuntalado. Queremos conservarlas porque ya casi no hay. Ya ve que hubo la sana distancia, me hicieron recortarlas porque eran como estos (señala un sofá original para tres o cuatro personas). Se les dio en la torre. 

HC ¿En este “nieto” del Café París se han hecho programas de televisión; ¿lo han entrevistado, digamos para revista, para radio, para televisión, alguna vez?

OPG No recuerdo cuál, de esas novelas que hacían al día, que grabas en el momento. También hicieron un comercial de coca (-cola), cerramos cuatro días el café; parece que iba para Suecia o Suiza. Ah, uno de manzanita Sol también –en el de San Fernando–, fueron los que nos regalaron la pecera, ya no la quitamos. Hace poco tuve una entrevista con Al Extremo, de TV Azteca, salió el Café París de hoy. 

MMC¿Y las lámparas? 

OPG Huuummmm, ¿las lámparas?, las cambiamos, pero eran casi iguales, más grandes, las cambiamos. 

El barullo no para.

OPG Casi este París está en chiquito, pero así estaba el otro. Así estaba la imagen de madera, todo, así como le ve, pero en chiquito, estaba allá. Namás ahí nos ampliaba una base de plantas y una de peces. Luego la gente nos preguntaba ¿y la pecera, y la pecera? Había una pecera muy bonita que dividía en dos partes el área del café, en la avenida Hidalgo. Mucha nostalgia porque duramos allá un buen, como 23 años allí.

Se escucha un gracias.

MMC ¿Tanto el que estuvo acá como aquí mismo se han hecho algunos eventos cultuales, lecturas públicas?

OPG Sí, una vez hubo una presentación, no recuerdo de qué.

MMC ¿El café está abierto a hacer algo así hoy, por ejemplo, si algunos escritores se acercaran y le dijeran “oiga estamos buscando un lugar donde hacer una lectura pública, una presentación de un libro”?

OPG Sí, me piden para hacer esas reuniones. Aquí arriba tengo el salón de arriba, en el que caben 30 personas para que hagan plática.

MMC ¡En serio, ahhhh!

OPG Tengo dos reuniones los fines de semana, que se reúnen allá arriba, llegan a las tres, en la tarde, comen, suben, allá arriba también hay servicio.

HC ¿Cuál es el origen del nombre París?

OPG Pues no sé, realmente dicen que este, estaba en Ciudad Juárez (Chihuahua), el logotipo y eso, creo mi jefe pagaba para tener derecho al nombre, como ya eran muchos años. Si es cierto que hay un café París en Ciudad Juárez. De ahí viene este logotipo.

Señala la Torre Eiffel de París en la tapa de la carta de alimentos.

Ese logotipo hace que nos conozca la gente, todo lo manejamos con las cartas. Esta ha sido la letra del Café París de cajón, esa letra nos identifica. 

HC ¿Oiga y el actual propietario tiene qué ver con el anterior propietario?

OPG Mi hermana siempre fue de confianza del patrón, mi hermana Maricela Pérez González era tan, la quiso tanto el dueño que se lo dejó, teniendo familiares cercanos, valiéndole lo que le hayan dicho. Se lo cedió –el negocio– a mi hermana, “no te doy mucho, pero te cedo lo que son el nombre, derechos; él dijo “mira hija, ahí ustedes si lo quieren trabajar”. Mi hermana siempre fue su mano derecha. Ya está más desahogada, ya trabajó como no tenía idea, ella entró a los 15 años de edad al París, y me cuenta que le decía el dueño “te vas a la”, la metió de mesera directo. Mi hermana venía del pueblo, noooo señor no me meta ahí, “tú te vas a meter a las mesas, y esas viejas desgraciadas, parece que”, las regañaba, “parece que ya nacieron vendiendo. Yo te voy a enseñar, yo te voy a enseñar, no les hagas caso a estas, así son de egoístas”. Era un señor que tenía un temple, lo veías era chistoso. Me informan que el señor ya murió, pero quiso tanto a mi hermana, pero ella no quería, venía del pueblo. 

HC ¿De dónde venía ella?

OPG De Hidalgo, del municipio Huejutla de los Reyes.

HC ¿Cómo se llamaba ese señor?

OPG ¡Luis Medina! Él también sabía la historia, de todo; él era panadero, cocinero, era mesero; el pan él lo hacía; estaba casado con una japonesa. 

HC ¿Recuerda si en el primer París algunas se pelearon los escritores, los intelectuales, que se hayan mentado la madre, algo así? 

OPG ¡Sí se oían sus escándalos! No peleas, pero sí discutían sobre algún tema. A veces sí se oían sus gritos, las groserías. 

HC ¿Música, han tenido grupos musicales aquí? Como era en el original, dice que en el original había… 

OPG ¡Música en vivo! pero era cafetería, era música versátil, de todo, para románticas, para estar ahí. A mí me quedó muy grabado ese café porque arriba había mesitas entre oscuras, con candiles. Veía lleno el café, pero bien sano, sano, bien bonito.

HC El año pasado me platicó que conoció los gatos de Carlos Monsiváis. 

OPG Sí, acá por (la colonia) Portales. Era un amigo que duró mucho como mesero, se llamaba Jacobo, iba en el salón de Carlos, y vivía cerca de su casa; me platicaba, yo lo llegué a ver también en varias ocasiones, sí. Creo que también tiene el Museo del Estanquillo -de sus colecciones-, él lo fundó; sí llegué a entrar; él –Jacobo– me platicaba eso. 

HC ¿Si alguna vez entró de emergente como mesero, le tocó atender algún escritor mexicano, poeta, pintor? 

OPG No, no era mesero todavía.

HC ¿Era de todo? 

OPG Ahí nos visitaba el escultor y pintor Javier Peñalosa Mendoza, es famoso, él estudio en La Esmeralda, y ahí se reunían personas importantes, él era uno de ellos, él montaba sus exposiciones; creo que se lo llevaron para Holanda, muy bueno, eh.

HC ¿Escultor?

OPG Ujum, era famoso, conoce igual a todos.

Me falta uno, que también le hicimos homenaje, en vida; a Alberto Beltrán le hicimos en vida, y a un amigo muy cercano de Beltrán le hicimos un homenaje.

De ahí, del París me entró eso de la cultura porque sí leía, soy de los que leo diario, algo, Biblia o el periódico. Luego leo La Jornada. Siempre leí de chavo; de niño también vendía periódico. Ahí me entró el hábito de leer.

HC ¿Le tocó la lectura didáctica de Memín Pinguín y Kalimán?

OPG Huy sí, inclusive un amigo me mandó, este (nuestra en su celular una portada de la revista Memín Pinguín), como crecimos de niños, de esos que venían en bolsa, si me acuerdo a mí me tocó de esos, me hicieron recordarlos porque eran como estos, duramos dos horas platicando. 

OPG Mi hermana dice que ella conoció a Jo Jo Jorge Falcón ahí en el París, en avenida Hidalgo, porque entraba con una grabadora a contar sus chistes; él empezó ahí.

HC ¿En serio? 

OPG Así es, Jo Jo Jorge Falcón; entraba ahí al París con su grabadorcita. 

HC Por sus monedas 

OPG ¡Si! Mi hermana se sabe más historias. 

HC Hay lugares que se distinguen por una bebida, una comida, ¿el París tiene algo representativo? 

OPG La salsa verde guisada, la receta secreta, de ahí, de esa salsa verde salen enchiladas gratinadas, rellenas de pollo, queso gratinado. Nos siguen mucho por eso; por los chilaquiles, por crujientes, por la crema, pollo; nos siguen por la Sopa Azteca, también es especialidad, es más grande, con queso, aguacate, su chilito en polvo.  

Alguien grita, ¿qué haces ahí?, pero no se interrumpe la entrevista.

OPG El molcajete (París), la costilla París… 

MMC La costilla París, y eso es por qué…

OPG Por el nombre. Porque lleva nopales, cambray, frijoles, está suculenta.

MMC Aquí veo que tienen una torre Eiffel, ¿también es por eso?

OPG Le pusieron al paquete de desayuno con café o jugo, o fruta, torre Eiffel para distinguirlo.

HC Veo que venden bastantes destilados, bebidas, ¿cerveza también venden? 

OPG Anteriormente, en 5 de Mayo era nada, eh, nada. Si acaso cerveza con alimentos.

HC ¿Y en este de San Fernando?

OPG Tampoco. Aquí porque la delegación nos vino a ofrecer un permiso, pero mi hermana no es de la que le guste que la gente se emborrache. No le gusta, familiar pues. No es nuestro negocio.

Al mismo tiempo que el París de Rosales, abrimos otro, ahí mismo en la calle Bolívar que duró siete años; llamaba mucho la atención por las bebidas alcohólicas, en las tardes se llenaba de mucha gente que quería alcohol, eso no le gusta a mi hermana, y se traspasó el lugar a un experto en el giro.

HC ¿Tienen clientes antiguos, de más de 10 años, 15 años? 

OPG Bueno allá teníamos clientes, es que aquí antes estaba La Prensa, teníamos muchos visitadores, periodistas; estaba la Lotería Nacional, y estaba al Senado también, aquí en El Caballito (estatua del escultor Sebastián), en la glorieta de la avenida Reforma, a dos cuadras pequeñas sobre Rosales, del actual Café París). Estaba más concurrido, no hombre, aquí eran llenos, los otros negocios nos han quitado clientela. Ya La Prensa ya la cerraron, era mucha gente que trabajaba ahí.

HC ¿Desde qué año están aquí?  

OPG Desde el 2011, vamos a cumplir 14 años. Aquí vamos a cumplir 14, 15 años; la mayoría de los clientes viene de allá; por ejemplo –muy discreto, en voz baja– ellos, –señala a un par de personas de una mesa cercana– “ellos son clientes del café cercano que había”.   

Los timbres de celulares suenan, el barullo de cuatro, tres mesas ocupadas, hacen parecer que el café está lleno.

HC Ahora que los cumpla, ¿le van a hacer al café su baile de 15 años?

Yo creo que sí, es lo que quería mi hermana. Ella dice: “estoy que hago un aniversario y no se ha podido, porqué, pero esta vez sí”. 

A lo lejos se escucha, tenue pero claro, cantadito “hay atoles, tamales oaxaqueños, calientitos”.

HC ¿Este local es propio o es rentado?   

Rentado. Todo esto se cayó con el temblor del 85, eran casas, el dueño compró todo desde el banco hasta aquí.

MMC ¿En algún momento pensó administrar el Café París?

OPG No, tuve varias salidas, estuve trabajando en otro lugar, pero regresé; me gustaba más estar conviviendo con la gente, se ganaba bien, en su momento; extrañaba yo las propinas, las mesas. Yo fui mesero mucho tiempo, ya después le agarré la onda y fui mesero de base. Como le entrabamos a todo.

El abominable hombre de las nueve

HC ¿De qué año a qué año vivió en la Ciudad de México?

El reportero y autor de libros Jorge González Durán –JGD–: Viví en diversas etapas por poco tiempo, por algunos meses estuve en el Distrito Federal, hoy Ciudad de México, de julio a diciembre del 68. Muchos amigos de Chetumal (Quintana Roo) pensaron que había muerto el 2 de octubre, porque sabían que iba a estar en la Plaza de las Tres Culturas. También estuve unos meses en 1994, colaboraba en el diario La Tarde que dirigía Lilia Arellano.

HC ¿Tomaba su café en el Café París de la calle 5 de Mayo, al lado del bar La Ópera?

JGD De manera frecuente iba yo al Café París y también al bar La Ópera.

HC ¿A qué escritores y poetas conoció ahí, a quienes vio de los famosos que no conoció de la cultura y literatura nacional?

JGD Asistían al café, en los sesenta: Juan de la Cabada y Ermilo Abreu Gómez, Raúl Cáceres Carenzo; en los ochenta iba también Cristina Pacheco.

Hay que poner este dato, cerca de donde estaba el Café París, está la calle Donceles, allá estaba el teatro Iris, hoy Teatro de la Ciudad Esperanza Iris, el teatro fue el foro; así como el teatro Fru Fru, que fue de Irma Serrano. Muchos artistas iban al Café París porque ahí sabían llegaban muchos periodistas de política y de sociales. Ahí se citaban para platicar. Luego de allá muchos los que tenían dinero, porque allá en el café, el París ya habían comido, muchos se quedaban ahí a comer, pero otros iban al lado a La Ópera, a tomar los tragos, otros se cruzaban al Sanborns de Los Azulejos –ya cerrado ahora–. El Café París era un café de artistas, de periodistas, de poetas, de desconocidos, en fin, allá iban. 

JGD Señala que hay un libro del tabasqueño Manuel González Calzada, que se llama Café París express: tragicomedia en dieciséis años**, que en la portada había una taza de café humeante, es un documento que se debe consultar. 

Juan de la Cabada ahí pasaba, pasaba también don Ermilo (Abreu Gómez). Raúl Cáceres (Carenzo), era muy habitual el poeta de Halachó (Yucatán). Luego vivió muchos años en la Ciudad de México y en el Estado de México, en Toluca. Ahí iban a verlo (al Café París) muchos poetas que estaban comenzando, a llevarles sus obras. Sus obras nuevas, sus manuscritos para que él leyera y les diera su opinión, que les escribiera prólogos. Ahí se citaban.

Ahí se reunían, iban a ver a los grandes; por ejemplo, me sentaba mucho con Raúl Cáceres y llegaban ahí poetas; ahí maestro tengo esto, a ver si le da una ojeada, a ver si me escribe un prólogo.

Raúl Garduño, poeta chiapaneco muy amigo de Raúl Cáceres. Otro que también iba es el chiapaneco parte de La Espiga Amotinada y autor de Benzulul Eraclio Zepeda. Se sentaba en la mesa con don Juan (de la Cabada), era muy amigo de don Juan. Al que conocía, era a Eraclio Zepeda, Laco le decían. 

Había quienes ya tenían su mesa separada, eh, iban a la misma mesa.

Don Severo Mirón iba en las noches, él escribía de espectáculos en la revista Siempre y publicaba una serie de libro resumidos, creo 150 fascículos, llegué a tenerlos todos.

HC Se llamaron Platícame un libro, todavía es posible escuchar las cápsulas radiofónicas de los textos en la radio del Instituto Mexicano de la Radio (Imer).

JGD Sí, eran historias, libros abreviados. Se vendían en los kioscos de periódicos y revistas todos los sábados, entre 1985 y 1988, eran muy baratos. La gente los compraba, eran de difusión cultural. 

Mirón tenía la concesión del cineclub del Club de Periodistas, donde pasaban siempre, no pasaba más que películas de Charles Chaplin, a partir de mediodía hasta las ocho, nueve de la noche funcionaba el cineclub.

“El Campechano” Oscar Alberto Pérez García, se hizo cargo un tiempo porque era muy amigo de don Severo, del cineclub de periodistas que estaba ubicado en el Club de Periodistas, enfrente al Café París, era una región, una zona, una calle de mucha vida cultural; la calle era Filomeno Mata. 

Ahí estaba el cineclub, Severo Mirón era muy importante.

Severo que escribió una canción dedicada a Ciudad del Carmen Barco Camaronero; era también compositor. 

“Barco Camaronero

Ligero

Vamos hacia laguna

La luna 

…Millones sacaré del mar

Camarones

…Langostino y camarón”

Tararea JGD

Es también autor de la canción Como un perro que cantó María Victoria.

Otro punto en el Café París. Veía llegar un señor muy pulcramente vestido, ya anciano, anciano de 70 años, pero pulcramente vestido con su bastón y todo, entraba a las nueve de la mañana, era puntual, el señor Levy; no recuerdo su nombre, el señor Levy, un apellido judío.

Entraba el señor Levy, a las nueve, entonces los que ya estaba ahí, le pusieron porque era infaltable, los meseros ya sabían que a las nueve llegaba el señor Levy, se sentaba en su mesa, y le tenían que servir su café con leche, tomaba café con leche y su pan, y ahí desayunaba.

Y le decían, como anécdota, pero así dando las nueve, el reloj que estaba en la Torre Latinoamericana sonaba, ahorita creo que ya no suena. Las nueve, tas, y él hacía su entrada. Entonces le pusieron de apodo el abominable hombre de las nueve. Porque a las nueve estaba entrando al Café París.

¡No está registrado eso!

Isela Vega vs Irma Serrano

La verdad es que comerte un pan, un café, y bueno, pasar ahí un rato amigable, bolearte los zapatos, en fin, era disfrutarlo, el lugar, el ambiente y sobre todo toda la gente que llegaba Café París, entre políticos y artistas, confiesa el abogado cancunense Gabino Andrade Romero (GAR). 

Iba porque me gustaba ese café, porque me comía ahí mi desayuno, muy a gusto, y ocasionalmente fui por las noches.

Sí lo conocí y estuve ahí, en el año 1980. Tras la pregunta si quiere dar su testimonio de cuando iba de chavo, ¿qué vio, si le tocó ver algún escritor? 

GAR Añade no, no llegué a ver un escritor, pero sí llegué a ver algunas personalidades del ambiente de los actores que llegaban ahí.

HC ¿Cómo quiénes?

GAR Mira, Ignacio López Tarso, también a Jorge Lavat; en alguna ocasión a Fanny Cano. Otra vez me gustó ver que llegaba ahí la norteña Isela Vega y “La Tigresa” Irma Serrano

HC ¿Juntas? 

GAR No, cada quien llegó por su lado y ahí se encontraron, me gustó por las pendejadas que se decían. También llegué a ver ahí al actor mexicano Jorge Rivero.

GAR Sí lo conocí, de hecho, yo soy cafetero, me gustaba mucho La Habana, el París, El Popular, que eran los café que yo visitaba. Otro café que yo visitaba, que era de chinos que está frente a los Bisquets de Obregón, precisamente de ahí (Miguel Ángel) Mancera (Segura) es que se aprendió la fórmula del café y de los bisquets, él no lo sabía. De ahí hacen Los Bisquets de Obregón enfrente, pone uno en la calle Álvaro Obregón que sale a Cuauhtémoc y a Insurgentes y dos más, uno en cada esquina; estoy hablando de hace 40 años; sí, de 1980 y tantos. 

París cerrado desde 2017

En el Facebook del Café París, Chihuahua, no se precisa ciudad, que refleja 1.7 mil Me gusta y 1.7 mil seguidores tiene el siguiente texto desde el 15 de octubre de 2017.

“Buenas tardes a todos nuestros clientes.

Para informarles que por causas de fuerza mayor Café París permanece cerrado.

Les damos las gracias infinitas por habernos visitado y acompañado en estos meses.

Fue un placer atenderlos.

Mil gracias”.

(Fotos: Liz Arroyo, Héctor Cobá y Manuel Monroy Correa)

*https://www.excelsior.com.mx/expresiones/2015/03/08/1012187

**http://www.elem.mx/estgrp/datos/1322 (aquí se habla con detalle del Café París)

hectorcobacc@gmail.com / X: @HctorCob / Facebook: Héctor Cobá

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