18 abril, 2026

Crónicas de una mordida anunciada (y sin vacuna antirrábica) – TECNOPOLÍTICA GEEK

@_Chipocludo

Enfermedades que se creían controladas o erradicadas están resurgiendo en México, alertando a autoridades sanitarias y especialistas. Sarampión, tos ferina, fiebre amarilla y viruela símica han sido confirmadas en distintas regiones del país durante 2025. La causa: una combinación peligrosa entre desinformación, baja vacunación y falta de acceso a servicios de salud.

El movimiento antivacunas ha crecido en redes sociales, restando efectividad a décadas de campañas de prevención, a esto se suma el desabasto intermitente de vacunas, especialmente en comunidades rurales. En estados como Quintana Roo, por ejemplo, aún es difícil acceder a la vacuna antirrábica tras una mordedura de perro, a pesar de que se presentan cientos de casos al año. No todos los hospitales la tienen disponible y muchos pacientes deben recorrer varios kilómetros para recibir atención oportuna.

También influyen factores como el cambio climático y la migración, que han ampliado la presencia de mosquitos vectores y reconfigurado la geografía de enfermedades como el dengue, la fiebre amarilla o el chikungunya. La movilidad constante entre regiones facilita la propagación de brotes, mientras que las condiciones de pobreza, hacinamiento y abandono institucional agravan el panorama.

Las enfermedades con brotes activos o vigilancia reforzada en México durante 2025 son:

  • Sarampión: Casos en aumento, especialmente en zonas urbanas con baja vacunación infantil.
  • Tos ferina: Crecen los contagios entre menores de cinco años.
  • Fiebre amarilla: Presente en el sur del país, con brotes asociados a mosquitos.
  • Viruela símica: Transmisión comunitaria en al menos tres estados.
  • Tuberculosis: Aumento sostenido en zonas densamente pobladas.
  • Poliomielitis: Sin casos locales, pero con vigilancia por riesgo de reintroducción.

Expertos en salud pública insisten en que las vacunas funcionan, pero necesitan voluntad política, logística eficiente y campañas de información claras, el problema no es solo la falta de recursos: también se lucha contra la desinformación y la negligencia. Mientras algunos evitan vacunar a sus hijos por miedo infundado, otros simplemente no tienen acceso ni transporte para llegar a un centro de salud.

El regreso de estas enfermedades no es casualidad ni castigo divino. Es consecuencia de años de abandono, discursos sin evidencia y sistemas de salud parchados con discursos optimistas. México tiene el conocimiento, los médicos y las vacunas… pero también tiene una brecha inmensa entre el deber ser y la realidad.

Porque en este país, las enfermedades no necesitan visa para volver. Les basta con una herida abierta, una vacuna ausente y un gobierno que anda más ocupado en campañas que en coberturas.

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