*El camino del cancunense ha sido tan exigente como inspirador: logró medalla de oro en cada una de las paradas del circuito de la Federación Mexicana de Jiu Jitsu A.C.
Por Sergio Masté
Cancún tiene en Ronaldo Ramos Villegas a un verdadero orgullo deportivo. El joven artemarcialista se declara listo para representar a México en los Juegos Panamericanos de Jiu Jitsu, que se celebrarán en Panamá del 12 al 15 de septiembre. Antes de la gran cita, viajará el 8 de septiembre a la Ciudad de México para concentrarse con la selección nacional.
El camino de Ronaldo ha sido tan exigente como inspirador, de la mano de su mentor, Ismael Sacramento, de Brasa Cancún, logró medalla de oro en cada una de las paradas del circuito de la Federación Mexicana de Jiu Jitsu A.C., desde Campeche, Mérida, Xalapa y Manzanillo, hasta coronarse en los nacionales de CDMX y Pachuca. Ese recorrido lo colocó en el primer lugar del ranking de su grado y peso, además de darle el título de Campeón Nacional y Seleccionado Nacional.
Sin embargo, el cancunense lamenta la falta de apoyos para los atletas y lanzó un llamado directo a la iniciativa privada:
“Hago un llamado a los empresarios para que apoyen el deporte, porque no es fácil mantenerse en competencia sin respaldo”, expresó.
Ramos asegura que portar los colores de México es cumplir un sueño:
“Es una meta más, un sueño que alguna vez tuve y vamos a cumplir pronto”, señaló en entrevista, donde reveló que su mayor inspiración es su madre y que, fuera del tatami, tiene un talento oculto: cantar.
El joven también dejó ver su lado más humano al hablar de las derrotas y las lesiones: “Cuando pierdes y sales lesionado por no querer rendirte, es el momento más difícil”, confesó.
Entre risas y anécdotas, compartió que su playa favorita es Chac-mol, que después de competir su recompensa ideal es un buen plato de pozole, y que su apodo en el gimnasio es “Sacto”.
Con la mirada puesta en Panamá y el corazón en Cancún, Ronaldo Ramos simboliza la perseverancia de quienes convierten un sueño en cicatrices de gloria.






