29 mayo, 2026

Ranas en la leche: la ciencia respalda la tradición

MOSCÚ.- Mucho antes de que los refrigeradores simplificaran la vida, las comunidades rurales de Rusia y Finlandia se enfrentaban a un problema complejo: cómo evitar que la leche se echara a perder. ¿Su solución? Introducir una rana marrón viva (Rana temporaria) en el tarro de leche.

Esta práctica era común en los siglos XIX y principios del XX y constituía un método tradicional y empírico de conservación de alimentos transmitido de generación en generación. Se observaba que la leche se conservaba fresca durante más tiempo en presencia de una rana, pero no se entendía la razón científica subyacente.

Investigaciones modernas, en particular un estudio dirigido por el Dr. Albert Lebedev en la Universidad Estatal de Moscú, investigaron este folclore. Los científicos descubrieron que la piel de la rana parda secreta potentes péptidos antimicrobianos (compuestos antibióticos naturales) que inhiben el crecimiento de bacterias y hongos que causan la acidificación de la leche.

El estudio confirmó que estos compuestos naturales, como Brevinin 1Tb, fueron eficaces para combatir bacterias dañinas como Staphylococcus y Salmonella, actuando esencialmente como conservantes de la naturaleza.

Esta inusual tradición, que hoy parece extraña, fue una aplicación ingeniosa, aunque involuntaria, de la bioquímica natural que ayudó a las personas a preservar una fuente vital de alimentos en ausencia de tecnología. (Con información de Vintag.es)

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