Impulso a la infraestructura estratégica, crecimiento económico por encima del promedio nacional, fortalecimiento de la seguridad, consolidación turística, desarrollo del campo y una política social orientada a reducir desigualdades, ejes del Renacimiento Maya
EL DESPERTADOR DE YUCATÁN
El gobernador de Yucatán, Joaquín Díaz Mena, presentó su primer informe de gobierno durante un acto celebrado en el Centro Internacional de Congresos de la ciudad de Mérida, la tarde del domingo 18 de enero. En este ejercicio de rendición de cuentas, el mandatario expuso los principales avances alcanzados a lo largo de sus primeros 15 meses al frente del Ejecutivo, así como los retos pendientes y la visión que orientará los cinco años restantes de su administración.
Durante su mensaje, Díaz Mena destacó el impulso a la infraestructura estratégica como palanca de crecimiento, subrayando que el desarrollo económico solo cobra sentido cuando se traduce en bienestar para la población, y que dicho bienestar requiere bases productivas sólidas y sostenibles. En este marco, destacó también las acciones orientadas a reforzar la seguridad mediante el fortalecimiento del blindaje estatal, como condición indispensable para preservar la estabilidad social y la confianza ciudadana.
El informe incluyó avances en sectores clave como el campo, con la construcción y rehabilitación de caminos sacacosechas que facilitan la movilidad de la producción rural; en salud, con el proyecto del nuevo Hospital O’Horán como eje de modernización del sistema hospitalario; y en educación superior, a través de la creación de nuevas universidades que amplían la cobertura y vinculan la formación profesional con las necesidades productivas del estado.
Asimismo, el gobernador expuso los programas de vivienda y las acciones para atender rezagos sociales, junto con proyectos de impacto regional como el Polo de Bienestar en Progreso y la mejora de la conectividad logística. Estos esfuerzos, explicó, forman parte de una estrategia integral que busca reducir desigualdades, fortalecer el tejido social y consolidar un modelo de desarrollo con sentido humano, alineado a los principios del Renacimiento Maya.
Un año de crecimiento económico




Durante el primer año del Renacimiento Maya bajo la gestión de Joaquín Díaz Mena, la economía de Yucatán mostró un comportamiento favorable en un contexto marcado por la desaceleración internacional y la cautela de los mercados. A lo largo de 2025, la entidad logró consolidar un crecimiento económico de 1.7 por ciento, cifra superior al promedio nacional, sostenida por el dinamismo de sus actividades productivas tradicionales y por el fortalecimiento de los sectores vinculados a los servicios y al turismo, que continúan siendo pilares del desarrollo estatal.
El sector primario fue uno de los más dinámicos, con un crecimiento de 7.8 % durante el primer trimestre del año, reflejo de una recuperación en el campo y de una mayor integración de las comunidades rurales a las cadenas productivas. Las inversiones en infraestructura básica, como los caminos sacacosechas, facilitaron la comercialización y el traslado de mercancías.
El sector secundario mostró un crecimiento más moderado, aunque se mantuvo en terreno positivo, con una tasa acumulada de 3.7 % hasta septiembre de 2024. Este comportamiento estuvo respaldado por proyectos de infraestructura estratégica, entre ellos la ampliación del Puerto de Altura de Progreso y nuevas instalaciones energéticas, concebidas para fortalecer la actividad industrial en el mediano plazo.
El sector terciario se consolidó como el principal motor económico del estado. Las actividades de comercio, servicios y turismo registraron un crecimiento de 2.7 % en el comercio formal durante el primer trimestre de 2025. Yucatán se ubicó entre las entidades con mayor dinamismo en servicios empresariales y profesionales, con una tasa anual de 10.81 %, reflejo de la confianza del sector privado.
En materia de inversión, el estado captó 53 proyectos turísticos y productivos, con una inversión estimada de 12,000 millones de pesos a desarrollarse en los próximos dos años. A ello se sumaron recursos por 3,700 millones de pesos destinados a infraestructura logística, como el Aeropuerto Internacional de Mérida y el puerto de Progreso.
Turismo, motor de desarrollo
El turismo se consolidó durante 2025 como uno de los principales motores del crecimiento económico del estado, con cifras récord que abarcaron inversión, derrama económica, generación de empleos y capacitación. Esta actividad da sustento directo a alrededor de 116,000 personas y uno de los principales retos es ampliar los beneficios del sector hacia un mayor número de municipios, en consonancia con los objetivos del Renacimiento Maya.



A lo largo del año, la política turística estatal avanzó en la diversificación de destinos y experiencias, con un énfasis particular en el turismo comunitario. Esta estrategia permitió redistribuir el flujo de visitantes más allá de la capital y fortalecer la proyección de los Pueblos Mágicos, así como de zonas arqueológicas, playas, cenotes y parques naturales. La promoción de rutas vinculadas al patrimonio cultural y natural, incluido el concepto de santuario maya, amplió la oferta turística y reforzó el vínculo entre turismo, identidad y desarrollo local.
El desempeño del turismo de cruceros fue uno de los rubros más dinámicos. El incremento en rutas, arribo de embarcaciones y número de cruceristas se tradujo en una mayor derrama económica, tendencia que se prevé continúe al alza con la ampliación del Puerto de Altura de Progreso.
La inversión privada en infraestructura turística también mostró un crecimiento sostenido. Nuevos desarrollos hoteleros, proyectos restauranteros, parques temáticos y atractivos complementarios contribuyeron a diversificar la oferta y a generar oportunidades económicas en distintas regiones del estado.
En el ámbito de los Pueblos Mágicos, destinos como Valladolid, Izamal, Maní, Espita, Sisal, Motul y Tekax registraron mejoras en imagen urbana, servicios y atención al visitante, que fortalecieron la competitividad de los destinos y ampliaron los beneficios económicos para la población local.
Las estrategias de promoción turística permitieron un aumento aproximado del 12 por ciento en la llegada de visitantes, tanto nacionales como internacionales, con un crecimiento notable en segmentos familiares y de mayor poder adquisitivo. Este comportamiento se reflejó en una mayor ocupación hotelera y en el incremento de la pernocta, factores que impulsaron la creación de nuevos empleos en ciudades y municipios.
Como parte de una visión de largo plazo, durante 2025 se creó el Consejo Consultivo de Turismo, integrado por representantes de la iniciativa privada, instituciones académicas y el sector público, con el objetivo de fortalecer un modelo turístico sostenible, comunitario y cultural, basado en estándares de calidad y competitividad.
La agenda turística incluyó también acciones de promoción internacional orientadas a mercados europeos, con énfasis en estancias prolongadas, así como el fortalecimiento del turismo de reuniones mediante ajustes institucionales para atraer congresos y eventos. A ello se sumaron inversiones en rehabilitación de destinos y espacios públicos, como el programa Rutas Mágicas de Color, aplicado en diversos municipios, y la consolidación de plataformas de promoción como la Semana de Yucatán en México, que además de posicionar al estado como destino turístico, funcionó como escaparate para atraer inversiones en otros sectores estratégicos.
Puerto de Altura, visión de futuro



La ampliación y modernización del Puerto de Altura de Progreso es uno de los proyectos estratégicos más relevantes para el crecimiento económico regional, desarrollado en coordinación con el Gobierno de México y de manera paralela a la habilitación del servicio de carga del Tren Maya.
La obra contempla una inversión total estimada en 12,000 millones de pesos y se ejecuta de manera conjunta con la Secretaría de Marina. En una primera etapa, el Gobierno del Estado destinó 1,630 millones de pesos para el inicio de las obras, mientras que las siguientes fases se financiarán con inversión privada y recursos federales.

A este esfuerzo se suman más de 37,000 millones de pesos comprometidos por la Federación en distintos proyectos estratégicos vinculados al puerto y su entorno, con lo que se refuerza el papel de Yucatán como un eje logístico, económico y turístico del sureste mexicano. Las obras permitirán recibir embarcaciones de mayor tamaño, tanto para el turismo de cruceros como para diversos tipos de carga, incrementando la competitividad del estado y su capacidad de inserción en las cadenas globales de suministro.
El avance del proyecto ha despertado el interés de empresas nacionales e internacionales, que han manifestado su intención de invertir en el puerto para fortalecer sus operaciones y ampliar la oferta de servicios logísticos y comerciales. Este entorno favorable refuerza la atracción de capital y la generación de nuevas oportunidades productivas en la región.
Como parte del mismo esquema de desarrollo, se contempla la ejecución de nueva infraestructura ferroviaria a cargo de la Secretaría de la Defensa Nacional, obra que se desarrollará en dos etapas a lo largo de dos años y medio y que permitirá integrar de manera más eficiente el puerto con el sistema de transporte terrestre y ferroviario del país.
Adicionalmente, en el área portuaria se anunció la construcción de la Universidad del Mar, un proyecto orientado a ampliar las oportunidades de formación académica y desarrollo profesional para las juventudes yucatecas, vinculado a sectores estratégicos como la logística, el comercio marítimo y el turismo.
Seguridad, ejemplo para el país




Mantener a Yucatán como un estado seguro no es un logro que se presume, sino una tarea diaria que se consolidó como una prioridad durante 2025 y que se fortalecerá con inversiones adicionales en 2026.
En los indicadores oficiales de seguridad y percepción social, Yucatán se ubica entre las entidades con mejores resultados del país. De acuerdo con datos del Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública al cierre de 2025, la entidad registró la tasa de homicidios dolosos más baja del país, con aproximadamente 1.03 homicidios por cada 100,000 habitantes, cifra notablemente inferior al promedio nacional de 12.85 por cada 100,000, y que refleja la estabilidad de su entorno social.
El Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi) también ha colocado a Yucatán como una de las entidades con muy bajos niveles de homicidios, con tasas comparables a las de países europeos con altos estándares de seguridad, lo que contrasta con condiciones más complejas observadas en otras regiones del país.
En términos de percepción ciudadana, la Encuesta Nacional de Victimización y Percepción sobre Seguridad Pública (ENVIPE) de septiembre de 2025 situó a Yucatán en el tercer lugar nacional en percepción de seguridad, con un 59.8 % de habitantes que consideran al estado seguro, una cifra aproximadamente el doble del promedio nacional, lo que da cuenta de la confianza de la población en su entorno local.
La confianza en las instituciones encargadas de la seguridad también se refleja en los datos, ya que Yucatán registró uno de los niveles más altos de confianza en la policía estatal, con 71.1 %, por encima de la media nacional.
Detrás de estos números aparece una estrategia que combina la presencia y operación policial con programas de proximidad social, promoción de la cultura de la legalidad y coordinación institucional entre los tres órdenes de gobierno. Estas acciones se complementan con una mayor dotación de equipamiento, vehículos y tecnología para fortalecer la respuesta y la capacidad operativa de los cuerpos de seguridad locales, así como con la instalación de controles carreteros y operativos de vigilancia enfocados en la prevención del delito y la atención ciudadana.
Campo y desarrollo rural: apoyos e innovación





El desarrollo del campo y las zonas rurales de Yucatán se consolidó como un componente esencial para la economía estatal en 2025, impulsando la productividad agropecuaria, la diversificación productiva y la sustentabilidad de las comunidades rurales. Esta estrategia se enmarca dentro del Renacimiento Maya, con el objetivo de fortalecer las capacidades productivas, fomentar empleo y mejorar la calidad de vida de las familias que dependen de actividades agropecuarias, ganaderas, pesqueras y agroindustriales.
Los datos indican un repunte importante en la actividad del sector primario en los primeros meses de 2025, con tasas de crecimiento que se han ubicado entre las más altas de los últimos años. En varios periodos del año, las actividades agropecuarias en Yucatán registraron aumentos de doble dígito, producto de mejores condiciones climáticas, mayor tecnificación y mayor inversión en insumos, semilla y fertilización, así como en la producción pecuaria y pesquera.
La Secretaría de Desarrollo Rural (Seder) ha desplegado diversos programas para dinamizar la economía rural, entre los que destaca el Programa de Mecanización de Tierras, permitiendo mecanizar miles de hectáreas y optimizar procesos de cultivo y aprovechamiento de la tierra.
Además, el gobierno estatal entregó apoyos financieros y créditos por más de 5.7 millones de pesos a productores de diversos sectores —ganadería bovina y ovina, apicultura, agroindustria, acuacultura y pesca ribereña— para adquirir ganado, rehabilitar bodegas, producir tilapia y adquirir embarcaciones para la pesca, fortaleciendo la productividad y el ingreso de las comunidades rurales.
La administración estatal también ha buscado fortalecer el marco normativo y las capacidades productivas del campo mediante la firma de la nueva Ley de la Ganadería de Yucatán, orientada a modernizar esta actividad, promover su sustentabilidad y apoyar a más de 2,500 productores con herramientas, insumos y maquinaria.
Este enfoque integral responde a la necesidad de hacer del campo un sector productivo, competitivo y resiliente, capaz de generar empleo, atraer inversiones y ofrecer oportunidades económicas en las comunidades rurales.
Política social y bienestar compartido





La política social se convirtió en uno de los ejes transversales del primer año del Renacimiento Maya, con una estrategia orientada a que el crecimiento económico tuviera un impacto directo en la calidad de vida de la población, priorizando la atención a los rezagos históricos en vivienda, salud, educación y servicios básicos, con especial énfasis en los municipios del interior y las comunidades con mayores carencias.
En materia de vivienda, se impulsaron programas de construcción, ampliación y mejoramiento de hogares, así como acciones de regularización patrimonial, con el objetivo de ofrecer condiciones de mayor seguridad y dignidad a miles de familias, con proyectos de mejoramiento urbano y recuperación de espacios públicos, orientados a fortalecer el tejido social y generar entornos más seguros y funcionales.
El sector salud ocupó un lugar central en la agenda social, con avances relevantes en infraestructura y atención médica. Destaca el proyecto del nuevo Hospital O’Horán, concebido como un centro hospitalario de alta especialidad que permitirá ampliar la capacidad de atención, modernizar los servicios y reducir la saturación en el sistema de salud estatal. A ello se sumaron acciones para fortalecer la atención regional y acercar los servicios médicos a comunidades alejadas.
En el ámbito educativo, la política social apostó por ampliar las oportunidades de formación para jóvenes yucatecos, particularmente en el nivel superior y técnico. La creación de nuevas universidades y centros de formación respondió a la necesidad de vincular la educación con las vocaciones productivas del estado, favoreciendo la inserción laboral y el desarrollo de capital humano en sectores estratégicos.
La atención a los grupos en situación de vulnerabilidad formó parte de este enfoque integral, con programas dirigidos a personas adultas mayores, mujeres, niñas, niños y juventudes, así como apoyos para fortalecer la seguridad alimentaria y el acceso a servicios básicos. En este rubro, el Sistema DIF Yucatán, bajo la presidencia honoraria de la Mtra. Wendy Yamile Méndez Naal, desempeñó un papel relevante en la implementación de acciones de asistencia social y acompañamiento comunitario, orientadas a reducir brechas de desigualdad y ampliar la cobertura de atención a sectores prioritarios.
Con esta política social, el gobierno estatal plantea un modelo de desarrollo que articula crecimiento económico, infraestructura y bienestar, bajo la premisa de que el progreso solo es sostenible cuando se traduce en mejores condiciones de vida. De esta manera, el Renacimiento Maya se proyecta no solo como una estrategia de transformación productiva, sino como un esfuerzo integral para construir un Yucatán más equitativo, con oportunidades compartidas en todo el territorio.

