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HAMBURGO.- El estrés no solo cambia el estado de ánimo o provoca cansancio. Una investigación realizada en Alemania descubrió que también puede alterar la forma en que el cerebro conecta recuerdos antiguos con información nueva, un proceso clave para comprender el entorno y tomar decisiones.
Los científicos observaron que, cuando una persona se encuentra bajo presión intensa, el cerebro tiene más dificultades para realizar algo llamado “integración cognitiva”. En términos sencillos, se trata de la capacidad para relacionar experiencias pasadas con situaciones presentes y sacar conclusiones.
Por ejemplo, si alguien recuerda a un amigo que siempre usa un sombrero verde y después ve ese mismo sombrero en un parque, el cerebro normalmente une ambas piezas y deduce que esa persona podría estar cerca. El estrés parece interferir justamente en esa conexión.
Para comprobarlo, investigadores de la Universidad de Hamburgo trabajaron con 122 voluntarios. Algunos fueron sometidos a situaciones diseñadas para generar tensión, como simulaciones de entrevistas laborales y ejercicios mentales exigentes, mientras otros realizaron tareas más relajadas. Luego analizaron su actividad cerebral mediante resonancia magnética funcional.
Los resultados mostraron menor actividad en regiones del hipocampo, estructura relacionada con la memoria y especialmente sensible al estrés.
Los autores explican que normalmente, cuando aprendemos algo nuevo, aparece una especie de “destello” de recuerdos previos que ayuda a relacionar información. En las personas estresadas, ese mecanismo parecía debilitarse.
El hallazgo podría ayudar en el futuro a diseñar mejores tratamientos para ansiedad y estrés crónico. También recuerda algo importante: dormir bien, mantener rutinas saludables y reducir la sobrecarga diaria no solo beneficia el ánimo; también puede influir en la forma en que pensamos y entendemos el mundo.

