*Su mayor anhelo es convertirse en campeón del mundo, alcanzar la estabilidad económica y material que le permita tener su casa y su auto, todo fruto de su dedicación y esfuerzo en el boxeo.
Sergio Masté
Conocido como “Cobra” en los círculos del boxeo, Alvino Herrera ha forjado su camino en este deporte con arrojo y pasión. Originario de Acapulco, su estilo ágil y veloz le ha valido el apodo que lo distingue en el ring. “Sí soy un poco rápido, un poco técnico y pues me muevo”, comenta con modestia sobre su estilo de pelea.
Herrera ha dedicado siete años de su vida al noble arte del boxeo, acompañado en su trayectoria por su dedicado entrenador, Samuel Uribe. Desde las mañanas de entrenamiento físico hasta las tardes de técnica y sparring, Albino se sumerge en un riguroso régimen para perfeccionar su habilidad en el cuadrilátero.
Pero el camino hacia la gloria en el boxeo no está exento de sacrificios. Antes de cada enfrentamiento, Herrera se somete a una estricta disciplina, renunciando a salidas y manteniendo una dieta rigurosa para asegurar un óptimo rendimiento.
Cuando se le pregunta si vale la pena ser boxeador, su respuesta es firme: “Yo siento que sí, porque también depende de si te gusta, te encanta lo que haces. A mí me gusta, amo esto que hago y me encanta”.
Para Alvino, el boxeo es más que un deporte; es una pasión que corre por sus venas, influenciada por su padre, quien también fue boxeador y le transmitió el amor por este arte.
Entre sus ídolos en el ring destacan nombres como el del “Canelo” Álvarez, Julio César Chávez, Juan Manuel Márquez y Manny Pacquiao, figuras que admira y que inspiran sus sueños de grandeza.
Y es que Albino “Cobra” Herrera sueña en grande. Su mayor anhelo es convertirse en campeón del mundo, alcanzar la estabilidad económica y material que le permita tener su casa y su auto, todo fruto de su dedicación y esfuerzo en el boxeo.
Para él, el boxeo no solo es un deporte, sino una herramienta que puede cambiar vidas. “Yo siento que sí”, afirma con convicción cuando se le pregunta sobre este aspecto.
Con un récord invicto de 12 victorias y 12 empates, Alvino Herrera se encuentra a la espera de la oportunidad que lo lleve al tan ansiado campeonato mundial. Con su golpe favorito, el gancho al hígado, y su valor perseverante, se declara listo y preparado para enfrentar cualquier desafío que el ring le depare.



