
Una de las noticias importantes de la semana pasada fue que se anunció un recorte del 75% del presupuesto operativo a la Conanp, Comisión Nacional de Áreas Naturales Protegidas, ante lo cual varias organizaciones como Greenpeace o el Fondo Mundial para la Naturaleza, WWF, se pronunciaron en contra y saben qué, nosotros deberíamos hacerlo también.
Al igual que como ocurre con la Conabio, Comisión Nacional para el Conocimiento y Uso de la Biodiversidad, o el Fonden, Fondo para la Atención de desastres Naturales, estos fondos o fideicomisos pareciera, o creen varios, que están ahí, quitando dinero al presupuesto nacional, pero no: son importantísimas, es de vital importancia que existan ya que su trabajo, si pareciera que no se ve en el día a día, sí se nota, y mucho, a la hora de la llegada de un desastre natural o de una pandemia o de un anuncio más de algún animal en extinción o de algún ecosistema con grave daño, como está pasando con los corales, o los bosques y mangles.
La Conanp está en riesgo de no poder seguir operando, y ya anunció que tendrá que cerrar varias de sus oficinas en campo donde apoyaban a proyectos de las comunidades, atendían los riesgos ambientales y hacían vigilancia y monitoreo del ecosistema y las especies, si se les recorta de tal manera el presupuesto. Y a qué se dedica la Conanp, a la conservación de áreas naturales que son nuestros pulmones y además sirven como receptores y transformadores del dióxido de carbono.
Las áreas naturales protegidas “son aquellas que no han sido modificadas por la acción del hombre, y en ellas se cumplen etapas claves del ciclo biológico de algunas especies”. Sin el trabajo que realiza la Conanp estas áreas no contarían con protección y podrían ser vendidas, explotadas, saqueadas y descuidadas poniendo en riesgo la vida de flora y fauna en ellas, el desarrollo de las comunidades que ahí se encuentren y la vida de nosotros también, pues estos ecosistemas juegan un papel muy importante para nuestra vida y nuestra salud.
En ellas trabajan guardaparques y grupos de emprendimiento de las mismas comunidades locales, donde se fomenta el desarrollo sostenible de las mismas, para salvaguardar sus recursos y proveer a su comunidad de trabajo y comida. Son millones de hectáreas terrestres, costeras y marinas donde habitan pueblos indígenas, que quedan en riesgo al igual que la propia área natural.
El recorte llega en el marco del Día Mundial del Medio Ambiente y se da aun cuando México es parte de La Convención Marco de las Naciones Unidas, en el cual se firmó el compromiso del cuidado del medio ambiente de nuestro país.
Las áreas naturales protegidas no son solo benéficas en el sentido ambiental, también lo son en el sentido social, pues son como la columna vertebral para el desarrollo económico sostenible del país, pues dejan derrama en el sector turístico, pesquero, etcétera, e incluso es aliado en la prevención de desastres naturales, ya que cientos de hectáreas de mangle que protegen de huracanes, por ejemplo, representan seguros por millones de pesos, asegura la WWF y es cierto y varios hoteleros, empresarios y políticos lo saben y aun así, los destruyen.
En México hay 182 áreas naturales protegidas y tal parece que se tendrán que cuidar solas antes de que llegue otro decreto que las desacredite como tales para cambiar usos de suelo.
El impacto ambiental o antopogénico, que es el que se produce por la actividad humana sobre el medio ambiente, es tal, que la comunidad científica ha propuesto el termino Antropoceno, para denominar al periodo geológico actual, en la historia terrestre, “debido al significativo impacto global que las actividades humanas han tenido sobre los ecosistemas terrestres. ¡Qué tal! Tantos cambios naturales que ha enfrentado el planeta y no ha sucumbido a ellos y llega el ser humano a cambiar y destruir, lo que con millones de años el planeta formó y preservo.
El presupuesto de estos organismos no debe ser utilizados para la recuperación económica del país, se ocupa y se necesita día a día pues si se pierde un bosque, corales, mangles por ejemplo, no se pueden recuperar, mientras que sí se podría hacer un alto a construir ahorita que el país necesita recuperación económica, un tren o una refinería que además, estos dañarían aún más el medio ambiente. Por ponerse a construir esto no se va a recuperar el país.
El gobierno debe garantizar nuestro derecho a tener un ambiente sano y para ello cuenta con estos instrumentos, los sistemas de áreas naturales protegidas, pero los recortes vienen desde administraciones pasadas y cada vez se reduce más el presupuesto, hasta llegar a menos de 10 pesos por hectárea, de aplicarse este recorte y así, estos organismos no pueden hacer su trabajo.
El Fonden, Fondo para la Atención de Emergencias, es otro importante fideicomiso, en riesgo de desaparecer, lo cual es gravísimo pues éste está creado para atender a los ciudadanos que han sufrido los embates de un desastre natural y salva guardar sus vidas, además de proporcionar los suministros en la emergencia y ayudar a la reconstrucción de infraestructura y vivienda de la población marginada que son quienes más sufren en los desastres naturales.
Este fideicomiso busca igual lograr mayor resiliencia en la población y en las comunidades que enfrentan los desastres naturales. Los ecosistemas sufren destrucción también en estos desastres y su protección y pronta recuperación es vital para nosotros y para las comunidades que dependen de ellos.
¿Qué recursos le quedarán a nuestro país para lograr un desarrollo sostenible en todos los estados y comunidades, es decir aprovechando sus recursos sin abusar de ellos hasta extinguirlos, si éstos no son protegidos y bien gestionados?
¿Qué bellezas naturales le quedarán a nuestro país para vender al turismo si no hay áreas naturales protegidas como Sian Ka’an, Calakmul, el Santuario de las Luciérnagas, el Parque Nacional Laguna de Montebello o tantas otras en donde incluso las mismas comunidades del área las protegen y dependen de ellas?
Miles de turistas llegan cada año a bucear o a admirar nuestra barrera de arrecifes de coral, Sistema Arrecifal Mesoamericano, que cuenta con una gran biodiversidad, pero éste ya está en grave peligro ya que el coral se está blanqueando, es decir está muriendo, poniendo con ello en riesgo a todo el ecosistema que en él habita. ¿Qué admirarán los turistas, de qué viviremos todas las personas que dependemos del turismo si todas estás bellezas se mueren por su devastación y nula protección? Pero este tema de nuestros corales ocupa un texto aparte por su gran importancia.
Levantemos la voz mexicanos, el cambio climático, el calentamiento global ya no tiene para atrás, solo empezará a empeorar o, si acaso, a detenerse un poco si logramos, con nuestras acciones, por muy pequeñas que sean, darle voz a la naturaleza, antes de que ésta nos hable a gritos con huracanes, tormentas, temblores o tsunamis. Defendamos nuestro derecho a un medio ambiente sano. Defendamos a nuestro bello planeta y ayudemos a quienes trabajan en estas organizaciones para que puedan continuar con su trabajo. No a más recortes para la conservación de nuestro medio ambiente. No a seguir usando combustibles fósiles. El futuro de nuestros hijos y de las generaciones venideras, depende de nosotros.

