18 abril, 2026

Fin a la sana distancia y la nueva… mortalidad || La casa del jabonero

Por: Niza Puerto

Bueno, pues entramos a la “nueva normalidad” en México, cuando todo el país está marcado en rojo, en color escarlata, en color alerta, en color alarma. Y el pasado lunes llegó el presidente Andrés Manuel López Obrador a Quintana Roo poniendo el ejemplo de lo que no se debería hacer, el ejemplo de esta modalidad en la que –dicen– no todos deben salir a la calle, sólo algunos, aunque no dicen quiénes, fomentando esto que ya se volvió un desmadre, regresando a la vieja anormalidad en un país anormal.

Ya en Cancún, López Obrador dijo al cantar del gallo que esta nueva normalidad y/o el final de la “sana distancia” obedece al tema económico, en el que los empresarios urgen reabrir sus negocios, sus comercios para empezar a generar dinero.

Cómo no recordar cuando mi abuela me sugería: “Hijita, nunca hagas cosas buenas que parezcan malas”, y qué razón tenía. Pero en el caso de AMLO parece que la sugerencia fue al revés: “No hagas cosas malas que parezcan buenas”. Y no hace caso.

El presidente sigue haciendo las cosas mal y las disfraza siempre con sus trillados discursos, con su retórica que ya aburre y que sólo la gente que recibe el correspondiente apoyo en sus programas de bienestar, asegura que “está rebién lo que hace” (y hasta lo que deshace).

Señores, señoras, esta arriesgadísima decisión de reabrir las puertas para que la gente salga, de ninguna manera obedece a la presión de los empresarios ¿de cuándo a acá AMLO se ha dejado llevar por lo que digan los miembros de la iniciativa privada?

Esto es un asunto político, que quede bien claro.

AMLO pretende izar nuevamente su bandera, su ideología que ha quedado maltrecha durante esta pandemia, sumamente lastimada porque el coronavirus lo doblegó, lo evidenció. Y a pesar de ello, sigue aferrado a sus ideas, unas ideas que quiere imponer a toda cosa, de cara a las elecciones de 2021, de unos comicios que empieza a verlos sumamente arriesgados para su causa, para mantener la mayoría en la Cámara de Diputados.

Sabe bien que las encuestas ya no le favorecen y ve cómo de manera gradual disminuye la aprobación a su gobierno.

Y ya entrados en el tema de las encuestas, por supuesto que los presidentes municipales y demás políticos pretenden capitalizar este cierre de “campaña”, una campaña que aprovecharon, ellos sí, durante la pandemia, con la publicación de encuestas patito que, of course, siempre favorecen al que paga.

Pero la gente no es tonta.

Al contrario, la población se da perfectamente cuenta de la forma en que pretenden manipularla y, créame, que ya está hasta la madre de este tipo de mentiras, de los políticos que quieren seguir pegados a la ubre gubernamental a toda costa y saltar de una regiduría a una diputación, de una diputación a la presidencia municipal, de la presidencia municipal a la gubernatura o al poder legislativo federal…

Y se pueden llevar grandes sorpresas, porque hay grupos que están trabajando fuerte, sin hacer política y sí, en cambio, buscando el bienestar común, quienes bien pudieran colarse en candidaturas con amplias posibilidades de triunfo. Porque eso es lo que busca la sociedad: Gente realmente honesta, con verdadera empatía, que se ha rajado el lomo por ayudar a la población.

Lo hemos dicho en otras entregas: Por ahí hay mujeres que bien pueden asumir el máximo cargo de gobierno en la entidad.

El coronavirus, esta pandemia cambió por completo el panorama político en México. Desnudó de pies a cabeza a algunos, midió las capacidades y la verdadera voluntad de otros y enfiló la política rumbo a las elecciones del próximo año.

Y no crean que esto se ha acabado. Al contrario, la pandemia puede cobrar más fuerza –lo que no significa un rebrote– y entonces de regreso a casa con más muertos, con más hospitalizados, con más dolor…Y eso lo pagarán muy caro aquellos adelantados, aquellos que no supieron esperar y prefirieron saciar sus ansias políticas con su nueva normalidad…

…con su nueva brutalidad, con su nueva mortalidad.

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