Pese al llamado de Claudia Sheinbaum para frenar actos anticipados de campaña, en todo el país persiste una estructura permanente de promoción política disfrazada de gestión pública, sin que alguna autoridad lo impida
SALVADOR CANTO / EQUIPO DE INVESTIGACIÓN DE EL DESPERTADOR DE QUINTANA ROO
El reciente exhorto de la presidenta Claudia Sheinbaum para que Morena establezca reglas internas que eviten actos anticipados de campaña llegó demasiado tarde para Quintana Roo. En este estado, desde hace años, decenas de funcionarios públicos violan abiertamente el artículo 134 de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, sin que exista autoridad alguna que los frene.
Este artículo es claro:
“La propaganda gubernamental deberá tener carácter institucional y fines informativos, educativos o de orientación social. En ningún caso incluirá nombres, imágenes, voces o símbolos que impliquen promoción personalizada de cualquier servidor público.”
Sin embargo, en todo el estado ocurre lo contrario. Desde casas de gestión hasta eventos “ciudadanos” financiados con recursos públicos, se ha instalado una maquinaria de campaña anticipada permanente, disfrazada de trabajo institucional. Lo que establece la Constitución es ignorado con total descaro.
Casas de gestión: centros de propaganda personalizada
En Quintana Roo, muchos funcionarios han convertido sus casas de gestión en auténticas casas de campaña. No tienen fines informativos ni educativos, como exige la ley. Abundan las banderas, fotos, eslóganes, chalecos con logotipos y redes sociales saturadas de autopromoción. Todo esto, financiado con recursos públicos.
Ejemplos sobran, con colores partidarios bien definidos: el verde por un lado y el guinda por otro. El senador Eugenio Segura, por citar uno, mantiene una estructura de promoción permanente con dinero del erario. Como él, decenas de servidores públicos de distintos niveles y municipios hacen lo mismo día tras día, ante el silencio de las autoridades electorales y del propio partido.
Un exhorto que llega cuando ya es tarde
La carta que Sheinbaum envió a Luisa María Alcalde Luján, dirigente nacional de Morena, busca frenar los excesos cometidos por la senadora Andrea Chávez, de Chihuahua. Pero ese exhorto, que pide a los aspirantes respetar los tiempos y actuar con ética, no basta para revertir el estado de ilegalidad en el que ya operan muchos actores políticos en Quintana Roo.
Aquí, la ética fue desplazada hace tiempo por la ambición. Las campañas adelantadas no son un error aislado: son la norma. Es un mundo paralelo, donde los aspirantes se preparan para 2027 con dinero público y sin consecuencia alguna.
La violación a la ley es solo parte del problema. Algunos aspirantes han llegado incluso a ignorar y desautorizar a la gobernadora Mara Lezama, quien tuvo que salir públicamente a exigir respeto: “Quintana Roo ya tiene gobernadora”, declaró, en un mensaje que fue tanto una defensa institucional como un llamado desesperado ante la desobediencia política de su propio entorno.
La Constitución es papel mojado
El artículo 134 no es una sugerencia: es ley suprema. Sin embargo, en Quintana Roo se ha convertido en papel mojado. Nadie lo cumple. Nadie lo hace cumplir. Y mientras tanto, las estructuras de poder siguen creciendo, utilizando recursos públicos para campañas personales disfrazadas de gestiones sociales.
La advertencia de Claudia Sheinbaum puede ser bien intencionada, pero en este contexto suena más a discurso que a decisión. Si Morena realmente quiere respetar la ley, debe empezar por reconocer que la Constitución se viola todos los días, con total impunidad.


