Edgar Prz
Hace poco más de ocho largos meses, el 1 de diciembre del 2024, que la dirigencia actual del PAN fue ratificada en una asamblea extraordinaria con el voto unánime de 52 consejeros estatales. No hubo más contendientes, ya que dispusieron de una convocatoria amañada, favorable a un grupo, y nadie pudo conseguir los votos requeridos para el registro. Hubo cooptación de votos.
Recordemos que Reyna Tamayo jugó para perpetuarse. Nunca pensó en entregar el poder, menos el cargo que ya ostentaba. Antes, con ayuda de su gurú, su ayatolá, su dalái lama, Baltazar Tuyub, tejieron toda la trama a desarrollar, armaron el templete y, sintiéndose dueños de esa patente PAN, soltaron la convocatoria en donde ella transitaría por camino asfaltado y los demás por caminos sinuosos y llenos de espinos. Tremendos pillitos, bandidos, filibusteros de la política, que tienen secuestrado a lo que queda, al saldito de ese combativo partido que durante muchas décadas hizo gala de ser una oposición respetable, propositiva, digna y con argumentos de peso.
Ahora estamos viendo cómo los arribistas que existen en todos los partidos han carcomido al PAN. Son comparsas del juego, son simples alebrijes, marionetas de un teatro guiñol que tiene acaparado todo el escenario. El cinismo cabalga a todo galope, no hay fronteras, no hay moral, no hay ética, no hay prudencia, y ese vacío es aprovechado por hordas de políticos vividores que encuentran una franquicia o concesión de un partido y ¡a exprimirlo!, a sacarle jugo, a explotar lo poco que le queda. Su argumento es: total, si no lo hacemos nosotros, los que vienen lo harán.
El PAN dejó de ser oposición, ahora es solo un lamento, un ruido que no alcanza los decibeles para volverse grito. Se ha perdido, los dirigentes actuales lo han postrado. No se preparan, no se documentan, no protestan, no por desconocimiento, no por ignorancia, sino por intereses y conveniencia económica. Sus dirigentes son seguidores de la doctrina obregonista que proclamaba: “Nadie aguanta un cañonazo de 50 mil pesos”…
Sería bueno que Reyna Tamayo dijera qué ha hecho en esos ocho meses de gestión. El PAN dio un enorme salto al vacío, lo puso en el tobogán de la vergüenza, lo arrinconó, encerró en un claustro y le puso llave. Nadie se mueve, nadie se queja, nadie dice nada, ya que los “dulces y el maíz” solo entre ella y su grupito lo disfrutan. ¿Cuántas reuniones de capacitación o con la militancia han realizado? ¿De información? ¿De rendición de cuentas por las prerrogativas que recibe? ¿En qué las ha invertido? ¿Qué soporífero usa para tener adormecido al panismo? ¿Dónde están sus nuevos cuadros para el palenque del 2027? Es capaz de jugar con los mismos.
Es una verdadera lástima por la historia y la prosapia de ese partido. Si viviera Gómez Morfín, la tuviera sentada en el cadalso, boleto en mano, esperando su turno para subirla a la picota.
Es una decepción para el panismo. Es la jefa de la “jauría”, imagínese cómo operan los comités municipales, si el estatal es un fantasma. ¿Alguien se acuerda de alguna protesta contra el sistema?, ¿contra los arrebatos de Morena?, ¿contra las arbitrariedades y excesos? ¿O que recuerde alguna gestión ciudadana contra los excesivos cobros de la CFE? ¿O contra los abusos y el robo de Aguakan? Nada, son practicantes del “no veo, no escucho, no oigo, no miro”.
¿Con esas armas qué puede pelear?, con esa inercia, desinterés y apatía, muy poco podrá avanzar. Está visto que la Reyna y su corte real de malandrines solo bailan durante el carnaval (elecciones), después a invernar a su zona de confort. Es una lástima ver las condiciones del panismo. Saben su diagnóstico y no hacen nada por mejorar. Mientras existan estas actrices que privilegian: “La política es quizás la única profesión donde no se considera necesaria ninguna preparación”. Reyna podría ser, con sus torpezas, olvidos, traiciones, cochupos, componendas, concertaciones, entregas y su concubinato vergonzante con el poder en turno, la “sepulturera del panismo” en el estado, mientras es su tormento…
Mejor seguiré caminando y cantando: “Todo aquel que piense que la vida es desigual tiene que saber que no es así. Que la vida es una hermosura, hay, hay, que vivir, que la vida es un carnaval”…



